La locura incorregible de Lizt Alfonso

Litz Alfonso. Foto: Raquel Pérez Díaz
Litz Alfonso. Foto: Raquel Pérez Díaz

 

Por Fernando Ravsberg

HAVANA TIMES — “Este proyecto surgió en 1991, porque yo creía que las mujeres tenemos muchas cosas que contar y, como no siempre nos dejan hacerlo, me propuse tener mi propio espacio. Además, quería experimentar en algo nuevo que hemos llamado “fusión” para hacer todas las danzas en una misma coreografía, sin que se le puedan ver las costuras, sin que se note dónde empieza el ballet y dónde acaba la danza o cuando aparece el folclor afrocubano, por ejemplo. Todo mezclado, como mismo somos nosotros los cubanos”.

“Lo logramos, porque las que me siguieron y yo estábamos locas. Teníamos un sueño, esperanza, fe y decisión. Iniciamos nuestro proyecto cuando comenzaba la peor crisis económica de Cuba. Nos dieron por incorregibles, pues pensaron que si no teníamos ni qué comer ni cómo transportarnos, tampoco íbamos a tener fuerzas para bailar”.

La compañía de Lizt Alfonso se encuentra hoy en su octava gira por los EEUU. Se presentarán en Princeton, Boston, Nueva York y Washington. Foto: Raquel Pérez Díaz
La compañía de Lizt Alfonso se encuentra hoy en su octava gira por los EEUU. Se presentarán en Princeton, Boston, Nueva York y Washington. Foto: Raquel Pérez Díaz

“Éramos como gitanos, nos movíamos de un lugar a otro para ensayar, de todos nos botaban. Hubo incluso un abogado que estaba detrás nuestro para evitar que presentáramos nuestro espectáculo en ningún lugar. Hasta que el director de un teatro rompió el bloqueo que nos habían impuesto y a partir de ese momento pudimos presentarnos en todos los eventos importantes que hubo en el país; nos hicimos muy populares, a pesar de ser una compañía independiente, sin apoyo institucional. Los primeros trajes los cosían las madres de las bailarinas, en mi casa se arreglaban los abanicos viejos, no teníamos nada y aun así comenzamos”.

“Fue una época muy, pero muy difícil. Los padres se oponían, les decían que la dejaran, que era una utopía, que nunca iba a llegar a ningún lugar. Hubo un momento en que se abrieron otras compañías apoyadas por el Estado y llamaron a nuestros bailarines y bailarinas para que nos dejaran y se integraran. Fueron momentos de definiciones y eso nos hizo fuertes, cuando el camino se vuelve más largo uno se hace más resistente”.

“Finalmente estuvimos en una sociedad española, la Concepción Arenal, la cual nos dio todo el apoyo que estaba a su alcance, a cambio de que nosotros mantuviéramos una escuela de danza española. En 1998 hicimos nuestra primera gira en España y en el 2001 la primera a los EE.UU. Fue un bombazo y al regreso nos llaman del Consejo de las Artes Escénicas para ofrecernos pertenecer a la institución”.

“Hoy tenemos más de mil alumnos en los talleres vocacionales con edades entre 6 y 16 años, en los que se paga una suma irrisoria, menos de dos dólares americanos al mes por dos clases semanales de una hora.

Es una estructura piramidal. Los mejores de los talleres pasan al ballet infantil, los mejores se suman al juvenil y los mejores de estos acceden a la carrera profesional, avalada con un título oficial de Cuba. El círculo se cierra cuando esos bailarines se convierten en profesores de los talleres”.

“No hay que temer por la cultura cubana, esta no será absorbida por nadie, toda la vida nos hemos caracterizado por absorber nosotros lo que nos entregan los demás. Desde la raíz somos mezcla de África, de España, de China, de árabe y de todo lo que nos llega. En uno de los espectáculos que llevamos a EE.UU. hay rumba y guaguancó, pero también acordes del latin jazz, ¿de donde viene eso?”.

“Es difícil que alguien nos pueda “comer” desde el punto de vista cultural, porque nosotros somos también una potencia, pese a las carencias y a las necesidades o precisamente sea eso lo que nos ha hecho tan fuertes, queremos volar siempre más alto de lo que las posibilidades materiales nos permiten y eso nos hace fuertes para enfrentarnos al mundo”.

La compañía de Lizt Alfonso se nutre de bailarines de su propia cantera, en los talleres donde acuden los niños y niñas cubanos. Foto: Raquel Pérez Díaz
La compañía de Lizt Alfonso se nutre de bailarines de su propia cantera, en los talleres donde acuden los niños y niñas cubanos. Foto: Raquel Pérez Díaz

2 thoughts on “La locura incorregible de Lizt Alfonso

  • el 9 noviembre, 2015 a las 1:59 pm
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    Lizt Alfonso se supera a si misma, cada vez. Lo ultimo que pude ver, donde esta su mano y su gente, fue el videoclip de bailando, sencillamente Magistral. Para los que se dedican a la musica y al video clip por favor, sin que se copie, esa es la musica y el baile que atrapan al expectador, sin distinction de edades. Ahi tienen un ejemplo muy claro de que en Cuba se puede hacer maravillas, ganar premios ilustres y popularidad y muchas cosas mas, sin el modernism de hacer musica, letras y bailes groseros. A Gente de Zona Lizt y demas que tuvieron que ver con ese triunfo: Muchas Felicidades y, por favor, si pueden hagan mas de eso.

  • el 5 noviembre, 2015 a las 7:04 pm
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    Pal’carajo!, esta mujer si es de armas a tomar!.

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