El cerdo está en peligro de extinción en las mesas cubanas

En 2016, un gran año para la producción de carne de cerdo cienfueguera, se recogieron 20.296 toneladas, frente a las 3.919 de 2021. (Foto: Paul K.)

Solo en Sancti Spíritus se entregó en dos meses 52 toneladas de carne, la misma producción de un solo día en 2018

Por 14ymedio

HAVANA TIMES – La producción de carne de cerdo sigue cayendo y el pozo no parece tener fondo. Este jueves saltaron las alarmas en Sancti Spíritus al conocerse que en los dos primeros meses del año, la provincia entregó la ridícula cantidad de 52 toneladas de carne, el equivalente de la producción de un solo día en 2018. El año anterior, 2017, se alcanzaron las 17.400 toneladas de cerdo, aportadas por 311 productores, mientras en 2021 fueron 3.182 y apenas 99 personas dedicadas a ello.

Félix Duarte Ortega, miembro del Secretariado del Comité Central del Partido y jefe de su Departamento Agroalimentario, pidió que se recupere el programa de cerdo racial, así como conservar las instalaciones y “ponerlas a producir ya”. Sin embargo, no explicó cómo hacerlo ni dio soluciones a unos productores que acaban tirando la toalla por la falta de ayudas en un contexto de hiperinflación que agrava la perpetua crisis del campo cubano.

Más bien al contrario, el funcionario regañó a quienes buscan ganarse la vida de otra forma, por no contribuir a que el país se alimente. “En esta provincia se ha tocado fondo, cuando vemos también que de los convenistas que tuvo Sancti Spíritus la mayoría ha abandonado el programa porcino, y estamos en un momento en que la Revolución necesita recuperar capacidades productivas y poner en práctica aprendizajes de otras etapas”.

Tuvo la palabra un productor, Yarién Negrín Cáceres, que se permitió la misma recomendación y dijo que la receta para recuperar la carne de cerdo no es otra que trabajar. Así de sencillo.

Además, advirtió que “el país hoy no está en condiciones de asegurar la alimentación base (piensos) como hasta hace poco años” y se encomendó a una herramienta que, por sí sola, no es fácil que dé resultados: la voluntad. “Es momento de empezar a recuperar la producción de carne de cerdo produciendo nosotros la comida en las áreas agrícolas, poniendo delante la voluntad, aprovechando las capacidades y la experiencia de crianza que existe”.

No se oculta que el desplome traspasa las fronteras espirituanas, y solo 24 horas antes Cienfuegos se enfrentaba a una verdad similar. Duarte desfiló por esa provincia para constatar, también, los catastróficos datos. En 2016, un gran año para la producción de carne de cerdo cienfueguera, se recogieron 20.296 toneladas, frente a las 3.919 de 2021.

También allí insistió en que hay que alimentar a los cerdos con maíz, yuca (en harina y yogur), boniato, mieles con pescado y residuos de cosechas, “entre otras soluciones locales” a falta de las proteínas de los piensos, así como estar al tanto de las innovaciones científicas que permitan aumentar las provisiones al cerdo.

A los productores cienfuegueros también trató de conquistarlos con motivos humanitarios, olvidando que a duras penas ellos pueden cubrir sus necesidades, y aludió a su responsabilidad para proveer de carne porcina al consumo social (hospitales, escuelas, círculos infantiles y hogares de ancianos) y de la canasta básica de la población.

De donde no se conocen cifras es de Ciego de Ávila, tercera parada, segunda del jueves, de Duarte Ortega. La información que ha trascendido hasta este momento se reduce a la emisión de un breve video en Canal Caribe en el que se habla de las “limitaciones” en el área productiva del porcino. El breve reportaje muestra a varios productores “exitosos” que recomiendan a otros que recurran a nuevas técnicas del Instituto de Investigaciones Porcinas de la Universidad, ya que a ellos los han ayudado.

La gira sigue en Villa Clara, donde el pasado año se produjeron 4.400 toneladas de carne de cerdo, algo mejor que las anteriores pero ínfima si se compara con las 20.000 en fecha tan reciente como 2019 que la llevaron a ser uno de los epicentros de la cría porcina en la Isla.

Félix Duarte Ortega escuchó las mismas quejas que en sus anteriores evaluaciones: los altos precios de los piensos e insumos importados y la necesidad de acceder a equipamientos foráneos para el procesamiento de alimentos. Y a mismos males, mismos remedios, debió pensar el funcionario, que recomendó, como a todos, incentivar la cría y aprovechar los restos.

A principios de marzo, Camagüey también expuso la gravedad de la situación. Su diario provincial, Adelante, publicó en un reportaje titulado El cerdo: lo que fue ya no es que da cuenta de los datos. Aunque su producción ha estado tradicionalmente muy por debajo de las anteriormente citadas, en 2017, se sobrepasaron las 9.350 toneladas, mientras en 2021 se planificaron 4.706 y apenas se lograron 1.493. El texto detalla la brusca caída de las importaciones de piensos, que pasó de 65.500 toneladas en 2018 a 17.400 el pasado año.

Cabe suponer que la evaluación de la situación en toda la Isla seguirá, pero no habrá muchas diferencias. Mientras, en los mercados, el antiguamente producto estrella de la cocina cubana, depositario de la fe de la población en el consumo de proteínas de origen animal, se encuentra a duras penas. Como advierte el reportaje de Adelante, el porcino empieza a estar en la lista de especies en peligro de extinción de la mesa.

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One thought on “El cerdo está en peligro de extinción en las mesas cubanas

  • Mucho mejor dejar la carne, y apostar por la vida de los animales, hacerse vegetariano.

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