El Ballet Hispánico de Nueva York en La Habana

By Irina Echarry  (Fotos: Elio Delgado Valdés)

HAVANA TIMES — Cada dos años el Festival Internacional de Ballet de la Habana nos ofrece varias sorpresas. No solo se puede disfrutar de ballet clásico, sino que varias compañías de danza o solistas, de diferentes países, brindan sus espectáculos al público cubano, un público apasionado que demuestra de manera sincera su aprobación o rechazo por lo que ve. En esta ocasión los aplausos inundaron la sala del teatro Mella.

Este pasado fin de semana fue la primera presentación del Ballet Hispánico de Nueva York, compañía creada en la década del 70, que se caracteriza por armonizar pasos de ballet clásico, bailes populares y danza contemporánea.

Comenzando con el tema Yemayá, en la portentosa voz de la cantante cubana Celia Cruz, llegó la primera coreografía: Azuka, del cubano-americano Eduardo Vilaro, un creativo viaje a la identidad latina. Varias interpretaciones de Celia, e incluso la encarnación de su figura en el cuerpo de una de las bailarinas, dieron un sabor picante y tropical a la ejecución técnicamente deliciosa de esta pieza-homenaje a la diva. Colores, ritmo y mucho movimiento marcaron la noche.

El pas de deux Sortijas, de Cayetano Soto, a pesar de su corta duración, emocionó por su halo de misteriosa seducción y la música de Lhasa de Sela.

Los amantes de la obra de René Magritte habrán recordado su imagen del hombre transparente con un sombrero de copa. Esa fue la inspiración de la coreógrafa Annabelle Lopez Ochoa para Sombrerísimo, donde recrea el universo surrealista del pintor belga, a la vez que cuestiona el concepto de identidad. Seis hombres sobre el escenario despliegan armonía y gracia a través de metáforas del absurdo. ¿Una persona con muchos sombreros o muchas personas con un sombrero? ¿Es el sombrero un artículo sin vida o, por el contrario, algo ligero que baila, vuela, salta? ¿Nos pertenece? ¿Y nuestro cuerpo? Muchas preguntas derivan de esta sugerente coreografía.

El Beso, la pieza más ovacionada de la noche, del español Gustavo Ramírez; explora con humor y perspicacia algunos de los enredos, situaciones o placeres que proporciona el simple acto de besar. El baile —a ritmo de zarzuelas— sirve para reflexionar sobre las distintas significaciones del beso según el instante en que se da   —saludo, despedida o un momento de pasión—, y la cercanía que establece entre las personas.

Rechazo, pasión, sarcasmo, erotismo, ironía, tormento y ternura: una combinación explosiva para la creación, que el Ballet Hispánico de Nueva York sabe muy bien cómo hacerla detonar. Quienes tuvimos la oportunidad de verlos bailar, sentir y disfrutar, agradecemos la intención de celebrar nuestros valores culturales sin clichés o estereotipos.

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One thought on “El Ballet Hispánico de Nueva York en La Habana

  • el 6 noviembre, 2014 a las 8:16 am
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    Me agrada que Eduardo Vilaro le haya hecho ese homenaje a Celia muy bien merecido.

    El autor del pasodoble “El Beso” era cubano-español. Lo conoci en Madrid hace años. Era una magnifica persona. El Beso se tocaba mucho en Cuba en los bailes. Casi siempre era la primera pieza que tocaban las orquestas para motivar a la gente a levantarse y bailar.

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