Mujer creadora de las Artes Visuales

Helson Hernández

Eidania Pérez

HAVANA TIMES — La pintora Eidania Pérez, nos acerca a su entorno artístico y espiritual, permitiéndonos descubrir de la misma manera, las motivaciones de su labor creativa. “Siempre me ha preocupado la condición humana”, contó a HT.

HT: ¿Qué zona de las Artes Plásticas suele practicar con mayor asiduidad?

Eidania Pérez: Dentro de este mundo tan diverso y fascinante, practico básicamente la pintura, especialidad de la que me gradué en el ISA, en 1984. He incursionado en otras manifestaciones, como la ambientación, interiorismo, el diseño de vestuario, la ilustración editorial, el dibujo, muy fuerte en toda mi obra, sea cual sea la manifestación o especialidad que abordo, también la escultura y el grabado, proyecto en el que me encuentro concentrada ahora mismo apoyada por la dirección del Taller Experimental de Grafica de la Habana. Esta última una manifestación fantástica y enigmática pero no menos atractiva y potenciadora de la fantasía y la creatividad, muy estimulante.

HT: ¿Algún discurso en especial que se reitere en su obra?

EP: Siempre me ha preocupado la condición humana, esos valores que nos distinguen del resto de los seres vivos. Valores distorsionados cada vez con más frecuencia por el propio hombre y de los cuales todos, sin distinción, somos víctimas, aun siendo los ejecutantes. Me interesa dejar una huella, no importa si en vida o luego de la vida, aunque sea casi insignificante, que diga de mi época, de mi contexto social universal o específico, algo que haga pensar además de generar placer y disfrute, tanto en el sentido hedonista como reflexivo. Soy muy laboriosa e intento plasmar con oficio mis ideas, de tal manera que los mensajes lleguen más menos sutilmente.

Eidania Pérez

HT: ¿Cómo califica la visualidad de su resultado creativo?

EP: ¿Mi visualidad? Muy a tono con mi modo de ver, de sentir, de expresar y comunicar mis intensiones creativas. Transformándose y evolucionando en dependencia de los supuestos estéticos y conceptuales que me he trazado, o han ido aflorando a partir de las necesidades de expresarme en estos medios, que son al final mi lenguaje de comunicación y relación social, de igual modo que las finalidades y necesidades de significar mis ideas y valoraciones, además de la tentativa por acercarla a los seres que me rodean y dejar constancia de ello.

En mi obra se manifiesta como sello distintivo, casi de manera absoluta, el contraste entre los discursos del lenguaje visual, elementos de mucha contención y realismo opuestos al desenfado de rasgos de carácter expresionistas, como la dualidad de la vida cotidiana, las dudas, aciertos y desacierto. Es algo que afloró en un momento determinado, y he tratado de conservarlo como sello distintivo, pero básicamente se justifica en mi modo de pensar respetando la dualidad de la vida, que genera el espíritu cambiante y en movimiento, que no se detiene nunca, para bien o para mal…

HT: ¿Si fuera asociar su propuesta a algún estado de ánimo en particular?

EP: Mi estado de ánimo se mueve constantemente entre la práctica y el pensamiento, pero la práctica casi siempre lo aventaja. Soy una mezcla entre la acción del David y el pensador de Rodin, aunque a veces, como mortal y humana fracase en mis intentos.
Soy muy objetiva pero a la vez me encanta llamar a la meditación, y porque no, a la reflexión. Por eso disfruto mucho el magisterio, pero solo donde lo pueda ejercer con respeto y libertad para extraer lo mejor de esas personitas que se nos entregan con el único objetivo de moldearlos a su forma, y para el bien estético y pensante de nuestras sociedades humanas.

Por Eidania Pérez

HT: ¿Cómo describe la responsabilidad de una mujer creadora en la sociedad cubana actual?

EP: Expresión de su entrega y empeño por defender su capacidad como creadora en el campo del arte, y otras proyecciones de género. La mujer desde sus orígenes lleva en sí, dentro de su aparentemente débil o frágil estructura ósea y muscular, el don de la creación, el único sitio donde se gesta y se protege el surgimiento de la savia de la existencia, ya esto la hace depositaria absoluta de la vida misma, aun cuando necesite de elementos foráneos para su materialización. Don este especial de las féminas. ¿Qué no será posible que podamos asumir?, si a esto le añadimos, como diría José Martí: cuando la mujer culta y virtuosa unge la obra en la miel de su cariño, la obra es invencible… Así aprecio de saludable la obra artística de nuestras creadoras, en cualquier manifestación, añadiendo que todo esto lo hacemos con mucho sacrificio porque la mayoría no puede sustraerse de su papel de madre, por demás cubana, a veces en extremo protectora y defensora de los mas nobles valores de sus hijos.

HT: Sobre alguna exposición que ha marcado su trayectoria?

EP: En mis cerca de 30 años de ejercer la profesión absoluta, y compartida con la docencia, no he realizado una exposición personal que no tenga fines muy concretos, por tal motivo no son muchas, pero sí considero que las justas y necesarias, lo cual las hace merecedoras a todas del mismo lugar y trascendencia para mí. Todas me han marcado y pienso que a muchas personas que me siguen, también.

Lamento que no todos la conozcan porque siempre he tenido algo que decir, aun cuando en un inicio algunos no me comprendan. Me tomo muy en serio mi papel como creadora y comunicadora de valores. Respeto mucho el arte y el don de la creación. El arte hay que respetarlo, pues si bien se ha dignificado no es menos cierto que hay que cuidar de algunos errores que se comenten en la publicidad de productos artísticos que distorsionan las buenas y nobles intenciones que lo nutren desde su propio origen, como elemento catalizador de valores y proyecciones sociales.

Por Eidania Pérez

HT: ¿El arte en su contexto familiar?

EP: En nuestros ancestros no tengo conocimiento de esta vocación por las artes más que el recuerdo de un tío paterno, quien interpretaba la música campesina con especial encanto, entrega e intuición acompañado del tres. Ahora en mi corta familia, mi esposo Alfredo Martel, escultor, con una sólida y cuidadosa obra, y mi hija, Camila Martel, violinista de la Camerata Romeu, y de la orquesta del ISA adjunta al Lyceum Mozartiano de la Habana, incansable estudiosa y preocupada por su superación, mujer por demás.

Hasta este momento ha tenido la dicha de disfrutar de sus logros, no con menos dedicación y entrega, si tenemos en cuenta que estas carreras requieren de mucho tiempo, y a ninguno de los tres nos sobra para las actividades cotidianas de las que no podemos despojarnos, y nos permite estar vivos para continuar ofreciendo nuestro arte y dejar constancia de ello. Vivir dentro de este contexto familiar entraña una gran responsabilidad y un difícil, tentador y placentero intercambio, y una fructífera, saludable y enriquecedora competencia que nos hace mejores profesionales y mejores, sin dudas, seres humanos, a pesar del sacrificio por parte de todos.

HT: ¿Cuáles son sus intereses actuales como creadora?

EP: Como mujer y como creadora lo que mas deseo es seguir viva para continuar desarrollando mi trabajo con modestia y sinceridad, apoyando a mi hija en su empeño por alcanzar niveles superiores y elevados donde podamos todos, como familia, si bien comedido y respetuoso, dejar un legado noble para la humanidad y la cultura nacional, y ojalá, universal.


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