La guerra en Cuba es contra los clubs nocturnos privados

Fernando Ravsberg

bares-cuba-licencias-clubsHAVANA TIMES — El objetivo de la suspensión de licencias no parece ser los restaurantes privados sino los bares que se esconden tras ellos. Estos establecimientos nocturnos y discotecas particulares no están legalmente permitidos y operan amparados en licencias de “paladar”.

En principio se permitió que los restaurantes privados tuvieran un pequeño bar para sus clientes pero algunos empresarios aprovecharon la brecha legal para abrir exquisitos clubs nocturnos, al nivel de los que existen en cualquier otro país del mundo.

Estos bares son muy atractivos para los turistas pero en lo fundamental la clientela está compuesta por cubanos adinerados, artistas, trabajadores por cuenta propia, deportistas, empresarios, además de los hijos y los nietos “de papá”.

Allí cobran de US $5 a $18 por un trago, casi todos tienen actuaciones en vivo de prestigiosos músicos cubanos, están siempre llenos y sus ganancias oscilan entre US $10 mil y $20 mil limpios al mes, según el cálculo de personas del sector.

Acusados de prostitución, proxenetismo, acaparamiento, lavado de dinero, receptación o drogas, varios de estos establecimientos han sido ya cerrados, entre ellos el famoso Shangrilá, ubicado a una cuadra de la sede del Parlamento cubano (ANPP), en Miramar.

Sin embargo, exactamente esos mismos delitos se comenten también en las discotecas, Casas de la Música y clubs nocturnos del Estado, sin que provoque el cierre de los mismos y, sobre todo, sin que aparezca ni un solo reportaje en la prensa oficial.


10 thoughts on “La guerra en Cuba es contra los clubs nocturnos privados

  • el 26 octubre, 2016 a las 3:27 am
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    Mafia estilo Vladimir Putin

  • el 25 octubre, 2016 a las 7:01 pm
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    Dicen que el dueño de este bar Sangri-La es de un español que le quitó una jevita al “cangrejo” Lopez Calleja Castro (el nieto guardaespaldas) y todo este safarrancho es para justificar la venganza personal por un simple lio de faldas. Alguien en serio puede creerse que una desaliñada funcionaria de un gobierno provincial puede detener una política estatal que forma parte de los lineamientos de Raúl Castro?

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