Sobre conceptos y revolución

Yusimi Rodriguez

Foto tomada en La Habana por Caridad

HAVANA TIMES, 11 julio — En abril del año 2008, me encontraba en la Terminal de Trenes de la Coubre intentando viajar a la provincia de Holguín por la lista de espera.

Me había apuntado en la lista el día anterior, martes, y llegué a la terminal antes de las siete de la mañana del miércoles con mi maletín, mi excitación por el viaje y la esperanza de montarme en una de las seis guaguas que saldrían durante el día.

Lo que le avisa a usted de que va a salir un ómnibus es la voz de la empleada que habla a través del micrófono:  “Su atención, por favor.  El servicio de viajes de última hora se complace en anunciarle la salida del ómnibus número (…) con destino a (…) y con una capacidad de (….).”

Entonces los viajeros de la lista de espera se organizan en la cola con su numerito en la mano y el carné de identidad, a esperar que llamen por la lista, rezando para alcanzar asiento en la guagua. Escuché ese texto unas tres veces a lo largo de aquel día, desde la salida del primer ómnibus.

En varios casos, la guagua no tenía capacidad (al menos, no para los que estábamos en la cola y sólo pagaríamos los once pesos que costaba el pasaje oficialmente), y por tanto no había nada que anunciar.

Así fueron pasando las horas; nunca apareció el soñado transporte extra. A las cinco de la tarde, de mi excitación por el viaje y mis esperanzas apenas quedaba un suspiro.  Parecía que no saldría otro ómnibus y que yo iba a tener que regresar a la terminal el día siguiente con mi equipaje y lo que pudiera encontrar de fe.

Y fue en ese momento, en medio de la desesperación, después de tantas horas de espera sin que la cola de la lista de espera hubiera avanzado, con tremenda hambre, que escuchamos una vez más la voz de la empleada con el micrófono:  “Su atención por favor. A continuación, el servicio de viajes de última hora se complace en leerle el concepto de Revolución.”

Sí, eso fue lo que me tocó escuchar en la cola de la lista de espera de la terminal de trenes dos años atrás. El 1ro de mayo de este año se conmemoró el décimo aniversario de que el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, diera a conocer en la Plaza de la Revolución el concepto de Revolución, un concepto que nos es reiterado constantemente por los medios.

Todo momento parece propicio para recordarnos el concepto de Revolución.  El concepto de Revolución ya no es aquel que define el diccionario de nuestra lengua, si no aquel dado a conocer por nuestro líder hace diez años.  No me extrañaría que en un futuro, este concepto fuera incorporado al diccionario de español.  Tampoco me extrañaría que llegara a convertirse en pregunta de examen en las secundarias, en los pre universitarios y en los tecnológicos.

Digo que no me extrañaría porque durante el curso 2001-2002, cuando yo trabajaba como profesora en un tecnológico, a un grupo de alumnos se les realizó una pequeña comprobación sobre la Batalla de Ideas.  Las preguntas venían de la Dirección Municipal de Educación.  En la misma semana, los profesores del centro nos sometimos a un examen similar.  Increiblemente, algunos lograron equivocarse en las respuestas.  Yo, como de costumbre, como he hecho a lo largo de mi vida, di las respuestas que se esperaban de mí.

Estoy segura de que si ahora se realizara un examen sobre el concepto de Revolución en nuestro país, todos aprobaríamos.  De hecho, las personas se ejercitan en el uso del concepto y lo emplean para demostrar la validez de sus argumentos, de la misma forma en que se emplea un teorema en la resolución de un problema físico o matemático.

Incluso, para realizar alguna crítica al sistema, las personas sienten que necesitan apoyarse en el concepto.  ¿Es una forma astuta de cuestionar el poder utilizando su propio discurso, o una expresión del miedo a utilizar el discurso propio, o más aún, de crear un discurso propio?

Lo que ocurre al final es que terminamos reforzando el concepto, subordinándonos a él, intentando adaptar a él la realidad.  La verdad está en el concepto y la razón la tiene quién dio a conocer el concepto.

Al menos, fue la sensación que me quedó al ver en el documental “Revolution” a uno de Los Aldeanos utilizar la parte de: “Revolución es cambiar todo lo que debe ser cambiado,” para preguntar a continuación:  ¿Y qué hemos cambiado?   Me pregunto si la gente no pensaba en la necesidad de cambios, o no se sentía en el derecho de expresarlo, antes de que fuera a dado a conocer el concepto.

Lo cierto es que han transcurrido diez años y el concepto forma parte de nuestras vidas como el aire, como las colas, como las inconformidades.  Y celebramos su aniversario como el del Triunfo de la Revolución Cubana.  Cada 1ro de enero es para nosotros, más que un año nuevo de la humanidad, otro aniversario del triunfo.  Cada 1ro de mayo, además del Día de los Trabajadores, ahora celebraremos un nuevo aniversario del concepto de Revolución.

Sobre esto conversaba con el colega y amigo Erasmo el sábado en la guagua, y él le puso la tapa al pomo al preguntar si tal vez no habría que reelaborar el concepto de la palabra concepto, en el diccionario.

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