Radiografía del desahogo: las recientes protestas en Cuba

Foto: Adalberto Roque / AFP.

Por Laura Roque Valero (El Toque)  

HAVANA TIMES – “Toʼ el mundo paʼ la calle, esto es lo que hay que hacer”, se escucha la voz de un hombre en uno de los videos de la protesta en Arroyo Naranjo. “Qué emoción ver esto”, dice una mujer mientras filma la avenida 31 de Playa, también en La Habana, cuando los manifestantes avanzan por toda la calle cerrando el tráfico, gritando libertad y haciendo retroceder a la policía.

Entre el 29 de septiembre y el primero de octubre de 2022 hubo más de 50 protestas en Cuba, según registra el proyecto Inventario. Acontecieron en Holguín, Las Tunas, Mayabeque, Artemisa y la mayoría en casi todos los municipios de La Habana. 

Cronología de un descalabro

A las seis de la mañana del 27 de septiembre de 2022, el Instituto de Meteorología de Cuba informó que el centro del huracán Ian, con categoría 3 en la escala Saffir-Simpson, había tocado a las 4:30 a. m. territorio nacional por La Coloma, al sur de Pinar del Río. Los vientos máximos fueron de 205 kilómetros por hora y contó además con fuertes e intensas lluvias. Los cubanos —con experiencia en estos fenómenos meteorológicos— presenciaron una vez más la devastación, que alcanzó también a la Isla de la Juventud, parte de Artemisa, Mayabeque y La Habana. 

No hubo que esperar mucho para que el Sistema Electroenergético Nacional colapsara. El propio 27, entre las cinco y las seis de la tarde, toda Cuba se apagó. Hubo dos averías: una en los enlaces entre Matanzas y la Termoeléctrica “Antonio Guiteras”, y otra en las líneas de transmisión Matanzas-Cotorro. El apagón se extendió por días en algunas zonas, sobre todo en el occidente del país.

Algunos usuarios en redes sociales llegaron a reportar más de 140 horas sin corriente. La actriz y fotógrafa May Reguera vivió, junto a su familia, 144 horas. En el momento en que estaba por recibir la electricidad escribió

“El olor a podrido no hay quien me lo quite de las manos. Siguen días de recuperación, pero tengo la certeza de que algo cambió para siempre en muchos de nosotros. Venía desgarrándose, pero ya se rompió”.

Luz Escobar, periodista de 14 y Medio, describió los días sin electricidad desde el agobio por no poder refrigerar la escasa comida, no podía limpiar, lavar, bañarse sino buscaba el agua fuera. 

“Ves a las personas mayores, a los niños, mujeres que están enfermas subiendo por la escalera con pomos, tratando de mantener un poco de dignidad en medio de este desastre. Estamos viviendo como en una especie de guerra, parece todo como el último aliento de la sobrevivencia”, recuerda.

La situación, de conjunto con la crisis sostenida que vive el país, ha sido el detonante para este nuevo ciclo de protestas. 

¿Por dónde iniciaron las protestas?

Desde el Cerro y Arroyo Naranjo comenzaron a llegar las primeras imágenes de protestas ocurridas el 29 de septiembre, cuando aún era de día. Uno de los usuarios que grababa decía “ya todo el mundo está cansado, es lo mismo y lo mismo” y entre las consignas que coreaban los manifestantes se escuchaba: “queremos la luz”. 

Ese día el presidente Miguel Díaz-Canel fue a visitar el municipio Surgidero de Batabanó, en Mayabeque, para revisar los daños y la recuperación tras el paso de Ian. Allí fue tratado con abucheos. La gente le pedía que caminara por el pueblo para que viera la gravedad de las condiciones. “¿No les da pena con el pueblo?”, reclamaba una mujer, pero el presidente y su camarilla se montaron en sus carros y abandonaron el lugar sin atender la petición.

Al llegar la noche, las protestas se multiplicaron. En la Esquina de Tejas, Primer Anillo de la Autopista Nacional, Puentes Grandes, calle 100 en Marianao, avenida 31 en Playa y en el Puente de Calabazar se confirmaron manifestaciones. En algunos lugares se repetía una frase que desde el descontento de los estudiantes en la Universidad de Camagüey se ha hecho habitual: “¡Pongan la corriente, pinga!”.

En el Vedado capitalino, miembros del Consejo de Defensa Municipal intentaron explicar los “avances” en el restablecimiento de la electricidad. En el acto, fueron duramente interpelados por los manifestantes, quienes cuestionaron por qué no se usaba el combustible de las patrullas para los carros de la electricidad. Además, ripostaron que todos los días tenían una explicación diferente. Pidieron soluciones y no más “muela”.

Inventario verificó la quema de gomas en el Parque Barreras de Guanabacoa, mientras personas ajenas a la iglesia aledaña subieron a la torre y comenzaron a redoblar las campanas. 

El 30 de septiembre de 2022 otras protestas ocurrieron en algunos de estos y otros lugares de la capital, a lo largo del día. En varios puntos del Cerro y Arroyo Naranjo, las personas volvieron a las calles; pero también en Playa, Guanabacoa, Boyeros y San Miguel del Padrón. Las imágenes de la represión comenzaron a difundirse.

Un colaborador de elTOQUE compartió en exclusiva un video, en el que se muestran las Brigadas de Respuesta Rápida activadas. Presumiblemente formadas por cadetes, aparecieron armadas con palos para sofocar las protestas. Marchaban por la calle 41, entre 60 y 62 en La Habana, gritando consignas y frases como: “Fidel, estamos contigo”, “Patria o muerte”, “Paʼ lo que sea, Canel, paʼ lo que sea”.

Aunque el 30 de septiembre fue el día que más protestas se contabilizaron, en la noche del primero de octubre trascendió un altercado entre defensores del Gobierno y manifestantes en la calle Línea entre F y G, en el Vedado. El momento de tensión fue grabado por la prensa extranjera. 

“Abajo la dictadura”, “marionetas”, “libertad”, se escucha decir a los manifestantes en un video de la agencia EFE. En una guerrita de consignas, unos decían “Díaz-Canel, singao” y otros “Díaz-Canel, pingú”.

“Que pongan la luz”, “nos estamos muriendo de calor y de hambre”, “los jóvenes están cansados, queremos cambios”, “el dólar está a 200, está carísimo, y el MLC de dónde sale” fueron las voces de la preocupación y el descontento que se alzaron en la calle Línea.

Ciudadanía y formas de protesta 

Bloquear el tránsito, cerrar la calle con ramas de árboles, con contenedores de basura, con cordones humanos de madres y padres acompañados de sus hijos, quemar gomas, sonar campanas y calderos fueron algunos de los métodos para protestar; lo cual demuestra la diversificación de estos.

“La protesta no es más que llevar una queja al espacio público (…). Hay repertorios de protestas. Las hay individuales y colectivas, hay protestas en el espacio virtual y en el físico. Estas son protestas colectivas, en el espacio público, por una diversidad de reclamos”, explicó el politólogo Armando Chaguaceda en una transmisión en vivo de elTOQUE.

Chaguaceda recordó que la protesta casi había desaparecido del imaginario público en Cuba. Reconocer que la autoridad falló y pedirle en el espacio público que cumpla, porque todos los canales fallaron, es una novedad en sí misma que el intelectual valora como un crecimiento de la sociedad civil.

En las protestas más recientes se evidenció una mejor organización de una ciudadanía capaz de tomar iniciativas, de juntarse en acciones comunes para hacer incluso retroceder a las autoridades policiales.

Otro apagón: el de Internet

Durante el 28, 29 y 30 de septiembre NetBlocks.org, observatorio de los cortes de Internet a nivel mundial, registró tres cortes de Internet en Cuba.

El 28 el tráfico de Internet cayó por debajo del 50 % de los niveles habituales, lo que podría justificarse con el paso de Ian por territorio nacional y las averías en el sistema electroenergético. Sin embargo, en las noches del 29 y 30 de septiembre el corte fue total por al menos siete horas, en medio del reporte de protestas en redes sociales.

La práctica se va convirtiendo en recurso habitual del Gobierno cubano que controla los servicios de Internet y telefonía a través del monopolio de Etecsa. Al impedir las comunicaciones, evita que el mensaje de la protesta se expanda y limita la denuncia en tiempo real de la represión.

El Gobierno encuentra amparo para este tipo de acciones en el Decreto Ley 35 “De las telecomunicaciones, las tecnologías de la información, la comunicación y el uso del espectro radioeléctrico”. La regulación establece en el artículo 121 que los ministros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y del Interior pueden implementar medidas especiales para el manejo del espectro radioeléctrico.

Como resultado de la falta de conexión, muchos videos se han publicado a destiempo, lo que impide registrar con rigurosidad la fecha en que ocurrió la protesta y que más personas conozcan y se sumen al ejercicio ciudadano de manifestación.

Testimoniantes y detenidos: los días después

Armando* pasaba por 31 y 56 la noche del 30 de septiembre cuando comenzó todo. “La gente empezó a sonar las cazuelas desde los balcones de sus casas —recuerda—. De pronto, un grupo de muchachos del barrio salieron a cortar la avenida. Rápidamente aquello se llenó”.

Aparecieron patrullas y el tráfico tuvo que desviarse. Las personas se movieron hacia 42, eran cientos. “Por alguna razón que no conozco porque no estaba en la punta, la gente comenzó a regresar hacia 60 y en el camino ponen la electricidad a todo el vecindario. Fue un momento de mucha alegría, la gente aplaudía y se sentía como una victoria. En ese mismo momento gritaron “el pueblo unido jamás será vencido”. 

Roberto* cuenta que caminaba por las calles cercanas a Línea la noche de la protesta del primero de octubre. Encontraba patrullas, un camión, carros con hombres sentados dentro y los centros de trabajo alrededor con personas de la Seguridad del Estado. Resume lo que vio como “un despliegue de golpeadores”. Estaban por todas partes.

“Yo presencié un momento de violencia muy impactante. Fue contra una mujer. Hay algunos videos en los que se escucha una mujer gritando. A esa mujer uno de ellos la empuja, ella cae hacia atrás, rueda por el piso y cuando cae, alguien por mi lado tira para el piso un cuchillo de mesa. Parecía sacado de un comedor, lo cual me puso todas las alarmas posibles. Era para incriminarla por algo. Fue muy extraño. A la mujer nunca se le vio el cuchillo encima, se lo tiraron”, rememora.

Por su experiencia de esa noche describe una violencia gubernamental que procura pasar desapercibida. 

“¿Cómo está procediendo la represión? En público no suele pasar nada. Está todo el equipo de represión lejos y lo que hacen es dejar que salgan algunos manifestantes, los que ellos marcan ya sea por liderazgo, porque tomaron imágenes. Cuando salen esos, entonces es que se los llevan para un lugar bien oscuro. Ahí los golpean o van empujando como una especie de barrera humana. Van desplazando a los manifestantes hacia un lugar y cuando los llevan ahí donde está oscuro, de pronto salen de la nada el ejército de golpeadores y no lo ve nadie, nadie se enteró”.

“Me quedé en shock cuando vi aquella locura de golpes. Fue impresionante. Se han visto muchas represiones, pero yo nunca había visto delante de mí tal represión. Fue brutal. A un muchacho que si mal no recuerdo se llama José Antonio le desfiguraron el rostro a golpes”, cuenta Arian Cruz, conocido como Tata Poet, quien estuvo detenido en Zapata y C porque presenció la protesta de Línea y F el primero de octubre, junto a su novia.

Poco a poco comienzan a conocerse rostros y nombres de los detenidos en las protestas, quienes fueron trasladados a estaciones de la policía y podrían ser juzgados por desacato, desorden público y resistencia. El grupo Justicia 11J ha contabilizado desde el 30 de septiembre 26 detenciones, algunas ejecutadas por represores vestidos de civil. 

Las protestas más recientes confirman un cambio en la sociedad cubana. El grito, como canta Carlos Varela, ha dejado de ser mudo. Si el 11 de julio de 2021 marcó un punto de quiebre que hubiese quedado en la historia como un destello de lucidez, este 2022 corrobora que el espacio público puede ser utilizado y considerado como zona de redención.

*Los nombres de algunas de las personas que enviaron testimonios a elTOQUE fueron cambiados para evitar posibles consecuencias de represión sobre ellas.

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