Los que tienen el poder

Yusimi Rodriguez

“Las Universidades son de los revolucionarios,” “Las calles son de los revolucionarios.” Esas son nuestras consignas. Foto: Ihosvanny

HAVANA TIMES, 22 sep. — Hace algunos años leí la novela “Quo Vadis” (no recuerdo el nombre del autor), que se desarrolla en la Roma antigua, durante el surgimiento  de la religión cristiana, cuando estaba prohibida y sus practicantes eran perseguidos.  Yo, por supuesto, estaba de parte de los cristianos y me alegró que el protagonista, que era malo al principio, se volviera bueno (o sea, cristiano).

¿Soy cristiana?  No, de hecho no profeso ninguna fe.  No me interesaba si el dios de los cristianos era el verdadero y los que adoraban los romanos, los falsos.  Aún ahora no sé si habrá algún dios verdadero.  Para mí se trataba del derecho de elegir en qué creer (o no). Tal vez me identificaba con los cristianos porque eran los perseguidos por el poder.

Ocho años después de leer “Quo Vadis,” la semana pasada, he visto la película “Ágora,” del director Alejandro Amenávar, que se desarrolla en Alejandría, durante el siglo IV de nuestra era, cuando ya la religión cristiana no está proscrita, y sus practicantes predican su fe libremente y ganan adeptos haciendo milagros, repartiendo comida entre los pobres e insultando a los dioses paganos.

Ambos bandos luchan por imponer sus respectivas visiones del mundo y en algún momento quedan envueltos en una cruenta batalla, porque las ofensas al respectivo dios o  dioses no se soportan de brazos cruzados.  Por ese dios habrá que dar la vida si es preciso.  Pero habrá, sobre todo, que matar. Y eso es precisamente lo que hacen tanto paganos como cristianos.  Los esclavos no tienen que elegir, les toca defender la fe de sus amos.

lesia en La Habana. Foto: Ihosvanny

En pantalla solo transcurren unos minutos antes de que los paganos deban claudicar y abandonar la biblioteca en la que se habían refugiado.  Los otrora perseguidos cristianos no se conforman con la victoria y destruyen no solo las estatuas de dioses paganos, sino todo el conocimiento milenario acumulado en el recinto.

Los paganos, que tanto habían luchado por imponer su fe, se convierten al cristianismo; no porque los cristianos hayan demostrado la superioridad de su religión, sino porque son los que tienen el poder. Al final lo que se ha impuesto es la ley del más fuerte.  Para ocupar posiciones importantes, es necesario bautizarse. A fin de cuentas, como diría siglos después el hugonote Enrique IV, cuando le pusieron la condición de convertirse al catolicismo para reinar en Francia: “París bien vale una misa.”

¿Cuánto han cambiado los seres humanos, del siglo IV de nuestra era a la fecha?  Nada.  Los cubanos, después de lograr el triunfo de la Revolución en 1959, con un programa social que traería justicia para todos, lanzaron huevos y piedras a aquellos que abandonaban el país porque no estaban de acuerdo con el nuevo sistema. Miembros de mi familia me cuentan que la gente lanzaba hasta paquetes con eses fecales.  Nadie puede decir que el gobierno los mandó. Pero tampoco los detuvo.  Nadie fue preso por apedrear a los que pretendían irse.  Los que   insultaban y apedreaban, lo hacían en nombre de la Revolución.  Siempre hay un dios, una revolución o un líder, en nombre de quién gritar y agredir.

Al igual que los paganos del siglo IV, muchos religiosos cubanos renegaron de su fe o practicaron a escondidas, para conservar sus puestos de trabajo o ser miembros del Partido Comunista de Cuba, porque el Partido bien vale olvidarse de la misa.

Al igual que los paganos del siglo IV, muchos religiosos cubanos renegaron de su fe o practicaron a escondidas.

Impartir clases en nivel superior o ser guía de turismo bien vale pertenecer a los Comités de Defensa de la Revolución (CDR).  Si usted no está dispuesto a defender la Revolución, si usted no está con la Revolución (o al menos aparenta estar con la Revolución), hay empleos que simplemente no le tocan.  “Las Universidades son de los revolucionarios,” “Las calles son de los revolucionarios.”  Esas son nuestras consignas.  Y es el poder quién define qué es un revolucionario.  “Dentro de la Revolución, todo; fuera de la Revolución, nada.”  El poder determina el diámetro del círculo, y usted puede estar fuera aún siendo de izquierda.

La justicia tiene un color vista desde abajo, y otro muy distinto, vista desde arriba.   Los que dicen luchar por la justicia, apenas llegan al poder, crean todos los mecanismos para mantenerse ahí.  “No se establece una dictadura para salvaguardar la revolución, se hace una revolución para establecer una dictadura.”  No tengo suficiente inteligencia para crear un juego de palabras tan ingenioso, y si la tuviera, me habría faltado el valor para escribirla.  No soy valiente; me da pánico la idea de una muerte gloriosa.  A cualquiera que haya leído “1984,” de George Orwell, se le habrá quedado grabada esa frase.

En Europa del Este, tras la caída de los regímenes socialistas y la implantación de gobiernos democráticos, el comunismo ha sido criminalizado. Portar una camiseta con la imagen del Ché, puede costarle a usted la cárcel. Sí, todo es muy democrático.  En nombre de alguna libertad, se violan otras.

Aún no sé quienes son los buenos: católicos, protestantes o ateos; comunistas o socialdemócratas.  Aún no sé si hay buenos.  Cada vez siento más miedo de quienes logran llegar al poder, de los fanáticos y hasta de los líderes.


5 thoughts on “Los que tienen el poder

  • el 1 julio, 2011 a las 7:46 am
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    ¿Si en Alemania es delito la apología del nazismo, por qué no debe ser también delito la apología del comunismo?, ¿acaso no ha ocasionado el comunismo en su conjunto más víctimas que cualquier otra ideología?, entonces; ¿por qué esa admiración por el Ché y el merchandising de su imagen?, ¿porque “dio su vida por sus ideales”?, aunque eso de “la disposición a dar la vida por un ideal” siempre me ha sonado más a “estar dispuesto a matar a todo el que no lo comparta”, bajo esa óptica pudiera decirse que Bin Laden es un “héroe” pues “dio la vida por sus ideales”, pero sería mal visto ¿no?. Realmente no logro explicarme ese arrobamiento por el argentino, que para lo único que debe servir es como objeto de estudio para psicólogos especializados en análisis conductuales, en fin, cada día me asombra más la naturaleza humana…

  • el 22 septiembre, 2010 a las 5:43 pm
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    Yusimí.
    Me gustó mucho tu artículo, Me gustaría hacer un par de observaciones.
    Sólo con el ánimo de esclarecer: el cristianismo surge en el primer siglo de esta era; los cristianos no seguían la religión romana y por eso eran perseguidos, pero no pudieron ser vencidos. El emperador Constantino, siglo IV, al ver que no podía controlar a los cristianos y ya se le iba de las manos, hizo una jugada política e instauró el cristianismo como religión de estado. Él nunca se convirtió, de hecho nunca se bautizó. Él se constituyó líder de la Iglesia Universal, o Católica, como se le dio a conocer, y de hecho creó la Ortodoxa Griega por si se le viraba la Católica Romana, como también construyó Constantinopla por si perdía Roma. Luego comenzó la persecución a los paganos, pero más terrible aún, continuó “en nombre de Dios” la persecución a los cristianos que no lo reconocieron como Líder de la Iglesia y no admitieron sus preceptos. Hasta el siglo XVI, (protesta de Lutero) murieron a causa de la persecución más de 50 millones de cristianos. Los cristianos, los de verdad, nunca fueron persecutores.
    No creo en ningún sistema, ni comunismo, socialismo, capitalismo o cualquier otro. Al fin son nombres para representar la ambición de poder de los hombres. Y nosotros, los hombres, cuando se nos da un poco de poder, nos volvemos perversos.
    Un saludo

  • el 22 septiembre, 2010 a las 2:44 pm
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    He leído este artículo, y he sentido lo mismo que se expresa el final: miedo, un miedo que no llega a convertirse en terror, pero en fín, miedo; se ha expresado la esencia del ser humano de forma magistral, y muchas veces pasamos de victimas a victimarios, de abusados a abusadores, de oprimidos a opresores, esa es la naturaleza del ser humano, gracias por darnos alimento para el alma.

  • el 22 septiembre, 2010 a las 7:33 am
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    Curioso que al iniciar la lectura de tu texto me vino a la mente el discurso oficial imperante en casi toda latinoamérica, ese que alardea el poder, la omnipotencia (y debería ser también omnipresencia) de la democracia… y de repente reproduzco imaginariamente a los peleles estos que vacían las arcas del estado y se montan en la tarima comiéndose el micrófono(con su incapacidad discursiva), haciendo alarde de demóctratas-democratizadores, instando a medio mundo a plegarse a las encomiendas del “sistema democrático” imperante, sin entender -y mucho menos ejercer- el verdadero ejercicio político, la verdadera tarea de los órganos de gobierno; parafrasearíamos a aquellos diciendo que “dentro de la democracia, todo; fuera de la democracia, nada, nadie…” Bien, al parecer la retórica es la misma, cuestión de matices simplemente, la putrefacción de los “cuadros políticos” es la misma: LA KAKISTOCRACIA en pleno, ¿ACASO ALGUIEN TIENE DUDAS?

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