Adriana y su sazón nicaragüense se abren paso en EUA

Adriana Robleto

De la familia de Cocina de Doña Haydée y forzada a salir de Nicaragua, la chef prepara insignes platillos nicas para clientes en todo EE. UU.

Por Cindy Regidor (Confidencial)

HAVANA TIMES – Esta es la historia de una niña que, desde los siete años, supo lo que quería ser de grande.

Los olores de la naranja agria, el ajo y la hierbabuena, los entrañables días en casa de su abuela y, más tarde, en el restaurante de su tía y de su madre, pero, sobre todo la pasión por la gastronomía nicaragüense de su familia, la marcaron tanto que no hubo vuelta atrás: sería una chef.

Quería recrear esos platillos y ese sabor de su país, pero también ver a los comensales degustar en un ambiente especial y regalarles una experiencia única y envolvente. Sería como hacer magia para esas personas, pensaba.

Esa niña que creció en la Managua de los 90 estaría orgullosa de su versión adulta, una chef profesional que tuvo que empezar de cero, de un día para otro, en Estados Unidos, y que recién estuvo en televisión nacional, en el programa The View del canal ABC, presentando el delicioso relleno navideño cuya receta aprendió de su abuela.

“Es una suerte saber lo que querés hacer por el resto de tu vida desde muy pequeña y no perder el tiempo”, comenta Adriana Robleto, una joven nicaragüense migrante que vive en California, Estados Unidos, y miembro de la familia fundadora del famoso restaurante nicaragüense Cocina de Doña Haydée. Puede ver (abajo) la entrevista de video que Robleto brindó a Nicas Migrantes el domingo 6 de noviembre en el programa Esta Semana.

Adriana, de niña, junto a su abuela Haydée, quien la inspiró a esa temprana edad y de quien heredó el gusto por la cocina nicaragüense. Foto: Cortesía.

Fue en 1996 que su tía y su madre inauguraron el negocio, que rápidamente se distinguió por ser una propuesta diferente e innovadora en ese momento en Nicaragua. No era una fritanga, sino un restaurante con un menú completo de platos típicos nicaragüenses servidos en un ambiente acogedor y especial. Ahí, en medio del ajetreo de la cocina y de la dedicada atención a los clientes, creció Adriana.

Ver a su familia involucrada en el mundo de la gastronomía inspiró a la niña, que vendía pasteles y otras comidas en su escuela. A los 15 años, inclusive, ya tomaba pedidos por encargo. Disfrutaba tanto la cocina que sus padres la enviaron a una escuela de verano en Estados Unidos, a una universidad de Arte Culinario de Rhode Island.

Adriana solo terminó de confirmar lo que ya sabía desde pequeña. “Eran diferentes cursos, de artes culinarias, hotelería, negocios y pastelería. Eran cuatro fines de semana, regresé y yo le dije a mi papá: ‘¡Quiero todo!’”, recuerda.

No se dijo más, la joven tuvo la oportunidad de estudiar la carrera en Kendall College of Culinary Arts and Hospitality Management de la National Louis University en Chicago, Illinois. En la ciudad, considerada una de las capitales de la gastronomía del mundo, conoció a chefs de talla internacional y aprendió de los mejores.

Durante su etapa como universitaria en Chicago, en Kendall College. Foto: Cortesía

Cuando terminó la carrera, se quedó trabajando con uno de sus profesores en un restaurante en Chicago y, luego de un año, regresó a Nicaragua para ayudar a su familia a cargo de la gerencia de Operaciones de Cocina de Doña Haydeé.

Trabajó con su mamá, su tía y su hermano, y juntos manejaban un grupo de restaurantes que incluían Cocina de Doña Haydée, Mr. Lee y Oriental King.

Después de varios años en ese puesto, Adriana decidió emprender por cuenta propia. Quería un lugar con un menú flexible y variado a partir de productos frescos, con un ambiente relajado. Así nació El Mercadito, un espacio donde ofrecía comida buffet gourmet y noches de tapas y cócteles.

Todo marchaba bien, hasta que llegó la crisis sociopolítica de 2018. El Mercadito cerró sus puertas y Adriana tuvo que irse de Nicaragua de la noche a la mañana.

Como gran parte de la ciudadanía, la joven se solidarizó con los manifestantes que habían salido a las calles de manera masiva y cívica durante la Rebelión de Abril y que pronto sufrieron la brutal represión estatal que dejó más de 350 muertes, miles de heridos y cientos de detenidos. Su involucramiento a través de la asistencia humanitaria, en medio de la creciente violencia por parte del Gobierno, la puso en peligro y sus padres le pidieron que saliera del país para mantenerse a salvo.

Empezar de nuevo en Los Ángeles

Llegó a California sin haberlo pensado mucho. Sabía que se iría a Estados Unidos, pero no estaba segura sobre a qué estado o ciudad. Un amigo sugirió Los Ángeles, California, y ella, que había estado ahí de vacaciones cuatro meses antes, dijo, ¿por qué no?, y así fue como aterrizó en la Costa Oeste.

Consiguió un trabajo en The Brixton, un gastropub en Santa Mónica, una de las ciudades costeras más exclusivas, caras e icónicas de California. Entró como anfitriona, pero rápidamente Adriana destacó por su experiencia, hasta volverse la mano derecha del propietario. 

Adriana es actualmente la gerente general y chef ejecutiva de The Brixton, un gastropub de Santa Mónica, California. De forma paralela tiene su emprendimiento Pinto Foods y trabaja por pedidos a través de la app Shef. Foto: Cindy Regidor

Con el tiempo fue ascendida a cocinera “de línea” y luego a chef ejecutiva y gerente general. Lo dice fácil, pero fue difícil y tomó tiempo, aclara. El trabajo en el sector gastronómico es demandante y a ello se le sumaron barreras que vienen con la identidad y las circunstancias de vida de cada persona.

“Lo más difícil es comprobarle a la gente que estás a la altura, sobre todo cuando decís que sos de Nicaragua. ‘¿De dónde?’, te preguntan, entonces ya les tenés que decir. ‘¿Y qué estás haciendo aquí y cómo conseguiste este trabajo?’ y ya les cuento que esto es lo que he hecho toda mi vida y que yo tuve un restaurante allá en Nicaragua y que dejé una vida atrás”, comparte.

Dejar una vida atrás y empezar de cero fue todo un reto para esta chef, a quien, inclusive, le tocó comprobarse a sí misma que era capaz en los momentos de mayor flaqueza.

“Esta industria para las mujeres es más difícil, porque cuando yo entré acá eran puros hombres y fue difícil ganarme el respeto de todos los cocineros”, recuerda.

Y, por supuesto, duele estar lejos de la familia, con la que trabajó tan de cerca durante tanto tiempo. “Los primeros dos años fueron muy difíciles, porque yo no sabía cuándo los iba a volver a ver. Yo todavía no he visto a mi hermano”, cuenta, con la voz quebrada por la tristeza.

Pinto, comida nicaragüense con delivery a todo Estados Unidos

Pinto Foods nació hace más de una década, cuando Adriana estaba en la universidad. Fue un proyecto de una clase en el cual, indudablemente, la comida nicaragüense era la protagonista. “Quería crear algo con raíces nicaragüenses, con sabores nicaragüenses, pero mezclarlos con otras técnicas u otros ingredientes, otros sabores”, comenta. El nombre hace referencia al gallo pinto, plato típico nica por excelencia.

Como las crisis traen oportunidades, fue justo en medio de la pandemia y en un nuevo país cuando Adriana se decidió a materializar este proyecto. Empezó vendiendo 20 libras de relleno navideño y de repente la demanda hizo que fueran 200 libras las que tenía que preparar en medio del poco tiempo que le quedaba después del trabajo.

A través de Pinto Foods, Adriana ofrece un menú de platillos nicas con entrega a domicilio a todo Estados Unidos. Ya ha cultivado una red de clientes que han hecho pedidos desde Nueva York, Miami, Texas, Ohio y Kentucky, adonde llega la comida empacada al vacío a través del servicio de correo.

El relleno navideño es uno de los platillos que más le piden sus clientes a través de Pinto Foods. Foto: Cortesía

“Esto es un proyecto de largo plazo, pero denme chance, que ahí voy. Si voy a hacer las cosas, no me gusta apresurarme, soy muy planificada y voy poquito a poco”, dice. Es el consejo que le dio su madre, que empezó Cocina de Doña Haydée de la misma manera, en una cocina muy pequeña, hasta llegar a tener varias sucursales.

Hace poco Adriana se sumó a una aplicación de internet llamada Shef que ella describe como una especie de Uber Eats, pero quienes ofrecen sus servicios son chefs profesionales y cocineros experimentados que, desde sus casas, pueden preparar las órdenes de cualquier cliente que use esa aplicación. En Shef, el 75% de las participantes son mujeres, el 80% son personas racializadas, es decir de colectivos no blancos, y representan a un total de 95 países. “Son las tías, abuelas, migrantes, refugiadas, padres y madres que trabajan en casa y personas que sueñan con tener un restaurante”, describe el sitio oficial de la aplicación.

Comida nicaragüense en The View

Fue de la mano de Shef que Adriana viajó a Nueva York para aparecer en la TV nacional estadounidense en octubre pasado, junto al famoso chef Aaron Sánchez, su mentor.

Quien la presentó fue la nicaragüense Ana Navarro, conductora de The View, uno de los shows más populares en el país. Navarro la describió como una talentosa chef que ha vencido muchos obstáculos para hacer realidad su sueño americano. Adriana se lució hablando de forma fluida y apasionada sobre el relleno, el gallo pinto, las empanadas de pollo que presentó durante el segmento, pero también abordó la crisis en Nicaragua y la salida forzosa de su patria, como la de miles de nicas que han salido durante los últimos cuatro años. Las presentadoras probaron y halagaron el relleno, cuya receta es la de su abuelita Haydée.

A la joven le encantó la experiencia y recibió muchos comentarios positivos de su clientela, amigos y familia. “Un primo me dijo: ‘Maje, es la primera vez que veo un gallo pinto, ¡un relleno en televisión gringa! Para los nicaragüenses que tenemos décadas de vivir aquí, es un honor’”, cuenta entre risas y con orgullo.

Adriana, el pasado mes de octubre, durante los ensayos en el estudio de ABC en Nueva York para su aparición en el programa The View. Foto: Cortesía

Adriana se siente además muy privilegiada de poder presentar la comida nicaragüense a cientos de paladares que la prueban por primera vez gracias a Pinto Foods y a Shef. “Es exponer a gente que antes no conocía de Nicaragua o de la comida nicaragüense, poderles dar ese sabor que, para mí, el sabor nicaragüense es algo exquisito…”, asegura.

“En Los Ángeles conocen mucho de la comida mexicana y la comida salvadoreña, pero la comida nicaragüense es muy poco que la gente la conoce. Me trae mucha emoción y nostalgia, pero, más que todo, es un privilegio, es mi historia, es decir que vengo de la familia de la que vengo. Gracias a Dios tuve esa escuela”, describe emocionada.

Reitera que su profesión es más difícil de lo que se cree, sobre todo para personas como ella, apasionadas y comprometidas con la excelencia. “Un aspecto que la gente no toma en cuenta es lo que implica lidiar con los clientes. El servicio al cliente es una cosa muy importante y tenés que poder hacerlo con una sonrisa y pedir disculpas (si cometés un error), porque si no das la experiencia que vos estás prometiendo, es tu responsabilidad. Y tenés que decir: ‘siento mucho no haber podido llenar esas expectativas’, y es horrible para mí, es un sentimiento horrible. Me afecta mucho”, confiesa.

Hacer esa magia para cada uno de sus clientes, es algo que Adriana se toma muy en serio, pues fue lo que le hizo decidir, cuando era una niña, que sería una chef exitosa. A su regreso de Nueva York tras haber participado en The View, Adriana supo que sigue anhelando tener su propio restaurante y, gracias a esa oportunidad, hoy se siente más segura de que puede lograrlo pronto para seguir deleitando a sus clientes con sus mejores trucos culinarios y con experiencias increíbles.

Lea más desde Nicaragua aquí en Havana Times

Seguir y compartir:
Pin Share