Socialismo o Miami!

Martin Guevara*

Bodega cubana. Foto: Juan Suarez

HAVANA TIMES — Todo el que hubiese vivido en Cuba y cualquier país del mal llamado campo Socialista el tiempo suficiente y hubiese visto de cerca a los elementos que se auto denominaban comunistas, sabría que en cuanto se acabasen las ganancias para denominarse de esa manera se irían pitando de la isla más rápido que un telegrama.

Lo sabíamos porque sencillamente jamás fueron comunistas, ni nada que se le parezca. Tampoco yo soy comunista ni pretendo hacer una loa a los militantes de la igualdad social, pero es cierto que generalmente están expuestos a todos los peligros, y dispuestos a ir contra viento y marea con sus denuncias. Gente temeraria.

Estos a que me refiero, el 99,9% de los que se autoproclamaban comunistas para obtener prebendas, ya fuesen ventajas, puntos, cargos, bienes materiales traducidos en coches rusos dependiendo la calidad según llegara el alcance de sus largas lenguas, accesos a casas, viajes, alimentos y sobre todo el temor de sus congéneres, ese 99,9% no eran en absoluto temerarios, sino todo lo contrario.

Muchos sabíamos que llegado el momento en que ya no fuese negocio seguir denunciando gente o gritando a voz en cuello “Viva Fidel” o “Socialismo o Muerte”, se esfumarían tan rápido como el amor de los viudos jóvenes.

Lo que no podía yo imaginar es que tuviesen el descaro tantos de ellos de emigrar precisamente a Miami! y lo que resulta peor es que en muchos casos pretendan que encima sea bajo la condición de exiliados.

Gente que ha hecho un amplísimo espectro de daños, y no precisamente como decía la canción de Silvio y Pablo en el grupo de experimentación sonora del ICAIC, “Cuba va” en una estrofa aquello de “por amor se está hasta matando, para por amor seguir trabajando”, sino que era por odio. Por cobardía.

Verdaderos esbirros que causaron muertes, encarcelamientos, suicidios, exilio, muchísimo dolor, tienen el tupé de solicitar plaza en condición de desterrado a la mismísima tierra de pecado.

Aún cuando no sean de mi círculo de semejantes, me pregunto cómo se sentirán todos los que tuvieron que enfrentar la humillación, la cárcel, el ostracismo sencillamente por desear vivir en el capitalismo, sencillamente por expresar ese deseo de manos de los que hoy arriban a sus vecindarios como disidentes de la Revolución.

El horizonte de Miami. Foto: wikipedia.org

Alabo la muestra de civismo de la gente de aquella ciudad, la cual todos los que nos criamos en Cuba estábamos seguros porque así se nos instruyó, que estaba habitadas exclusivamente por asesinos fascistas, al no arrastrar a uno por uno a todos estos híbridos del humano con el porcino, y depositarlos en la costa con una balsa construida sobre el neumático de un camión para que regresen a su tan amada Revolución.

De esos esbirros no tuve oportunidad de conocer a más de alguno debido al círculo en que de vez en cuando me veía obligado a formar parte.

Sin embargo como todo ciudadano sí que tuve alrededor hordas de toda esa otra masa de alcahuetes, delatores, chivatos, simuladores, pretenciosos, que buscaban ventajas denunciando a sus vecinos, a sus propios amigos y familiares en ocasiones, porque estos no comulgaban al cien por ciento con los lineamientos del Comandante, o porque escuchaban una emisora de rock desde Miami, o porque habían comprado un vaquero Levi’s en el mercado negro invirtiendo el salario íntegro de un mes, o porque hacían inocentes y veladas críticas al sistema, a los dirigentes, a las instituciones, o porque no asistían a los trabajos voluntarios, o porque eran católicos, o porque eran abacuás, o porque eran testigos de jehová y no gritaban con suficiente bríos las consignas revolucionarias, o apagaban el televisor en medio de un sempiterno discurso de Fidel, o porque vendían frutas, caramelos, maní o helado caseros.

Y también muchas veces porque eran personas agraciadas, con cierto éxito en las relaciones humanas, eso hacía que muchos cederistas sin demasiada gracia ni atributos se movilizaran especialmente contra ellos.

Personalmente conozco incluso casos de personas que juraban ser la mar de revolucionarios, eran de la Juventud Comunista, y aunque jamás se los vio denunciando algo mal hecho por los poderosos, si que les pudo ver en demasiadas ocasiones “embarcando” a los más débiles.

Muchos sabíamos que llegado el momento en que ya no fuese negocio seguir denunciando gente o gritando a voz en cuello “Viva Fidel” o “Socialismo o Muerte”, se esfumarían tan rápido como el amor de los viudos jóvenes. Lo que no podía yo imaginar es que tuviesen el descaro tantos de ellos de emigrar precisamente a Miami!

Y conozco algunos de ellos que incluso se aprovecharon de un sistema amorfo, atípico, que les prohibía a todos los ciudadanos nacidos en su propio suelo, estar al frente de una empresa, sin embargo sí se lo permitían a extranjeros que tiempo atrás, antes desear probar las mieles del dinero fácil sin competencia, habían manifestado afinidad con la Revolución, y junto con ellos a sus cónyuges.

Sé de gente así que ocasionó doble daño, uno por delatar a tantos compatriotas, y otra por sembrar una semilla más de la putrefacción con la instauración de una nueva tipología de diferenciación de clases sociales en Cuba, la de los nuevos ricos.

Hoy personas así no sólo han “traicionado” a la Revolución a la que decían defender con su sangre hasta las últimas consecuencias (sobre todo mientras les proporcionase ese impresionante oasis de placer inalcanzable para los comunes y mucho menos para los descontentos, los lumpens, los inadaptados), sino que lo han hecho yéndose precisamente, con todo lo grande que es el planeta, nada más ni nada menos que a Miami, la ciudad del deseo inconsciente colectivo de todo cubano.

Y como recibí no pocos palos traicioneros de esta gentuza, y hoy veo no sin algo de satisfacción como huyen como ratas del barco averiado mientras aún está amarrado en puerto, me permito decir, expresar, declarar, manifestar, exclamar, eructar, vomitar:

PUAJJJJJ!!!!
—–
(*) Leer el blog de Martin Guevara.


11 thoughts on “Socialismo o Miami!

  • el 5 noviembre, 2013 a las 11:00 pm
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    pero que tiene que ver Yoani Sanchez con todo esto ????????????????????

  • el 7 agosto, 2013 a las 7:05 pm
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    Interesante lo descrito por Martin. Por la forma de escribir parece que vivio en Cuba bastante tiempo. Yo pense que el Che habia venido solo en el Granma, pero al parecer despues trajo algunos familiares mas para que disfrutaran de su botin de guerra. Me pregunto ¿Que hacia Martin en Cuba antes de darse cuenta de la falsedad de lo que se conocio como Revolucion Cubana? ¿Despues del socialismo donde termino Martin, tambien en Miami?

  • el 6 agosto, 2013 a las 4:32 pm
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    Excelente de parte tuya Martín. Esta gente es la peor lacra social. No olvides que en la antigua URSS, por ejemplo, la actual mafia surgió de las propia policía política y demás funcionarios aliados dentro del comunismo. Respeto a un opositor honesto y vomito ante estos personajillos. Llevarán siempre el cascabel correspondiente y es bueno oirlo sonar, advirtiéndonos el peligro. Solamente transitando hacia una auténtica democracia, yo la concibo dentro del Socialismo, pondremos coto a tal fauna, por lo demás inherente a la naturaleza humana. Alguien dijo que el progreso de la civilización es la lucha constante contra el instinto animal. De eso se trata aquí o en Miami. Ahora no me caben dudas de que, si Cuba transita hacia el capitalismo, sobrarán Gerentes, funcionarios y persecutores políticos para liderar la nueva burguesía junto a su poder. Los mismos que antes marchaban en primera fila, aplaudían con furor, escogiendo hasta las camisetas edecuadas para la ocasión. De paso aplaudo la decisión del actual gobierno, respecto a cero marchas, breves dircursos y limitadas concentraciones populares.

  • el 6 agosto, 2013 a las 12:47 pm
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    Eso es lo mejor que tiene. Que un sobrino del Che Guevara, sea capaz de escribir esto y ser amigo de Yoani me parece una lección de civismo increible. Me gustó el artículo

  • el 4 agosto, 2013 a las 4:29 pm
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    Esta denuncia es particularmente significativa al venir de Martín Guevara, sobrino de Che Guevara y amigo de Yoani Sánchez.

  • el 3 agosto, 2013 a las 4:25 pm
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    Hola Marlene,
    estoy de acuerdo totalmente contigo. Debe haber habido un error en mi manera de expresarme, porque siempre digo exactamente eso que apuntas, que el sistema ocasiona esas perversiones entre la familia, lel vecindario, la amistad. Además cuando digo el 99,9% , me refiero a que no son comunistas como dicen ser, porque en una sociedad donde está prohibido no autoproclamarse comunista ( cuidado es muy diferente ser algo que autoproclamarse, si fuese por eso todas las cárceles deberían vaciarse ya mismo ya que todos dicen ser inocentes), precisamente lo comunista sería denunciar esa obligación. Pero no dije que el 99,9% de los cubanos hayan ocasionado daño. En todo caso si es así, me expresé mal, le ruego disculpe y lo corrijo.
    Un saludo
    Martín

  • el 3 agosto, 2013 a las 4:48 am
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    Martín el asunto es que no es un problema del pasado.
    Y tampoco es un problema personal, con todos los que cuentas, son legiones de personas haciendo lo mismo. ¿Eso no te hace preguntarte, porqué esas conductas son masivas, de quién depende que los actos de repudio, -execrables- sigan funcionando?
    ¿Quién premia la delación y la incondicionalidad?
    ¿quién lanza a la policía política a dar palos?
    Estás enfocando el problema como si los cubanos fuéramos los peores seres humanos que se producen en el planeta, y el centro del asunto que no tomas en cuenta es que el sistema gubernamental estimula todas esas nefastas conductas y el “sálvese quién pueda”. Ningún cubano se atreve a hacer cosas semejantes cuando salen del país. Entonces el problema está adentro y los responsables son los que dirigen la política interna represiva en el país.
    Saludos.

  • el 2 agosto, 2013 a las 1:03 pm
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    A ver que hacen los que ahora vigilan de aquí a 10 años. Es mejor ponerles nombre para que no puedan pasar como simples personas, sino como chivatones (o cómplices, por tanto culpables) de la violencia del estado.

  • el 2 agosto, 2013 a las 8:12 am
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    Muy sencillo: Porque el sistema “socialcosadesa” que se implantó en Cuba, promovió, estimuló, aupó y dio poder (Con premeditación y alevosía, diría yo) a este tipo de gente; porque en Cuba, aún hoy, la “confialiidad” (sumisión total, real o fingida, a los iluminados), es más importante que la honestidad, la inteligencia y el esfuerzo; porque l primero que tiene una doble moral que da arqueadas es el gobierno. ¿Puede esperarse que quienes se declaren “incondicionales” de un gobierno caracterizado por el más inmoral doble rasero para casi todo, no sean hipócritas?

  • el 2 agosto, 2013 a las 8:02 am
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    Y todavia hay muchos que tratan de denigrar a Miami y acusarla de intolerante. Esos mismos que la critican luego se instalan alli y andan de lo mas calladitos hasta que le cogen el gusto y empiezan a criticarlo todo: desde el salario minimo porque no les da para vivir y mantener a los que dejaron en Cuba a la vez, que si la carne de puerco no sabe igual, que si los americanos no hablan español. Miami no puede ser mas tolerante. Lo mismo te encuentras a un ex jefe de prisiones de Sta Clara que a un ex chivatiente del MININT o a una cederista que tiro huevos en un acto de repudio en los 80s, un ex colega a quien le debes que te hayan negado un viaje de entrenamiento al extranjero por su opinion contra ti, muchos con la cara dura como concreto son hasta capaces de presentarse en TV vestidos de angelitos y olvidandose de la “mea culpa”. En fin, a Miami no por gusto le llaman la segunda ciudad cubana y como tal tenemos que recordar aquello de que “cada cual cargue con su pesao”.

  • el 2 agosto, 2013 a las 7:36 am
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    Martín:

    Todo lo que has expuesto en este texto se resume en dos palabras: doble moral. Siempre tendremos que volver sobre el tema. Inevitable.

    Lo conozco bien, porque también padecí el encono de estos sujetos. En medio de ese marasmo de ambiciones cobijadas tras un aparente fervor patriótico-ideológico creció todo un espectro de fauna arribista.

    Creo que de ahí nació aquella aseveración tan recurrente de que “los cubanos no son realmente comunistas; sólo fidelistas”. Por eso ahora pende insistente la pregunta de qué pasará a la vuelta de una década.

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