Una tropa pequeña para tanta inmundicia

Texts and Photos by Irina Echarry

Una tropa pequeña para tanta inmundicia incrustada en los arrecifes.

HAVANA TIMES, 30 julio — Tradicionalmente cuando alguien visita la Habana hay dos sitios que no pueden faltar dentro del recorrido: uno es el Capitolio y el otro el Malecón.  Nacionales y extranjeros acuden al muro a contemplar los atardeceres o la salida del sol, a mitigar el calor de las tardes o, simplemente, a socializar.

Una de las mañanas de este mes de julio, seis personas nos dimos cita cerca de La Punta.  A pesar del sol y del mar que nos llamaba no fuimos a bañarnos, como hacían muchos, sino a limpiar el litoral.

Katia tuvo la idea y Euquenis, Yaíma, Alexandra, Erasmo y yo la seguimos.

Una tropa pequeña para tanta inmundicia incrustada en los arrecifes. Durante más de tres horas cosechamos papeles, latas (muy pocas, pues la gente las cambia por dinero en algún sitio de recogida de materia prima), nailons, telas, plásticos, pomos, botellas, metales oxidados, y muuuchos condones como si la noche anterior hubiera habido una orgía…

El buzo muestra los pulpos muertos por el petroleo derramado.

Todo esto en solo dos bolsas de polietileno que apenas soportaban el peso de la basura. Una quedó en el intento muy rápido y tuvimos que hacer magia para conservar la otra.  Por suerte un cesto de basura cercano nos permitía vaciar el saco una y otra vez.

Leonardo, un buzo que rondaba cerca, nos preguntó: ¿ustedes tienen que ver con la ecología? Se está botando petróleo en la Bahía y apenas se puede ver el fondo. Si quieren les presto mis equipos para que bajen y comprueben. En este pedacito hay como 40 pulpos muertos, es un desastre.

Nadie se animó a utilizar los equipos del buzo, pero sí vimos los pulpos sobre los arrecifes y en las manos de un niño que jugaba con ellos.

Lamentablemente nuestro litoral padece la falta de cultura ecológica y de higiene que tenemos.

Escuchamos decir a una niña: Mamá mira, están haciendo trabajo voluntario… La frase no nos gustó por lo mucho que se usa para nombrar el trabajo que no es voluntario. Sin embargo el nuestro sí lo era.

Entre los que llegaban al Malecón había muchos que iban a bañarse, algunos acudían a depositar ofrendas a los santos y a limpiarse, pero a cambio dejaban bien sucio el entorno pues sus “limpiezas” van envueltas en nailons.

Alexandra en plena faena.

Otros se sentaban en el muro a observarnos, dos o tres extranjeros se detuvieron a ver qué hacíamos: good job, decían y a continuación: “good bye”.

No logramos que nadie nos siguiera salvo un tipo raro en la distancia, no sabemos si era un morboso o uno de la seguridad o un tímido.

Lo que más sorprende cuando se camina por los arrecifes es ver las aguas albañales vertiendo en el mar, en el mismo lugar donde se baña la gente. Adultos y niños (hasta de meses) se disponen a nadar en medio de la contaminación.

Si cada algunos metros se colocara un cartel que dijera Peligro o Aguas Contaminadas, las personas lo pensarían mejor.

Es una tarea difícil, pero nos gusta la idea de acercarnos al Malecón y verlo limpio. Algunos de los que asistimos no nos conocíamos, pero nos unió el deseo de seguir intentándolo. Sabemos que se sumarán más personas para la próxima y avanzaremos más de los 500 metros de esta vez.

One thought on “Una tropa pequeña para tanta inmundicia

  • bueno, Iri, la tropa va a crecer al menos con una más cuando regrese.

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