Prefiero la televisión cubana

Kabir Vega Castellanos

Foto: cubatv.cu
Foto: cubatv.cu

HAVANA TIMES — Hace un tiempo pude ver un rato de TV en casa de un amigo que tiene antena satelital.

Aunque yo creía tener una idea de cómo es la televisión americana me sorprendió el ritmo vertiginoso e irracional.

En medio de un capítulo de una serie insertaban hasta tres comerciales, uno anunciando una película que era puro derroche de efectos especiales, otro promocionando un equipo electrónico que seguramente no es tan necesario como intentan hacerte creer y hasta salía un spot promoviendo la última hamburguesa, The Burger King creo que se llamaba.

Eran tantos y tan violentos los cambios que me molestaban, no había nada que se asemejara a la armonía.

Me recordó lo que decía un amigo sobre el efecto “idiotizante” que tienen muchos programas de televisión, que incluso los que reconocen que son malos no pueden dejar de verlos.

Siempre he criticado la televisión cubana, hasta los programas didácticos que ponían en las teleclases de la escuela porque todo se veía falso, las casas y hasta las aulas parecían de otro país.

Pero en ese momento sentí alivio de que nuestra televisión por lo menos no impone ese ritmo visual, y hasta pensé que la escasez de canales ayuda a que la gente no tenga tantas opciones para quedarse atrapado frente a una pantalla mientras la vida real está pasando.

Sin embargo, últimamente he visto unos programas que me hacen pensar en que poco a poco, estamos siendo invadidos también por la pacotilla.

Hace unos días vi un fragmento de una serie (creo que sudcoreana) donde los personajes eran adolescentes que parecían salidos de un dibujo animado manga. La idea en sí no me molestó pero sí la actuación de los jóvenes, con poses y expresiones además de clichés, exageradas.

Más que teatral, aquello se veía ridículo, y la historia tenía toda la pinta de una telenovela de las peores.

He tenido la suerte de que mis padres son muy selectivos con lo que ven y estoy acostumbrado a ver buenas películas. Cuando ponemos una que sólo por el principio uno huele que es mala, no aguanto ni diez minutos.

Mi madre me cuenta que en su infancia vio películas rusas, checas, húngaras, italianas, todas tan excelentes que no las ha podido olvidar y daría cualquier cosa por volver a verlas.

Me preocupa que lo poco bueno que parecíamos tener se está perdiendo. Y que los jóvenes de aquí, que ni siquiera disfrutan de las ventajas económicas y políticas de esos países, vean como modelo a imitar personajes como los de esa serie sudcoreana que tiene el “idiotizante” al máximo.

Todavía prefiero la TV cubana pero me asusta en lo que se está convirtiendo.

Kabir Vega

Soy un joven cuyo desarrollo en la vida no ha sido lo que consideramos normal o apropiado, pero no me arrepiento. Aunque soy muy reservado, disiento de muchas cosas de forma implacable. Considero que la sociedad, y no solo de Cuba, está errada y necesita cambiar. Amo a los animales en ocasiones incluso más que a mi persona ya que ellos carecen de maldad. También soy fan de la tecnología y del mundo Otaku. Empecé en Havana Times porque me permitía contar algunas vivencias y quizás incentivar algún cambio en mi país. Puedo ser ingenuo en mis argumentos, pero soy fiel a mis principios.

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43 thoughts on “Prefiero la televisión cubana

  • ¿Y porque te leíste a Bradbury y viste un par de horitas de un mal canal de tv ya piensas que puedes hacer una valoración de algo que, indudablemente estás a años luz de conocer?. ¿Y con ese bagaje pretendes que te tomen en serio? No fastidies.

    Sea serio, compadre, e infórmese bien primero antes de hacer ciertas valoraciones, que, con el atraso tecnológico en que ud vive, no creo que esté en condiciones de llenarse tanrto la boca.

    Vuelvo a lo que dije arriba: De lo que no se conoce, no se puede opinar, ni para bien, ni para mal.

  • Sigo prefiriendo la TV cubana

    Tras leer una serie de insultos y provocaciones escritas por gente sin ningún intelecto, pensé en escribir esta réplica.

    Para empezar, en vez de tomar consulta con un psicólogo o psiquiatra, tomaré clases de pedagogía a ver si puedo hacer entender mejor la diferencia entre un sarcasmo y una afirmación. Me parece lastimoso todo el tiempo que me dedicaron algunos, porque sus comentarios no tienen relación con mi texto.

    Curiosamente recordaba mis experiencias con los libros y que gracias a ellos muchas cosas banales fueron dejando de interesarme.

    Una compilación que leí hace tiempo del escritor Ray Bradbury, me influyó en gran medida. Especialmente su cuento “El Asesino” uno de mis favoritos, y el más apropiado para este debate.

    El célebre escritor se refiere al televisor como “la caja idiota”, o como dice uno de sus personajes, “esa bestia insidiosa, esa Medusa, que petrifica a millones de personas todas las noches con una fija mirada, esa sirena que llama y canta y promete tanto, y da, al fin y al cabo, tan poco, y yo mismo siempre volviendo a él, volviendo y esperando…”

    Compartiendo la misma visión y sentimientos del autor, considero que en lugar de una frenética proyección de:
    – Programas y malas películas que te limitan tu tiempo
    – Comerciales acelerados y comentaristas con voz falsa y actitudes frívolas
    – Shows competitivos donde la gente hace cualquier verracada por dinero como “60s”
    – Series que se recrean morbosamente en la violencia, o hasta materiales interesantes que echan a perder con manipulaciones burdas para provocar suspenso en el público y estirar y estirar la historia

    Me parece mucho menos dañina una televisión lenta con programas no tan sensacionalistas o películas de reposición, sin comerciales de ropa, cosméticos, electrónicos o comida que crean necesidades muchas veces irreales y frustraciones que siente el espectador por no ser como esos modelos o no tener lo que se oferta.

    Claro que sé que existen buenos programas, pero no me refería a toda la información que uno puede obtener de alguna manera, incluso estando en Cuba, porque hay vendedores de discos que venden compilaciones de Discovery o de Animal Planet y los buenos documentales y películas siempre se consiguen sin esperar a que aparezcan en la TV.

    Claro que aprecio el uso razonable de la tecnología, pero no la dependencia absoluta de ella.
    No siento que estoy fuera de moda ni siento el deseo de algo material que no necesito.

    Nota: Para los que no lo captan, el título sigue siendo una ironía: no suelo ver TV, ni siquiera la cubana.

  • Lo que debe dar es pena y bochorno de que el primer país de AL en tener tv y tv a color; el país donde fueron a presentarse por primera vez ante las cámaras casi todas las más grandes estrellas de la época, el país que enseño a muchos países de AL a hacer tv, el país que llegó a contar con los estudios televisivos más modernos del mundo (Incluyendo EEUU), que eran los estudios del Focsa; que tuvo el productor de tv más grande del momento en EEUU (Desi Arnaz, que introdujo por vez primera la tercera cámara en un set), se vea hoy con el ripio de tv que tiene. Pero buenoi, se sabe que en esto, como en todo, el castrismo ha sido el mejor comején del mundo.

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