NO, recuento de un creciente decir popular en Cuba

Guillermo Tell no comprendió a su hijo que un día se aburrió de la manzana en la cabeza. (Carlos Varela, trovador cubano)

HAVANA TIMES – El NO a la nueva Constitución que deberá refrendarse el próximo 24 de febrero crece diariamente, si evaluamos el decir de los cubanos en las redes sociales, especialmente Facebook, donde se pueden identificar claramente dos tendencias predominantes de tal expresión política: #Yo NO voto y #Yo Voto NO.

La primera exhortación significa quedarse en casa, boicotear el referendo con la abstinencia de asistir a las urnas. El segundo llamado exige asistir al centro de votación correspondiente, confirmar en el registro su presencia, tomar la boleta y, en secreta consulta con la conciencia, hacer la cruz del NO.

Se afirma que el Partido Comunista de Cuba (PCC), poder supremo del sistema político que se pretende eternizar, enfrenta un gran peligro ante la posibilidad de no alcanzar la mayoría en la votación.

La costumbre, “más fuerte que el amor”, parece decirnos que es exagerada la afirmación, tal vez la expresión de un largo anhelo para muchos reprimidos por el régimen,  sin embargo, la plena funcionalidad de Facebook sí pudiera estar en riesgo, porque esa red social no censurada se ha convertido en el espacio por excelencia del debate.

¿Por qué existen dos tendencias a la hora de rechazar la nueva Ley de Leyes?

Los defensores del No Votar plantean: “El régimen necesita tu participación para legitimar su farsa. Después ellos se ocupan del resultado.” Se trasluce, primero que la participación hace legítimo al referendo, segundo, que las cifras  serán siempre manipuladas, impidiendo validar el triunfo de la oposición al Gobierno.

La campaña del “Sí”

Los partidarios de asistir, registrarse y Votar No, argumentan que “sin aspirar a un voto mayoritario contra la propuesta del Partido-Estado, bastaría un elevado porcentaje del No para enviar un claro mensaje al sistema político imperante. No podrán borrar varios millones de NO de las boletas.”

La realidad es que el abstencionismo es práctica habitual en el mundo moderno, da lugar a múltiples interpretaciones, pero refrendar masivamente una opinión política, plasmarla en acción concreta, tiene un peso insoslayable en la opinión pública.

Divididos desde ahora entre la apatía que nos corroe políticamente y el decidido civismo, quiénes de hecho aborrecen el sistema creado por Fidel Castro tendrán a su favor todos los votos restantes del SI que esperan los líderes comunistas.

La disyuntiva radica en cuál será la consigna gubernamental, ¿Llamar a votar o plantear el asunto en perfil bajo, sin mucha insistencia ante el peligro de un NO en los papeles? De acuerdo con el estilo impuesto por Raúl Castro durante su década presidencial, las elecciones anteriores redujeron ostensiblemente la presión que antes se ejercía sobre la ciudadanía para ejercer el voto.

Finalmente, Votar No o No ir a Votar, significa que número considerable de cubanos  manifiesta claramente su desacuerdo con el proyecto constitucional. En parte lo hicieron durante las asambleas populares promovidas por el PCC para debatir el anteproyecto de constitución, otras desavenencias obviamente estaban fuera de lugar en tales reuniones y ahora aparecen en los mensajes que repletan las redes sociales:

  • Queda sin determinar la obligación de un salario mínimo que garantice a cada trabajador su sostenimiento junto a los miembros de su hogar.
  • Se prohíbe a los nacionales invertir su dinero en el país, concentrando riqueza y propiedad, acción económica plenamente garantizada a los extranjeros.
  • El Partido Comunista de Cuba reafirma su condición de poder soberano, suplantando la soberanía popular. El texto ha plasmado una contradicción entre dos artículos, el # 3 referente al Partido y el # 97, a la Asamblea Nacional del Poder Popular, Parlamento unicameral elegido por voto secreto y directo, sin embargo, supeditado al PCC.
  • Los cubanos quedan obligados a defender lo que se ha llamado “Patria socialista”, sin considerar que la libertad de pensamiento conduce a una conclusión diferente: la Patria es de todos, socialistas o no. El extremo es condenar con la pena de muerte la traición a esa Patria con apellido obligatorio, sin respetar la conciencia individual.
  • El clímax de lo inaceptable es para muchos la pretensión de eternizar el sistema socialista, experimento cuya ejecutoria durante 60 años dista mucho del éxito prometido por sus creadores.

Ni el Partido Comunista de Cuba, tampoco su socialismo, tienen el aval necesario para convocar a la ciudadanía a refrendar su discutida experiencia para la eternidad.

Por último, no existe el margen de votar en apartado aquellos temas que han causado la mayor polémica entre la ciudadanía.

Aunque por ética, no se identifican los autores de  los criterios expuestos, las más variadas opiniones pueden  consultarse en cientos de reportes periodísticos reproducidos por la amplia gama de publicaciones digitales alternativas sobre Cuba que existen hoy.

La cifra de puntos de vista se multiplica indefinidamente en las redes sociales.

Un internauta ha escrito en Facebook lo que puede ser una frase definitoria:

“La principal preocupación que debieran tener todos los cubanos ante el desafío que tendremos el 24 de febrero, debiera ser asistir a las urnas y marcar en la cuadrícula correspondiente al NO una X correcta, pacífica y civilizada.”

Nos vamos entonando a Carlos Varela:
“…Y se asustó cuando dijo el pequeño ahora le toca al padre la manzana en la cabeza.”
—–
Vicente Morín Aguado:   Mardeleva287@gmail.com

4 thoughts on “NO, recuento de un creciente decir popular en Cuba

  • A 60 años de no avanzar y siempre hacer de esto la culpa de otros, como es posible que se quiera perpetuar una utopía que nos ha mantenido pasando las de Caín…lástima que no todos los cubanos piensen a esta altura lo mismo y de manera pacífica lo hagan saber…

  • Me ha llamado la atención esa imagen de la mano fundida al diseño de la bandera cubana. Yo mismo he usado esa solución para ilustraciones publicadas en este sitio. No puedo evitar acordarme de las amenazas del decreto 349 sobre el uso de los símbolos patrios. Es como si solo ellos tuvieran propiedad y autoridad sobre algo que pertenece a todos los cubanos por igual, sin jerarquía alguna o privilegios, y sin satanizaciones.

  • Son 60 años de experimento y nada positivo ha sucedido…la revolución cubana es una espiral invertida , sin logros, ni cambios…sólo una gran decepción para los que creímos en ella, la corrupción está en cada nuevo medio implementado para el control, todo es una aberración…

  • Claro que hay que estar en desacuerdo con ese terrible engendro desprovisto de la mínima huella de jurisprudencia. Claro que hay que estar en desacuerdo con un remedo de constitución. Claro que hay que estar en desacuerdo en una serie de prebendas para el partido y sus peones en cuestión y la completa indefensión en la que se ubica el ciudadano ante cada situación legal posible. Claro que hay que estar en desacuerdo en un supuesto cuerpo normativo que posiciona los derechos fundamentales del ciudadano con la forma más vil de una obligación. CLARO QUE HAY QUE ESTAR EN DESACUERDO CON ESA CABRONA CONSTITUCIÓN DE 1976 JUNTO CON TODAS LAS POSTERIORES ABERRACIONES.

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