Pan bajo de peso y grafitis contra Raúl Castro

Con frecuencia, la fuerza tiene más miedo de la víctima, que la víctima de la fuerza.” (Stefan Sweig)

Por Vicente Morin Aguado

Loa panecillos supuestamente de 80 gramos c/u que debe recibir cada cubano por 5 centavos.

HAVANA TIMES — Este lunes 17 de julio amanecieron letreros consignando un “abajo Castro” en la calle Campanario entre Carmen y Rayo, en Centro Habana. La presurosa acción de pintores de brocha gorda borró pronto el atrevimiento, aun así el verde metálico de las letras acusadoras era visible bajo la lechada, en la puerta de lo que fuera desde antes de 1959 el Depósito Municipal de bienes decomisados.

A escasos metros de la momentánea noticia, subyace una crónica permanente que de tanto realizarse durante este último medio siglo de nuestra historia, termina por cargar la indolencia de los cubanos cuando de política se trata, a pesar de ser sus víctimas cotidianas: se trata de la Panera Gerona, donde cientos de personas acuden diariamente a comprar los 80 gramos de pan normado que ofrece el Estado al módico precio de cinco centavos moneda nacional.

El gramaje viene por decreto, sin embargo, es difícil conseguir algo más de la mitad del peso estipulado para cada panecillo. Una muestra del producto, tomada de tres unidades en la mañana de los carteles “contrarevolucionarios”, frase igualmente esculpida por decreto, terminó arrojando escasos 125 gramos en total.

Se adivina una callada relación entre ambos sucesos, es como la excepción de lo insólito en un país amordazado por la violencia contra cualquier intento de libre expresión, confirmando la regla de un hecho cotidiano imposible de borrar por todo un ejército de pintores, armados con miles de brochas y toneladas de blanca pintura.

Descontando los primeros años de euforia revolucionaria liderada por Fidel Castro, aún no borrado del todo aquel pasado capitalista tan vilipendiado, durante este último medio siglo de nuestra atribulada historia no ha sido posible ofrecerle al pueblo, con regular calidad y el debido peso, una ración “socialista” del producto que simboliza la alimentación en este único planeta posible para la humanidad.

No hay maneras de saber las directas motivaciones tras los carteles, la gente no suele arriesgarse por asuntos que vienen golpeándole cada mañana, casi como una condena, destino inexorable del cual no pueden, no saben cómo escapar.

Lo más cercano a una posible coincidencia que arroje luz sobre estos grafitis “abajo Castro”, sucedió el pasado 14 de julio cuando el actual mandatario del país clausuró el IX Período Ordinario de Sesiones de la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Parlamento unicameral y unipartidista de Cuba.

Antiguo Deposito Municipal. Rápidamente se pintaron encima de los grafitis.

La comidilla callejera apunta al asunto central del discurso de Raúl Castro, cuyas palabras se consideran el anuncio de una ofensiva de las autoridades contra el trabajo por cuenta propia y las cooperativas no agropecuarias, es decir, las formas de gestión económica fuera de la administración estatal que caracterizan las reformas a medio camino impulsadas por el actual jefe de estado cubano.

La interpretación general es un “marcha atrás”, nada asombroso tratándose de los vaivenes acompañantes a la improvisación característica del quehacer de los hermanos Castro en términos de economía. El sucesor de Fidel llega hasta la autocrítica y se pregunta: “¿Nadie ha analizado las consecuencias que eso trajo y los problemas que esa precipitación ha creado?”

El tiempo pesa sobre los líderes históricos de la Revolución iniciada en 1959, primero la sucesión de fracasos que marcan distancia entre lo propuesto y lo conseguido, segundo la edad de ellos mismos, anatomía imposible de revertir.

Los esmirriados panecillos del socialismo, acompañados este lunes por una exhortación a poner fin al desgastado liderazgo que gobierna a Cuba, nos recuerdan que, por muy loable que sea el esfuerzo, en términos de política la sociedad termina agradeciendo los resultados.

Vicente Morín Aguado: ememultiplicada@nauta.cu


6 comentarios sobre “Pan bajo de peso y grafitis contra Raúl Castro

  • Lo de los micropanes hace años que ocurre en Cuba, lo contrario sería noticia; de dónde sale buena parte del aceite, harina y hasta levadura con que se abastece “por la izquierda” la población?, por supuesto que de las panaderias; la ecuación es la siguienjte: compras tu reducido pan en cinco entavos y luego te vas a la esquina y compras un pizza en diez pesos hecha con la harina y aceite que le faltaron a tu panecito, fácil la ecuación ,verdad?

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    • Creo que en parte esta relacionado pero no es el meollo del asunto, en ningun pais europeo tendrias que comprar un pan con la harina comprada por el estado para darle pan a los necesitados, de hecho, el Estado compra a las compannias y de ahi destina a ayudas.
      Si es Cuba no faltara esto y se vendiera por la Libre abasteciendo a particulares y publicos eso no sucederia.

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  • Vicente, se trata de una mentira tras otra y una pésima gestión de gobierno intencionada para haer la vida más pesada a la gente. lamentablemente el nivel de indolencia con enagenación es mayor cada día. veremos que nos espera.
    solo deseo que el país, mi gente abra los ojos y acabe de tomar partido en el asunto.

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  • La obsesión con mantener la estatalización de prácticamente todo, condena a los ciudadanos a no poder contar siquiera con un pan diario digno de ser llamado así.Pero el gobierno no se da por enterado, casi sesenta años sin pan que valga la pena pero los funcionarios y militares de primer nivel tienen garantizada todas sus necesidades alimentarias y todos los lujos hasta viajar en yate por el mediterráneo.
    Muy contradictoria la narrativa del Granma y los dirigentes cubanos con la realidad que no logran esconder del todo.

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  • Esto es lo que soñaba Fidel Castro darle un pequeño pan a cada cubano, vaya riqueza la que da el comunismo después de tantos años

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