La sombra de una devaluación sube angustia en Cuba

Por Rachel D. Rojas (Progreso Semanal)        

Se anunció la muerte del CUC y una posible devaluación del CUP, pero sin fecha.

HAVANA TIMES – Lo peor que le puede pasar a una moneda es que anuncien su caducidad, y que además no le pongan fecha. El 1ro de algún mes próximo los pesos convertibles, o los CUC, dejarán de circular en Cuba. El daño fundamental, en verdad, no tiene que ver con la moneda. Es la gente, que sin tener acceso a los dólares con los que hoy se compran casi todos los artículos de primera necesidad, no sabe qué hacer con los papeles de colores en que ganan sus ingresos.

Desde octubre de 2019 se abrieron en el país tiendas en Moneda Libremente Convertible. Al cierre de diciembre de ese año había unas 80 tiendas en todo el territorio nacional, con planes de ampliar esa capacidad, solo para artículos de “gama media o alta que personas naturales estaban importando”. El objetivo, dijo el Primer vice Ministro Alejandro Gil en aquella oportunidad, era “captar esas divisas y retenerlas en el país para el desarrollo económico y social”. Y agregó: “es una medida que no afecta a nadie y beneficia a todos”.

Un poco más tarde, en julio de este año, en medio ya de la crisis sanitaria generada por el Coronavirus, se agregó la venta de productos alimenticios y de aseo a esta modalidad. Esta vez, Gil calificó la medida como una “opción necesaria, pero no deseable”.

Según explicó luego el presidente Miguel Díaz-Canel, “hay una contracción de las producciones con lógico efecto en la oferta de bienes y servicios, desabastecimiento en las redes de comercio, una inflación reprimida que se evidencia en las colas, insuficiencias en la producción de alimentos y crecimiento en las afectaciones a los trabajadores a causa de la pandemia”.

El resultado nefasto no se hizo esperar: las pocas producciones de alimentos y aseo que se ofertaban en CUC han ido a parar casi en su totalidad a las tiendas en MLC, donde solo una mínima parte de la población puede acceder. Algo que, cuando abrieron las primeras tiendas en MLC, se dijo que no ocurriría, dado que los establecimientos en CUC mantendrían su oferta. Mientras, las propias autoridades continúan penalizando la compra-venta informal de divisas, sin que exista aún una vía legal y una tasa oficial para obtenerlas en territorio nacional. Productos como shampoo, papel sanitario, aceite o leche son ahora prácticamente inalcanzables para la mayoría de la ciudadanía cubana que no recibe remesas.

La distribución equitativa de los recursos captados por el país, el aumento de las producciones nacionales, la disminución de importaciones y la inversión en un mejor sistema de transporte, de salud y educación, no son objetivos alcanzables de la noche a la mañana. Las privaciones que ahora sufre la ciudadanía para acceder a cualquier producto o servicio en una moneda extranjera caminan más rápido.

—El dólar en la calle está ahora entre 1.50 y 1.60. Calcula cuánta moneda nacional es eso y ahí tendrás idea de lo que va a costar—, le explica un oficial de la oficina de tránsito en la capital a su compañera de trabajo.

—¿Lo que va a costar por el estado?

—Ah, por el estado no sé.

En efecto, nadie sabe aún cuál la tasa de cambio oficial entre el dólar y la moneda nacional (CUP). Por no haber, tampoco existe una vía legal para que las personas que no reciben dólares de otros países puedan adquirirlos. Pero el mercado informal de divisas no solo ha seguido funcionando, sino que sus tasas de cambio han aumentado acorde a la inflación que se respira en el inseguro entorno monetario del país.

La unificación monetaria quedó anunciada desde julio por Miguel Díaz-Canel, como parte de la estrategia para el enfrentamiento de la crisis económica actual. En un mes, una serie de contenidos relacionados comenzó a aparecer profusamente en los medios estatales, dando idea de una eminente toma de decisiones en ese sentido. Las personas corrieron a los bancos a cambiar la denominación de sus activos a CUP, dando lugar a otro motivo de aglomeraciones en medio de la pandemia.

Pero no fue hasta septiembre que el Banco Central afirmó que el comienzo de la unificación monetaria no tendrá lugar de inmediato. Y no fue hasta octubre en las máximas autoridades de la Isla se pronunciaron sobre el tema en el programa televisivo Mesa Redonda. Todavía hoy, es difícil detener los rumores sobre los futuros precios de los productos con más demanda entre la población y el costo de la vida en general.

El presidente cubano comentó en uno de estos programas que, aunque no es posible decir en este momento cuánto durará, “sí podemos decir que la estrategia no es dolarizar nuestra economía y lo que estamos defendiendo con el ordenamiento monetario es que operemos en una sola moneda”. Las medidas han sido imprevistas, dijo, teniendo en cuenta el complejo escenario internacional de fuerte contracción económica.

Para el economista y profesor cubano Ricardo Torres, “la dolarización es una consecuencia inevitable de la severa crisis en balanza de pagos. La recurrencia de estas crisis debe servir para dejar establecido que se deben esencialmente a problemas estructurales, y que el ‘modelo’ económico cubano no cuenta con los resortes para actuar sobre esas fallas”.

Mientras el Banco reiteró su compromiso de no afectar el efectivo en poder de la población, ni los saldos de sus cuentas, ya fue anunciada por Marino Murillo, jefe de la implementación de los lineamientos en el país, la también necesaria devaluación del CUP como parte del reordenamiento monetario. Por lo cual, es de esperar que, una vez que se despliegue el proceso, los ahorros denominados en CUP y todos aquellos ingresos no provenientes del estado sí verán afectados su poder de compra.

El economista Oscar Fernández explica que la dualidad monetaria no va a desaparecer “mientras persista una parcela interna de bienes y servicios dolarizados, la cual envía señales de consolidación y expansión”. Entre estas señales está el aumento de la oferta, ahora también de alimentos, aseo y ferreterías. También el monopolio de telecomunicaciones en el país, ETECSA, anunció la venta de equipos en MLC. Además, poco a poco y sin mucha difusión, otros establecimientos en CUC han ido cerrando para reabrir solo con ofertas en divisas.

En uno de sus artículos, Ricardo Torres y Michel Seguí explican las causas del aumento de la demanda de divisas en el mercado informal, y la necesidad de restablecer “la capacidad del sistema financiero para ofrecer convertibilidad a las monedas nacionales por medio del mercado cambiario oficial, al cual accedan las familias y los productores privados”. Esta es, afirman, una “condición necesaria” para reducir este mercado informal, por naturaleza inequitativo e injusto.

Y agregan: “Lo que sí queda claro es que dos monedas sin convertibilidad es un absurdo que no resiste el más mínimo examen. La criminalización de las operaciones informales tampoco resuelve un problema que, otra vez, es económico”.

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