Amores del siglo XXI: Los novios

Ser “novios”, en Cuba, deviene una mezcla de tradición y posmodernismo, donde los matices de añejas costumbres aún se conservan en el marco social contemporáneo, afectado también por los dilemas de nuestro tiempo.

Por Richard Potts

El Malecón, ese sofá de 7 kilómetros de largo, suele albergar de día o de noche, parejas de novios de todas las edades.  Foto: Richard Potts

HAVANA TIMES – Febrero es un mes propicio para declararse a un nuevo amor o reconciliarse con el antiguo, el día 14 o de San Valentín, con profuso intercambio de besos, poemas y flores.

Para los cubanos, sigue siendo el “Día de los Enamorados”, y amén de agotar las existencias de las floristerías, hoy reviste especial significación porque las formas de enamorar y entender el amor han cambiado también mientras nos adentramos en el nuevo milenio.

“Somos novios, mantenemos un cariño limpio y puro” – dice la conocida canción del autor mexicano Armando Manzanero. – “Pamplinas –afirma mi vecino Eddy, de 23 años- hoy nadie se conforma con besitos y caricias, y las chicas saben de que sin contacto directo, el asunto no dura mucho.”

 “Hoy todavía quedamos algunos románticos que nos gusta enamorar a la antigua, – confirma mi amigo Pepe, 35 años- pero la mayoría de los jóvenes van directamente a lo material”.

Estos fenómenos entre la población cubana más joven ocurren en un país donde la tradición del “pater familias” tenía profundas raíces, pero muchas jovencitas ya no esperan la aprobación paternal para iniciarse en los misterios del amor y tienen relaciones a edades tempranas. Entonces ¿cuáles son las características principales del noviazgo entre los cubanos de hoy?

Según escribe la especialista Elsida Alvarez, de la Clínica del Adolescente, en La Habana, el noviazgo es una relación amorosa definida por un nivel de compromiso e intimidad entre la pareja, además de deseo y atracción física. “Uno de los componentes del noviazgo es la atracción sexual, y el enamoramiento se inicia en la adolescencia porque se comienza a producir el deseo con identificación más clara. Sin embargo, pueden existir relaciones más rápidas y fortuitas, aunque no lleguen a tal grado de intimidad y compromiso.”

Tal vez por eso, muchos cubanos adultos opinan que las generaciones actuales tienden a confundir términos como noviazgo, relaciones fortuitas, relaciones amorosas, deseo y simpatía, y comienzan a tener contactos y estímulos sexuales desde temprano. Sólo un par de décadas atrás, la mayoría de las personas no admitía la relación sexual previa al matrimonio, pero hoy es una práctica habitual en parejas de todas las edades.

¿Noviazgo o relación de pareja?

“El noviazgo ha cambiado –dice Elsida Alvarez- pero sigue siendo importante antes del matrimonio, en tanto que relación de intimidad y compromiso con fuerte carga espiritual. Claro, a menudo surgen contradicciones, los varones suelen considerar que el sexo y algunos aspectos materiales son más importantes, mientras las muchachas demandan más de lo espiritual. Sin embargo, muchas se dejan llevar por la corriente y comienzan relaciones sexuales antes de estar bien preparadas, pero de todos modos para los adolescentes la espiritualidad es de gran importancia.”

Parejas Foto: Richard Potts

Según Carolina Díaz Bravo, psicóloga del Centro Nacional de Educación Sexual, esto se plantea en tres niveles: el deseo sexual, cuya orientación se consolida en la adolescencia. Luego la atracción, que involucra también el deseo y viene influenciada por el entorno cultural. El tercer nivel es el enamoramiento, en el que se mezclan deseo, atracción y fascinación, convirtiendo al ser amado en un motor que mueve la vida emocional, cognitiva y conductual. Sobre la confusión entre relaciones formales y fortuitas, aclara que pueden surgir relaciones sustentadas sólo en el deseo, pero lo ideal sería que estuvieran siempre apoyadas en el enamoramiento y la admiración, para que ambas personas sean verdaderamente enriquecidas por el encuentro.

Para la doctora Patricia Ares Muzio, psicóloga y profesora de la Universidad de la Habana, el tema del amor romántico a veces deviene “un mito para diseñar un modelo de relación que intenta convertir dos en uno, con expectativas de fusión, comunidad de ideas y entrega total en aras de la relación.” Si bien este modelo es importante como ideal, no resulta real en la práctica, al poner en manos de otro la felicidad del sujeto, y la pérdida es percibida como algo que se desintegra y significa perder la mitad de uno. “Fundirse es una concepción falsa que impide amar auténticamente” – concluye, y concuerda con otros expertos en que “dos personas se aman cuando son capaces de vivir la una sin la otra, pero deciden vivir juntas.”

Del atractivo físico y la edad a la economía

Como contrapartida, debe admitirse que también se han complejizado los parámetros de belleza. El atractivo físico de moda es de una mujer esbelta, que ni siquiera se corresponde con los patrones alimentarios y de figura real de la cultura latina. En ese sentido, el cubano prefería el tipo de “criollita de Wilson”, el caricaturista que caracterizaba sus personajes femeninos con curvas de vértigo.

Claro que en cuanto a patrón de belleza estos criterios también han ido cambiando, las preferencias apuntan a la mujer ni demasiado voluminosa ni gruesa, de manera que estas últimas a veces pueden quedar algo excluidas de los parámetros usuales de elección de pareja.

Por otra parte, las chicas buscan a menudo la pauta del joven atlético y más o menos bien parecido popularizado por el cine, la televisión y la moda. En sentido general, las muchachas suelen rechazar el tipo de “barriga cervecera” que muchos cubanos adquieren desde sus primeras décadas. Estas definiciones, junto con la promoción de una vida más sana y menos sedentaria, han producido en estos últimos años el surgimiento de gimnasios particulares, algunos sorprendentemente bien equipados, con precios que el bolsillo del cubano medio no puede pagar… y sin embargo, prosperan.

La edad y sus diferencias son harina de otro costal. Según los expertos, el hombre suele buscar una mujer más joven y la mujer un hombre algo mayor que ella. Reflejo y exageración de esas tendencias en la imaginería popular fue una canción de moda en los años 80, que satirizaba la llamada “titimanía”, (de “Titi”, chica muy jovencita) como el deseo de hombres de 40 a 50 años de ligarse una veinteañera.

La tendencia pudo afectar en cierta medida a una franja etaria de la población femenina adulta, la mujer de más de 40 años cuyas posibilidades de elegir pareja disminuían porque mientras ella buscaba un hombre un poquito mayor que ella, ese hombre podía estar en busca de una más joven.

De la misma forma, hay una franja de mujeres jóvenes que hartas de alguna experiencia poco gratificante con chicos de su edad inmaduros e irresponsables, optan por buscar una pareja varios años mayor, reflejado también en una canción de moda actual:”A mí me gustan mayores, de esos que te abren la puerta y te regalan flores…”

Pareja. Foto: Richard Potts

Por otra parte, hoy en día con las dificultades económicas que atraviesa la población cubana (bajos sueldos, alza del costo de la vida, carestía de alimentos y ropas, problemas del transporte) resurgen criterios de la cultura tradicional patriarcal, cuando mujeres con escasos recursos aspiran a un hombre cariñoso, tierno y dedicado, pero también con una holgura económica que la apoye.

Esa posición no  suele tenerla el cubano medio de a pie, lo cual nos llevaría a considerar las pautas de la pareja adúltera; el cubano de éxito que sostiene dos casas: la propia con su esposa y la de su amante más joven; que nos revierte en la Cuba de hoy, a la de 60 años antes en la cual dicha situación era mucho más frecuente de lo que se solía admitir.

En definitiva, en la Isla se viven hoy problemáticas similares a las de gran parte del mundo: ruptura de la familia patriarcal, incremento del divorcio, aumento de las uniones consensuales, debilitamiento del valor “matrimonio” como institución, y la búsqueda de la continuidad de la pareja como opción de vida, lo cual lleva a familias “reconstruidas” (o multinucleares, como afirma el profesor Calviño) con gran diversificación en las formas.

Se agrega en Cuba la problemática de la vivienda, que provoca la convivencia de varias generaciones en la misma casa y el choque de criterios. Dilemas de la joven pareja cubana actual que en gran parte se originan por condicionantes económicos y cuya solución no depende de psicólogos ni sociólogos, sino de la situación económica misma del país y su sociedad.

Tales problemáticas, para ser analizadas en profundidad requerirían un artículo mucho más extenso, pero en cuanto al tema que nos toca, simplemente el Amor, como diría Silvio Rodríguez….

¿Qué se puede hacer con el amor?

¿Qué se puede hacer entonces, dadas estas limitantes? Según los expertos, lo importante para que las jóvenes generaciones entraran al universo del amor con los ojos bien abiertos, radica en facilitarles la adecuada orientación social y sexual para que comprendan mejor lo que puede esperarles en sus experiencias. “Esto contribuye a enriquecerlos  –dice Carolina Díaz- y ayuda a disfrutar relaciones más placenteras, que generen seguridad y estabilidad, en una especie de “escala de la ternura” que debemos explorar antes de llegar a una relación sexual más íntima con otros niveles de compromiso e implicaciones.”

“No se puede determinar exactamente la edad a que un joven debería iniciar noviazgos y relaciones sexuales, es una decisión personal en la cual entran el desarrollo sexual y mental del individuo y los valores y normas sociales, que la familia también ha ido marcando en el adolescente.” Las investigaciones arrojan datos similares a los de otros países sobre el inicio de relaciones en edades más tempranas, pues los adolescentes cubanos no son en este aspecto muy diferentes a los del resto del mundo. Esto sin hablar, por problemas de extensión, sobre el machismo, que tiene otros bemoles.

¿Y que opina el cubano de a pie?

Según algunos criterios recogidos por un programa de la TV cubana a pie de calle: “El noviazgo es importante, algo muy serio de mutuo acuerdo en pareja y lo demás viene con el tiempo (Gerardo, 28 años). “Para ser novios de verdad hay que estar bien enamorada (María, 18). “Mientras me relacioné con mi novia me sirvió para conocerla mejor, para eso era el noviazgo. Hoy la vida ha cambiado, los muchachos se hacen novios más temprano y al poco tiempo de conocerse. (adulto mayor). “Los jóvenes tienen libertad ahora para hacer casi todo lo que desean” (mujer de mediana edad). “En mi casa, yo no permitiría que mi nieto o mi nieta se quedaran a dormir con sus parejas en su habitación.” (adulto mayor). “Si las va a tener en la calle, prefiero que hable conmigo primero a ver como arreglamos el asunto” (mujer de mediana edad). “A veces los padres se preocupan porque una joven pasa mucho tiempo sola en su habitación con el novio, y en realidad están estudiando o en otra actividad no necesariamente sexual.” (Madre de familia)

En fin, que en este tercer milenio de nuestra era, los cubanos también libran su propia batalla interior entre la dinámica, las exigencias y las problemáticas de la vida moderna y el intento de no perder “el susto del amor”, como dijo Gabriel García Márquez. José Martí, quien marcó el modernismo en la literatura romántica de América Latina, dijo refiriéndose al amor: “Perpetua obra de todo instante es la ternura. Si no, el pensamiento no satisfecho busca otro empleo. Hay una palabra que da la idea de toda táctica de amor: Rocío, goteo.”

O en definitiva, habrá que repetir con Manzanero, “sin hacer mas comentarios, somos novios.”

Un comentario sobre “Amores del siglo XXI: Los novios

  • Bueno, ciertamente, hoy vemos muchachos cada vez más jóvenes, que es evidente están de novios, cuando deberían estar atentos a los que les toca, estudiar…frecuentemente en los hogares de maternidad, son ingresadas jovencitas embarazadas…la responsabilidad que supone tener un bebe, no es asumida con madurez, y por ello no hay cuidado, no tienen en cuenta que la formación profesional, será la que pueda amainar su futuro, en una Cuba donde no hay garantías de una vivienda para las futuras parejas…

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