Arquitectos en Cuba señalan logros y metas

Las prácticas constructivas excluyentes conllevan al empobrecimiento ambiental de los barrios y ciudades cubanas, lo cual se agudiza con la construcción que llevan a cabo, sin asesoría, los nuevos actores económicos.  Foto: Archivo IPS Cuba

Para el gremio es necesario autorizar el ejercicio profesional independiente de su actividad a partir de considerarla clave en el sector de la construcción.

Por IPS Cuba

HAVANA TIMES – Al definir el momento que vive la arquitectura cubana, Abel Tablada, profesor de la Facultad de Arquitectura de La Habana, apuntó que “la ciudad pide a gritos ser atendida desde todos los puntos de vista: desde el mejoramiento urgente de los barrios más vulnerables y precarios hasta el control de la cantidad y calidad del diseño de los nuevos hoteles”.

En su opinión, aunque no se les niega a los arquitectos e ingenieros la posibilidad de formar parte de micro, pequeñas y medianas empresas (mpymes) estatales en el campo de la construcción, en la práctica no se les permite el trabajo independiente ni la realización de consultorías especializadas.

“A pesar de los avances, el balance no ha sido positivo, pues el resultado de las reuniones y las respuestas a las cartas han sido poco productivos y poco respetuosas respectivamente”, dijo a la Redacción de IPS Cuba.

El pasado noviembre, la prensa oficial anunció que el arquitecto Yamill Roldán Herrera presentó al Gobierno Municipal de Arroyo Naranjo, de La Habana, el proyecto de desarrollo local Vértice, que tiene como misión brindar soluciones constructivas a los habitantes de la comunidad de la Güinera y asesoría a personas naturales y jurídicas.

Si bien la noticia fue acogida con júbilo por especialistas del sector, las mipymes lideradas por arquitectos tienen que enmascarar sus funciones “con términos que describen otras actividades permitidas, lo que pudiera promover la doble moral y la ilegalidad, en caso de que se quieran realizar proyectos arquitectónicos o consultorías especializadas”, advirtió Tablada.

Orillas del río Almendares en Miramar vista desde la barriada de El Fanguito. Según profesionales cubanos de la arquitectura, ciudades como La Habana necesitan con urgencia ser atendidas.

Para Universo García, arquitecto principal en U+D arquitectura Estudio de diseño de interiores, “las prácticas constructivas excluyentes conllevan al empobrecimiento ambiental de los barrios y ciudades cubanas, lo cual se agudiza con la construcción que llevan a cabo, sin asesoría, los nuevos actores económicos”.

Petición insatisfecha

Este experto consideró que el 2021 fue “un año de constancia en el planteamiento y argumentación a las máximas autoridades cubanas sobre la pertinencia de autorizar el ejercicio profesional independiente en las actividades de arquitectura e ingeniería, que deben ser un acompañante efectivo de las construcciones”.

Al estar prohibidas las nuevas formas de actores económicos para potenciar la arquitectura y el urbanismo en Cuba, hasta ahora no es posible “legalizar los estudios y grupos que hoy aportan a la sociedad sin reconocimiento legal”, señaló.

Por otra parte, indicó la ausencia de informaciones y críticas especializadas sobre arquitectura y urbanismo en los medios de comunicación. En ese sentido, el docente señaló que el día de la entrega de los premios del Salón Nacional de Arquitectura y Urbanismo Cubano, del primer Concurso de Diseño de Viviendas y del Premio Ciudad, la noticia no tuvo cobertura de la prensa nacional.

Según García, ello evidencia “la poca comprensión por parte de la sociedad de la importancia que tiene nuestra profesión, porque la calidad de vida de los ciudadanos en un país está íntimamente relacionada con la calidad y desempeño de los espacios para realizar sus actividades diarias, a escala de ciudad, barrio, edificio y vivienda”.

Durante 2021 el gremio de arquitectura e ingeniería en Cuba desarrolló varias iniciativas como parte del reclamo para legalizar el ejercicio independiente de esas profesiones. Se realizaron reuniones entre representantes del sector y autoridades de varios ministerios. Más de 700 profesionales suscribieron cartas donde exponían los problemas actuales de la arquitectura en la isla.

Balance y metas

Como logros durante el pasado año, Universo García refirió la “pujante creación de los estudios y grupos de arquitectos independientes de La Habana y otras provincias como Cienfuegos y Ciego de Ávila, lo que se constató en el Salón Nacional de Arquitectura y Urbanismo, en el Concurso de la Vivienda y en diversos espacios nacionales e internacionales especializados en arquitectura”.

El especialista anunció que durante 2022 continuará insistiendo en la promoción cultural de la arquitectura, como vía de educación popular, en la creación del Registro Profesional, en la aprobación de una Ley de Arquitectura Cubana, así como en la fundación de un organismo que regule los concursos como vía para seleccionar los mejores proyectos arquitectónicos.

Por su parte, Tablada espera que la actividad de diseño arquitectónico y urbano no dependa totalmente de una entidad estatal o de otros tipos de empresas cuya finalidad principal es la construcción

“Un taller u oficina de proyectos debe ser reconocido como entidad independiente, que pueda presentarse a concursos y licitaciones, en tanto sus especialistas puedan ser contratados por privados, empresas constructoras y organismos gubernamentales”, señaló.

Añadió que “la actividad independiente es un complemento y no la negación de la actividad estatal, puesto que esta última no puede cubrir todas las necesidades proyectuales de una ciudad como La Habana y otras provincias”.

“Por lo tanto, concluyó, las autoridades deberían eliminar las trabas y comprender que la actividad de diseño y consultoría es un eslabón imprescindible de la cadena productiva de la construcción”.

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