Cubanos opinan sobre la marcha cívica del 15N

Protestas en 11 de julio en Cuba / Foto: Reuters

Por El Toque

HAVANA TIMES – La convocatoria de Archipiélago a una marcha cívica el 15 de noviembre próximo es un suceso inédito en la sociedad cubana, ya que el estallido social del 11 de julio fue espontáneo. Por primera vez se hace un llamado social de esta magnitud a una manifestación pacífica para exigirle cambios al Gobierno.

“Puede ser que el día 16 nos detengan a todos, o incluso desde antes; nosotros no tenemos miedo. Ese día vamos a pedir por los muchachos que están presos, vamos a pedir por un Estado de derecho. Tengo la esperanza de que el 15 de noviembre Cuba siga cambiando. Cuba cambió con San Isidro, cambió el 27 de noviembre, cambió el 11 de julio y va a seguir cambiando el 15 de noviembre. A nivel social, el futuro no se puede predecir, pero la ciudadanía está cansada y agotada”, afirma Leonardo Fernández Otaño, moderador de Archipiélago, en conversación con Jorge de Armas y Enrique Guzmán durante un episodio del podcast de elTOQUE La Colada.

Para el joven historiador y católico, Cuba es una tierra de sueños perdidos. Su motivación para asistir a la marcha son las ganas de vivir en un país mejor, porque los cubanos se merecen una vida mejor; “se merecen convivir en la plenitud de una sociedad en la que los católicos puedan educar a sus hijos en colegios católicos y los colectivos LGBTI tengan derechos plenos”.

Los posibles escenarios de la marcha del 15N

Aunque el discurso oficial remarca la idea de iniciativa fallida, Fernández Otaño considera que la convocatoria a la marcha y el proceso que la ha acompañado no han sido un fracaso, pues las autoridades cubanas se vieron obligadas a dar una respuesta pública. Utilizar los canales oficiales para hacer la solicitud demostró la disfuncionalidad de estos y el carácter autoritario y totalitario del sistema.

Entre los escenarios que visualiza el joven católico en relación a lo que podría ocurrir ese día está la idea de que suceda algo similar al 11J: un estallido social. No obstante, espera que sea una manifestación más parecida a lo acontecido el 27 de noviembre frente al Ministerio de Cultura, con pequeñas concentraciones en determinados puntos.

Para la investigadora y activista Salomé García, otra de las invitadas a La Colada, “antes del 11 de julio muchas personas no decían abiertamente que querían un cambio, que no estaban dispuestas a seguir tolerando injusticias, que querían exigir sus derechos por las vías que en cualquier lugar se utilizan, que es la protesta social”.

“No creo que el 15 de noviembre sea masivo, pues muchas personas aún están sufriendo las detenciones de sus familiares: madres, hermanos. Quisieran salir y exigir la libertad de sus familiares, pero a la vez tienen miedo, porque piensan: “si me detienen, quién le lleva una jaba a la prisión a mi hijo, a mi esposo”. Entonces, hay una responsabilidad en ese sentido, los presos políticos tienen que estar en el centro de esa protesta”, agrega.

Cualesquiera que sean los escenarios, hay personas en Cuba dispuestas a salir a las calles el 15 de noviembre. Una madre cubana de 58 años, entrevistada para el espacio, asegura que saldrá a manifestarse sin miedo y sin que le tiemblen las piernas: “Conmigo va mucha gente de mi generación, porque estamos obligados moralmente a apoyar a esos jóvenes de Archipiélago que apuestan por un cambio. Se lo debemos a nuestros hijos, a nuestros nietos y a nosotros mismos, porque fuimos una generación que no hizo nada pero ahora estamos hartos y decepcionados”.

“Hay una convocatoria cívica y pacífica y el Gobierno tiene que respetar eso”, agrega

Apoyar la protesta social en Cuba desde cualquier país

Salomé García, que ha sido una de las gestoras del registro de los detenidos del 11J, cree en la importancia de que la diáspora abandone los discursos extremos y acompañe lo que está sucediendo en Cuba.

Fernández Otaño coincide y considera que “el llamado es a salir a las calles, ahí donde haya un cubano, en el pueblo más perdido de España, de Italia, de Estados Unidos, puede apoyar… El autoritarismo le teme al civismo y la invitación desde la nación es a construir tejido social; el cambio está y la gente siente que nos merecemos una vida mejor”.

“Desde la diáspora es importante mostrar apoyo a la manifestación” —subraya García. “Se están organizando manifestaciones en varias ciudades ese día. Sería bueno hacerlo un día antes o en un momento en que no coincida con la convocatoria, pero también es importante articularnos de una manera más a largo plazo, para apoyar a las personas detenidas; ya sea en pagarles una multa, ponerles una recarga para que puedan recibir una llamada del familiar de la cárcel, etcétera”.

“Cada vez más siento que la reconciliación en Cuba es un hecho; que los que se van y los que nos quedamos no tenemos los odios del pasado; que los que se van no se van del todo y los que nos quedamos tampoco nos quedamos del todo, porque parte de nosotros se va con ellos”, comenta Fernández Otaño.

De la huelga en San Isidro al 15N: un año marcado por las protestas

Para García, “no se puede hablar del 11 de julio sin hablar de la huelga en San Isidro, cuando un grupo de personas se acuartelaron en la sede del MSI en La Habana Vieja para leer poesía y exigir la libertad de Denis Solís. Esto desencadenó el plantón en el Ministerio de Cultura el 27 de noviembre, y también muchas personas fuera de Cuba nos empezamos a articular. Es un peso fuerte para los que están dentro de la Isla saberse acompañados cuando salen a las calles a exigir sus derechos”.

La activista considera que las protestas han servido para denunciar problemas que afectan a la población y que van más allá de la crisis económica. El Gobierno no ha sido capaz de responder con medidas económicas, sociales y políticas a las necesidades de su ciudadanía; por el contrario, ha respondido con represión, multas abusivas, interrogatorios, vigilancia, control del discurso en las redes sociales y procesos judiciales.

“Se han producido detenciones arbitrarias y juicios sumarios que están resultando en condenas: tenemos una condena de 10 años a Roberto Pérez Fonseca. Las evidencias de los instructores penales para crear un perfil delictivo de esta persona que es contrarrevolucionaria es que en sus redes sociales tenga un hashtag de Patria y Vida o de SOSCuba, que tenga amigos simpatizantes con la consigna Patria y Vida, que haya compartido videos contestatarios, etcétera”, explica.

Sobre este tema, el escritor y periodista Jorge de Armas considera que muchas veces, por el protagonismo que han tenido artistas e intelectuales en los procesos de San Isidro y el 27 de noviembre, se tiende a enfocar la atención hacia estos y se obvian las causas reales que hay detrás; las cuales están dadas por la insuficiencia de un Gobierno, la ineficacia de un Estado totalitario, la imposición de un criterio ideológico y, sobre todo, la precariedad ciudadana, imposibilitada de ejercer sus derechos.

“Es importante establecer una diferenciación entre esas condiciones subjetivas y factores objetivos que se vienen arrastrando desde hace tiempo” —comenta el analista político Enrique Guzmán Karell. “Tiene un peso importante lo que ha sucedido en los últimos ocho meses dentro de Cuba: la Tarea Ordenamiento, los resultados de la pandemia, la agudización de la crisis… Hay un grupo de elementos de la vida concreta del ciudadano que han hecho que la gente se sienta al límite y sin recibir respuestas positivas de parte del sistema”, concluye.

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One thought on “Cubanos opinan sobre la marcha cívica del 15N

  • el 12 noviembre, 2021 a las 12:07 am
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    La dictadura cubana ha estado en el poder durante varias decadas, sin ninguna oposicion interna y sin ninguna oposicion externa, excepto los 4 gatos llamados “la mafia de Miami”.
    Estoy de acuerdo que los cubanos en el exterior salgan a protestar antes en apoyo, con un solo cartel que diga: “CUBA ES UNA DICTADURA”

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