Veracruz 2014: matices de un triunfo

Julio Batista  (Progreso Semanal)

Jockey_veracruz2014b-685x342HAVANA TIMES – Fue necesario esperar hasta la penúltima jornada de competencias y apelar a nuestros buques insignias del deporte para concretar la victoria, pero Cuba finalmente se alzó con la cima del medallero de los XXII Juegos Centroamericanos y del Caribe.

El cúmulo de 123 medallas de oro, 66 de plata y 65 de bronce fue suficiente para dejar en segundo puesto a los organizadores mexicanos, quienes asistieron a la cita con representación en todas las pruebas disputadas y la más amplia delegación de la justa, conformada por más de 700 atletas.

Sin embargo, el análisis de estos recién concluidos Juegos debe ser más profundo pues —aunque ahora parecen lejanos y olvidados—, los 115 títulos conseguidos por México pusieron en jaque la hegemonía deportiva cubana en el área y han convertido a Veracruz 2014 en el certamen regional más cerrado de los últimos 44 años y en el cual hubo un total de 56 nuevos records.

En realidad, si apartamos la edición de 1946 celebrada en la ciudad colombiana de Barranquilla donde Cuba consiguió el primer puesto con 29 de oro por 26 los aztecas, este 2014 constituye la menor diferencia alcanzada desde entonces por los cubanos, dueños del medallero desde 1970 cuando iniciaron un periplo de victorias aplazado en las citas de San Salvador 2002 y Mayagüez 2010.

No se trata entonces Veracruz de una victoria arrolladora, como a las que estuvimos acostumbrados en Centroamérica, región convertida por décadas en el patio de recreo para nuestros deportistas, amos absolutos de cuanta prueba se disputara. Más bien, la recién finalizada cita atlética deja numerosas interrogantes para el futuro inmediato; sobre todo las concernientes a la posible ubicación de Cuba en los próximos Juegos Panamericanos de 2015.

Otro dato revelador es que Cuba dominó los Juegos de Ponce’93 y Maracaibo’98 con ventaja de 161 y 191 medallas de oro, respectivamente; vino entonces la ausencia cubana en 2002 y a nuestro regreso seguíamos siendo reyes, pero ya en Cartagena 2006 solo conseguimos 32 títulos más que México. Mayagüez 2010 marcaría otro distanciamiento cubano de las lides y los mexicanos volverían a sacar partido de ello. Ocho años después de nuestro anterior ascenso al trono Centrocaribeño, la distancia se ha reducido en un 75 por ciento: de 32 medallas a solo ocho.

LAS CLAVES DEL TRIUNFO

Como siempre ha sido, Cuba apostó por sus disciplinas más fuertes, las cuales estuvieron a cargo de dar el tironazo definitivo y, antes, de evitar que México despegara demasiado en un medallero que dominó hasta dos días antes del cierre del evento.

Con 23 títulos el atletismo tuvo un cierre espectacular y contrarrestó con efectividad el avance azteca en disciplinas como los clavados y el squach. Los representantes cubanos del campo y pista, antes de partir a tierras jarochas, habían fijado la meta en igualar las 18 medallas conseguidas en 2006, y afortunadamente las superaron, con algunos metales dorados fuera de pronóstico como los conseguidos por Andy González (en 800 y 1500 metros) y Sergio Mestre (salto alto).

Súmese a ello que las escuadras de velocistas caribeños (Jamaica, Trinidad y Tobago, Bahamas) no fueron convocadas para incluirse en las líneas de arrancada, y cuando lo hicieron participaron con figuras de quinto y sexto nivel. En realidad, solo Cuba y los anfitriones acudieron a los Juegos con sus atletas de vanguardia. Uno por recuperar el trono, otro por no ceder nuevamente ante los antillanos.

Otra disciplina en extremo destacada fue el remo, donde Cuba no dio tregua y consiguió las diez coronas puestas en disputa en las aguas de la Laguna Mandinga, sobrepasando la expectativa fijada para el grupo de remeros que encabezó Ángel Fournier, doble medallista mundial.

Por su parte, el tiro deportivo sumó 14 medallas de oro y también fue puntero en la especialidad a pesar de no competir en las modalidades de fosa. Aunque tal cifra también estuvo por encima de lo previsto, lo cierto es que pudo haber sido mayor, pues en el rifle femenino las cubanas no pudieron intervenir por equipos cuando Lianet Aguiar abandonó la delegación en medio de la competencia.

La lucha coronó a diez cubanos, y no vio participar a otros cuatro. El boxeo fue decisivo y alcanzó nueve títulos en diez divisiones convocadas, sin dudas una actuación a la altura de la escuadra campeona de la Serie Mundial de la AIBA. Y, por si fuese poco, el ciclismo se vistió de gala con ocho metales dorados y las actuaciones memorables de Lisandra Guerra y Marlies Mejías, esta última dueña de una marca inaudita: cinco coronas en la misma cita. Algo nunca conseguido en reunión atlética por un pedalista.

El judo, nada nuevo bajo el sol, aportó 13 primeros lugares, uno por debajo de lo anunciado en reuniones precompetencia; pero suficientes para encabezar la tabla por países en este deporte. Además, el canotaje y las pesas fueron de gran importancia al obtener ocho y siete preseas respectivamente.

Bien visto, la diferencia con México pudo haber sido mayor —tomando en cuenta las deserciones de la delegación— por la calidad vista en estos juegos. Afortunadamente, repito, los velocistas caribeños del atletismo no asistieron a una cita planificada al final del año competitivo y para la cual solo dos comitivas entrenaron con seriedad.

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POSTALES DE MEMORIA

Fuere las actuaciones individuales de Andy González, quien regaló un remate de lujo para llevarse los 1500 metros dos días después de coronarse en los 800; del salto inesperado de Mestre (2.26 metros), consiguiendo la mayor altura de su vida; o los pedalazos de Marlies y Lisandra, los momento memorables de Cuba en Veracruz se los llevan los deportes colectivos.

En orden cronológico, las jugadoras de balonmano regresaron incontenibles por el oro y mostraron un poderío ofensivo que resultó intransitable para sus rivales. Sin dudas estamos en presencia de una generación de balonmanistas que podría regresarnos (en ambos sexos, los varones terminaron en bronce) a planos estelares dentro de este deporte.

Luego llegó la apabullante demostración de baloncesto (f), invicto desde 1970 en lides regionales y que ostentó de condición de campeón del Centrbasket 2014 y el FIBA Américas 2013 para llevarse sin dificultades décima corona.

El hockey sobre césped estuvo inmaculado en los dos sexos tras mucho tiempo de ausencia en competencias internacionales de nivel, lo cual hace loable la faena de técnicos y deportistas en una disciplina que cuenta en Cuba con solo un estadio en condiciones aceptables.

El béisbol hizo lo suyo y ganó. Una nómina plagada de estelares jugadores no podía obtener otro resultado en este certamen, donde ninguno de los países participantes incluyó a sus mejores hombres, siguiendo el ejemplo de otros deportes. Justo es decir que tampoco pudieron hacerlo, las Ligas Invernales recién comienzan y la MLB con sus 160 partidos agota a cualquier pelotero.

Una nota alta consiguió el nadador cubano Hánser García, quien con 15 días de entrenamiento luego de haber sufrido el dengue llegó primero en los 100 metros libres con récord para la cita.

Sin embargo, nadie duda cuál fue el conjunto que hizo vibrar de asombro y emoción a todo un país. Realmente, el bronce es la medalla que vino a confirmar que el fútbol en Cuba ya no es aquella guerrilla desorganizada de piernas fuertes y erráticas. Pero la demostración de juego presentada ante los archifavoritos anfitriones nos acabó de plantar la certeza de que nada mueve gritos y lágrimas como una selección nacional.

La magnificencia de los futbolistas cubanos va más allá de la presea. Reside en haber brillado en el torneo más nivelado de los juegos, donde intervinieron conjuntos de México, Honduras, Costa Rica y Venezuela con los mejores jugadores sub 23 de esas naciones.

 

La noche del 26 de noviembre los cubanos hubiésemos cambado el cetro de los Juegos, nuestras medallas de oro; hubiésemos olvidado las deserciones, los títulos perdidos; hubiésemos —incluso— renunciado por tres días al béisbol si las tandas de penales no fueran la ruleta que son.

El equipo encabezado por Raúl González Triana fue superado en tanda de penales 7-6, y la imagen con que más orgullo llevaremos en la memoria serán las lágrimas de Yolexis Collado luego de estrellar su cobro contra el portero mexicano. Esa noche, nadie lo dude, irremediablemente rompí con el béisbol.

 

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Fotos: Ricardo López Hevia


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