El clamor de un preso político de Daniel Ortega

Sergio Beteta fue detenido el 21 de diciembre por sacar la bandera de Nicaragua y gritar consignas en la vía pública. Foto: Cortesía.

Quemó una bandera del FSLN y la Policía lo acusa de llevar drogas y armas en una mochila. “También andaba una tanqueta”, dijo con sátira a su abogado

Por Franklin Villavicencio (Confidencial)

HAVANA TIMES – El joven Sergio Beteta, detenido por sacer una bandera de Nicaragua en la vía pública y ahora acusado por supuesto tráfico de drogas y portación ilegal de armas, externó su preocupación por la situación de los presos políticos de Nicaragua que –como él– permanecen en las cárceles de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, y también por la “desunión” que persiste en el país, afirmó su abogado defensor Julio Montenegro, tras la audiencia inicial del caso que se realizó este lunes 18 de enero, en Managua.

“Se le notaba bien. Incluso lo miré muy firme, hablando sobre la situación actual de país, de que hay mucha desunión y de que mira más bien intereses de algunas personas descuidando un poco la situación de los presos políticos”, aseguró el Montenegro, también integrante de Defensores del Pueblo, que se dedica a la defensa de los presos políticos que continúan en las cárceles del régimen.

Además, dijo Montenegro, Beteta solicitó “a sus familiares y al pueblo de Nicaragua” a hacer ayuno y oración. “Lo miré muy espiritual e insistía en el tema de orar para pedir que las cosas cambien en Nicaragua”, detalló.

La Fiscalía acusa a Sergio Beteta de tráfico de drogas y portación ilegal de armas, señalamientos que también le resultaron ilusorias, pues en un momento le dijo en tono satírico a su abogado: “Sí, también andaba una tanqueta en la mochila”. El joven fue trasladado hace seis días de la Dirección de Auxilio Judicial, conocida como El Chipote, al Sistema Penitenciario Nacional “La Modelo”.

En vez de firmar el acta de la audiencia inicial, Beteta escribió a lo largo de la hoja la frase “viva Nicaragua libre” la cual molestó a la jueza Karen Chavarría Morales, quien según Montenegro rompió el acta y mandó a imprimir otra.

“Ella dijo que ese lugar no era para hacer política, que si tenía sus opiniones que se expresara en otro momento y en otro lugar. Yo le decía a la jueza que tiene derecho a negarse a firmar”, comentó el defensor.

Fue negada la petición de “nulidad por detención ilegal”

La defensa solicitó a la jueza que declarara nulidad por detención ilegal y pruebas de injurias, pero ambas fueron negadas. A Sergio Beteta se le acusa por portar tres paquetes de marihuana y una arma de fuego, acusaciones que niega y que también Montenegro tacha de ilógicas.

“Era evidente que esa cantidad de sustancia no la iba a andar, por sentido común. Eso era un motivo para que rechazara el intercambio de información y pruebas y se dejara en libertad”, explicó.

Beteta fue detenido el pasado 21 de diciembre, tras realizar una protesta en la Avenida Universitaria en la que gritó consignas, quemó la bandera del FSLN y alzó la de Nicaragua. En una transmisión en vivo realizada por el medio digital Artículo 66, se observa que a los pocos minutos llegó la Policía Nacional. Fue presentado el 23 de diciembre y se espera que el juicio inicie el 24 de enero.

“Es evidente que hay una situación que no tiene lógica. Los que andan con actividades de ese tipo jamás van a exponerse de esa manera”, dijo el abogado a inicios de este año, al enterarse sobre las acusaciones del joven. “Las circunstancias en que aparece en la noticia en vivo está quemando la bandera (sandinista), pidiendo la unidad y cuestionando a los políticos”.

El joven es un autoconvocado que estuvo atrincherado en la UNAN-Managua y participó anteriormente en las protestas contra el Gobierno de Ortega. Decidió hacer esta actividad al verse “desanimado” por los niveles de asedio de la Policía Nacional en los últimos meses del 2020, donde ha mantenido un acoso constante en las viviendas de opositores, familiares de presos políticos y de víctimas de la represión.

“Todo indica que este será igual como el resto, un proceso político, y a pesar de muchas cuestiones que son contrarias a la tesis de cargo, las autoridades judiciales siguen con el proceso”, dijo el defensor de derechos humanos. A pesar de ello, asegura que el joven “se mantiene firme”.

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