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Anatomía de unas ¿votaciones?

Por Pedro Pablo Morejón

HAVANA TIMES – Día de “votaciones”, en el que muchos cubanos firman una boleta por unos diputados a quienes no eligieron ni harán nada por ellos porque no representan ningún cambio positivo en sus vidas y menos en la del país.

Votaciones que pongo entre comillas y signos de interrogación. Una farsa que el régimen presenta para intentar legitimarse como un Estado de Derecho, en un momento en el que ya carece de credibilidad tanto en lo interno de nuestra sociedad como a nivel internacional.

Salí en la mañana a resolver unos problemas. Normal, la vida aquí se trata de eso, resolver problemas y cazar, como en los tiempos de la prehistoria. Al final no pude resolver nada.

Pasé por casa de un anciano enfermo. Sacó a colación el tema de las votaciones. Me dijo que estaba embarcado (expresión que aquí en Cuba no tiene nada que ver con abordar un barco sino con el hecho de estar muy mal) que por su enfermedad le traían la boleta, de lo contrario no iría.

“Sé un mambí, coges la boleta, la abres, la escupes, la doblas y les dices este es mi voto y pal carajo” -le respondí y se rio.

De regreso me encontré con la madre de un amigo, comentó que no quiere ir a votar pero tendrá que hacerlo por su nieto, que está en la Universidad y no quisiera perjudicarlo, aunque también me dijo que el muchacho se encontraba renuente a ir a las urnas y teme por eso, porque así se “marca”.

Ya en el barrio, divisé el centro de votación que instalaron al lado de la bodega. Fuera de los integrantes del colegio electoral no se veía un alma. La gente está apática y presentí que esa vez muchos no votarían. Están perdiendo el miedo.

Avancé y vi una bandera del 26 de julio en el portal de una vecina que tiene un hijo en los Estados Unidos de América y lo visita con frecuencia.

Hace tiempo, mucho tiempo atrás, vivía en la miseria. Ya no, construyó una hermosa vivienda y es toda una señora. Una señora convenientemente “revolucionaria” y chivatona.

La conozco desde niño, siempre le gustaron los oficiales de policía y los dirigentes, cualquiera con alguna posición de poder dentro del sistema. No entiendo si ella ignora que la detesto. Quizás lo sabe. Igual no me importa, no me gusta ser hipócrita.

Cuando llegué a mi casa encontré un papel. Lo recogí, era una segunda citación para ir a votar que me deslizaban por debajo de la puerta. No sé por qué.

Mi vecina, en modo jodedora, me preguntó si había ido a votar, pero estaba preocupada, su nieta de 12 años no fue a cuidar las urnas y no hubo manera de obligarla. Ahora, en la escuela, necesita un papel del colegio electoral como constancia de que participó.

Reparé nuevamente en la citación y al igual que hice con la anterior la estrujé y eché a la basura.

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Pedro Morejón

Soy un hombre que lucha por sus metas, que asume las consecuencias de sus actos, que no se detiene ante los obstáculos. Podría decir que la adversidad siempre ha sido una compañera inseparable, nunca he tenido nada fácil, pero en algún sentido ha beneficiado mi carácter. Valoro aquello que está en desuso, como la honestidad, la justicia, el honor. Durante mucho tiempo estuve atado a ideas y falsos paradigmas que me sofocaban, pero poco a poco logré liberarme y crecer por mí mismo. Hoy soy el que dicta mi moral, y defiendo mi libertad contra viento y marea. Y esa libertad también la construyo escribiendo, porque ser escritor me define.

One thought on “Anatomía de unas ¿votaciones?

  • Cuba, la Korea del norte del caribe, gritemos: gracias Castro!

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