¿Qué implicaciones tiene la elección del 10 de octubre?

Por El Toque  

Foto: Marcelino Vázquez Hernández/ACN

HAVANA TIMES – Cuba tendrá a partir del 10 de octubre, por primera vez desde 1976, un presidente de la República. La elección de las principales figuras del Estado cubano ocurrirá en una sesión de la Asamblea Nacional, cuyos miembros elegirán entre ellos mismos a las autoridades.

El último funcionario con tal cargo en la Isla fue Osvaldo Dorticós Torrado, el abogado que sustituyó a Manuel Urrutia Lleó en 1959, tras el conflicto de este con el entonces primer ministro Fidel Castro.

Luego del cambio constitucional de 1976, el puesto de quien dirigía el país cambió su nombre por el de presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, una figura encargada de conducir el trabajo de dos órganos colegiados (el Consejo de Estado y el Consejo de Ministros) bajo el principio de la dirección “colectiva”.

Desde su establecimiento, el rol fue ocupado por Fidel Castro, hasta su renuncia por motivos de salud, en 2006; luego por su hermano, Raúl Castro Ruz, desde 2008 hasta 2018, y desde el 19 de abril de 2018 hasta hoy, por Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez.

Es Díaz-Canel quien debe ser electo para el retorno de esta figura política que llega con nuevas atribuciones, según la Carta Magna refrendada por el 78,3 % del padrón electoral en el referéndum constitucional del 24 de febrero de 2019.

No debe haber sorpresas con la elección de Díaz-Canel. Según el todavía primer secretario del Partido Comunista de Cuba, Raúl Castro, la principal autoridad política del país, Díaz-Canel fue “el único sobreviviente” de un grupo de 12 dirigentes que fueron probados a partir de la década de 1990, como posibles sustitutos de la llamada Generación histórica.

Habiendo recorrido con éxito el camino de dirección de base de la Juventud Comunista, el Partido Comunista en dos provincias (una de ellas, la tercera más grande del país), un ministerio (el de Educación Superior), una vicepresidencia del Consejo de Ministros y, por último, la primera vicepresidencia de los Consejos de Estado y de Ministros, el ingeniero electrónico, natural de Santa Clara, logró hacer sentir al Buró Político la “absoluta certeza” de que habían “dado en el clavo” con su elección para sustituto del General de Ejército.

En su discurso de despedida como presidente, el 19 de abril de 2018, Raúl planteó con claridad la hoja de ruta para la gestión del Estado en los años por venir: los presidentes del país podrán estar dos períodos consecutivos de cinco años y asumirán, también, pasados dos o tres años de su primera elección, la máxima dirección del Partido Comunista.

Es lo que piensa hacer él con Díaz-Canel, una vez le transfiera el control del Partido en el Congreso por realizarse en 2021:

“Cuando él cumpla sus dos mandatos, si trabaja bien, y así lo aprueban el Comité Central de nuestro Partido y el órgano supremo del poder del Estado, que es esta Asamblea de la que formamos parte, él debe mantenerse. Lo mismo que estamos haciendo ahora, él tiene que mantenerlo con su sustituto.  Terminando sus 10 años como presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, los tres que le quedan, hasta el Congreso, se queda como primer secretario para viabilizar el tránsito seguro y ahorrándonos aprendizajes del sustituto (…)”.

Raul Castro (r) y su hombre para la presidencia, Miguel Diaz Canel.

La elección del 10 de octubre tiene, por tanto, un único candidato a presidente. No habrá sorpresas.

Donde quizás pueden ocurrir modificaciones es en el resto de los puestos que se elegirán, entre todos los diputados, ese día. Además del presidente, se seleccionará al vicepresidente del país, y al presidente, vicepresidente y secretario de la Asamblea Nacional, quienes serán, a su vez, presidente, vicepresidente y secretario de un nuevo Consejo de Estado con 21 miembros, en lugar de los 31 existentes hasta ahora.

En círculos de analistas se suelen valorar opciones para esos puestos, toda vez que también en los próximos meses el nuevo mandatario tiene que presentar un Consejo de Ministros en el cual reincorporará la figura de primer ministro, suprimida en 1976, y quien tendrá a su cargo el Gobierno.

Esta elección del 10 de octubre es una primera oportunidad para adivinar pesos y contrapesos, equilibrios de poder y grupos políticos, casi siempre a partir de las suposiciones y la especulación, pues la proyección pública de todo el aparato estatal cubano es homogénea y monolítica.

No obstante, las edades y padecimientos de salud de figuras como el actual primer vicepresidente, Salvador Valdés Mesa, y el presidente de la Asamblea Nacional, Esteban Lazo, llevan a suponer que se pudiera producir un relevo por figuras más jóvenes o de reciente protagonismo, como ya se ha dejado entrever con el nombramiento de Jorge Luis Tapia Fonseca, como vicepresidente del Consejo de Ministros, en sustitución de Ulises Rosales del Toro, y como pudo sugerir el protagonismo que ha tenido el secretario del Consejo de Estado, Homero Acosta, durante y después del proceso de reforma constitucional.

Las disposiciones transitorias finales de la nueva Constitución que entró en vigor el 10 de abril, indicaron que, antes de seis meses, la Asamblea Nacional debía aprobar una nueva Ley Electoral. Una vez aprobada la Ley, en otros tres meses, debían elegirse las principales autoridades del país. Las fechas, hasta ahora, se han cumplido.

La nueva Constitución dispuso, además, el mantenimiento íntegro de todos los diputados hasta el final de su mandato (2023), pero no el mantenimiento de las mismas autoridades, pues se produce un cambio sustancial en sus funciones. Esa es la elección que corresponde ahora.

Siendo así, de asumir Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez la presidencia de la República, el próximo 10 de octubre, lo haría para llevar su primer período presidencial, pues el cargo asumido hasta hoy por él, a pesar de ser equiparable a una primera magistratura del Estado, nada tiene que ver con el creado y limitado a dos períodos de cinco años por la Constitución vigente. De cumplir sus dos períodos posibles, hasta 2029, habrá sido presidente por 11 años y medio.

Después del 10 de octubre volverá a haber en Cuba un presidente de la República, una persona que podrá tomar decisiones unipersonales, sin tener que pasar por la aprobación, aunque sea formal, del Consejo de Estado y que podrá emitir decretos presidenciales. Los rasgos del Estado cubano siguen cambiando.



Un comentario sobre “¿Qué implicaciones tiene la elección del 10 de octubre?

  • Más de lo mismo sin resultado trabajan por el método de error y ensayo no hay de otra, el pueblo un gran laboratorio, a pasar trabajo, con el criterio el pueblo resiste

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