Sergio Ramírez: En Nicaragua otra vez periodismo de catacumbas

Sergio Ramírez

Durante su discurso en Asamblea de la SIP defendió el valor de las “palabras con filo”, que son las que “temen las dictaduras”

Por Confidencial

HAVANA TIMES – El escritor nicaragüense Sergio Ramírez, orador principal de la 77 Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), llamó a los medios de comunicación internacionales a “no olvidar el caso de Nicaragua”, bajo la tiranía de Daniel Ortega y defendió la labor de los periodistas independientes del país, de los que dijo hacen por segunda vez en la historia periodismo desde las catacumbas, ahora apoyados en las redes sociales.

Ramírez rememoró el periodismo de “catacumbas” que se desarrollaba en tiempos de la dictadura somocista dentro de las iglesias, a veces en la oscuridad, para leer comunicados y contrarrestar la censura.

“Otra vez tenemos un periodismo de catacumbas, solo que ahora no en las iglesias a la luz de las velas sino a través de las redes sociales, desde la clandestinidad, dentro de Nicaragua o desde el exilio, los periodistas, auxiliados por corresponsales anónimos, lo hacen a través de emisiones en Youtube, en Facebook Live, a través de podcast o en blogs”, indicó.

“Como nunca, hoy el periodismo de las catacumbas es dueño de las palabras en Nicaragua”, manifestó.

Ramírez insistió que la dictadura “no puede quitar de la boca de quienes, entre las penurias del exilio o los riesgos de la clandestinidad, defienden la libertad de expresión y el derecho de informar”, pese a que la dictadura quiere un país “inmovilizado por el miedo y el silencio”, mientras prepara “una farsa electoral que no tiene la menor legitimidad”.

El valor de las palabras

Durante su discurso, se declaró un escritor exiliado y comprometido, y por ello defendió el valor de las “palabras con filo”, que son las que “temen las dictaduras”.

Ramírez, quien fue vicepresidente cuando el actual presidente de Nicaragua gobernó por primera vez (1985-1990), dijo que en América Latina el “verdadero enfrentamiento es entre democracia y dictadura”.

“Somoza engendra a Ortega”, puntualizó el escritor que a inicios de septiembre presentó su última novela Tongolele no sabía bailar, la tercera de la saga del inspector Dolores Morales, que se encuentra secuestrada en la Aduana de Nicaragua, mientras está en el exilio, acusado por presuntos delitos penales por la Fiscalía del régimen orteguista, que dictó en su contra una orden de detención y allanamiento.

No olvidar a los presos políticos

Previno contra quienes usan las elecciones como “pretexto” para instalarse en el poder y luego cambiar las reglas del juego con el fin de quedarse a perpetuidad, como, a su juicio, ha hecho Ortega y advirtió que, para legitimarse en las próximas elecciones, tratará de usar como moneda de cambio a los presos políticos.

“Están presos periodistas, dirigentes políticos, empresarios, banqueros, estudiantes y siete candidatos presidenciales. Sin juicio, sin derecho a la defensa, sin asistencia médica y bajo condiciones inhumanas”, detalló.

Por ello, el escritor indicó que su “primer ruego es que no olvidemos a esos prisioneros, que mantengamos vivo el hecho de que están presos en una cárcel siniestra”.

Manifestó que “la dictadura no tiene la menor legitimidad” porque es un “Estado policial”, como ocurre en otros países como en Venezuela y Cuba. Por ello subrayó que “la rebelión empieza por las palabras”.

“Hablo como un escritor comprometido con las palabras que siempre tienen filo. Es a eso a lo temen las dictaduras, de izquierda o derecha. Soy un escritor en el exilio con sus libros prohibidos dentro de Nicaragua y mi contribución a la lucha por la democracia seguirán siendo las palabras”, remarcó.

Dijo que en Nicaragua tiene “una anomalía fatal que aún no se corrige” y es que “una dictadura provoca una revolución para derrocar a un dictador y esta revolución crea un nuevo dictador que a la vez inicia un nuevo ciclo de opresión”.

“Desastre” para la libertad

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) inició este martes 19 de octubre su reunión anual con el mensaje de que sin prensa independiente no hay democracia y que la precariedad de los medios es mala para la sociedad.

El presidente de la SIP, Jorge Canahuati, del grupo OPSA de Honduras, dijo al inaugurar la 77 Asamblea General que el último fue un “semestre desastroso” para la libertad de prensa.

Canahuati destacó que nueve periodistas fueron asesinados y dos medios “emblemáticos”, El Nacional de Caracas y La Prensa de Nicaragua, fueron cerrados y expropiados por “Gobiernos en connivencia con la Justicia”, entre otros “atropellos”.

Además, por primera vez en 80 años de andadura de la SIP, dos vicedirectores de la Comisión de la Libertad de Prensa e Información de la organización, el cubano Henri Constantini y el nicaragüense Juan Lorenzo Holmann, han estado detenidos en el último año y el segundo aún sigue preso más de 60 días después.

La 77 Asamblea General de la SIP, que iba a celebrarse de manera presencial en Madrid pero finalmente tiene lugar de manera virtual, reúne a más de 70 oradores a lo largo de cuatro días para analizar el estado de la libertad de prensa y la sostenibilidad de los medios.

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