Maneras concretas de detener la escasez extrema en Cuba

Del editor Circles Robinson

Foto: Juan Suárez

HAVANA TIMES – Antes que nada déjenme decirles que, como tantos cubanos han manifestado en nuestra publicación, la escasez de alimentos básicos, productos de higiene personal y medicinas, no es algo nuevo en la isla. Ha estado sucediendo, intermitentemente, durante seis décadas.

Sin embargo, también se han producido escaseces extremas, grabadas en la memoria de muchos cubanos. Las de la década de 1990 y la actual escasez de 2019-2021 se destacan como las más extremas para las personas nacidas después de la toma de poder de Fidel en 1959.

Lo más increíble para mí es que, en lugar de tomar medidas audaces, el gobierno empuja a la población hacia las colas interminables, en las que se arriesgan a la infección por Covid, para conseguir algo de comer para sus familias o cualquier producto de higiene personal o de limpieza del hogar que pudiera estar a la venta.

Para darles una idea de lo mala que está la situación: cuando la gente ve una cola con decenas o cientos de personas, se unen a ella sin siquiera conocer qué es lo que está a la venta, sin siquiera saber si necesitan lo que podrían comprar en caso de que lograran entrar a la tienda.

Una gran contradicción en el discurso / realidad es que en las noticias de televisión el presidente y otros líderes siguen diciendo a la gente que necesitan ser más eficientes para producir más alimentos y productos de consumo. ¿Cómo diablos hace uno eso si tiene que esperar de 3 a 6 horas en la fila durante el día?

Estoy convencido de que la razón es la falta de voluntad del Partido Comunista / Gobierno de buscar una solución a la situación extrema. Significaría romper la inercia y dar el paso audaz de renunciar al monopolio de todas las ventas minoristas en la isla, y el enorme margen de ganancia que la corporación militar pone en sus productos.

En el mundo existen numerosas cadenas de supermercados multinacionales no estadounidense (para evitar el embargo), a las que probablemente les encantaría abrir tiendas en Cuba siempre que tuvieran seguridad real sobre sus propiedades / inversiones y pudieran administrar sus propias finanzas, incluida la importación de bienes y la exportación de sus ganancias. Carrefour, Almacenes Éxito S.A., Grupo Elektra S.A.B. de C.V. son tres, pero hay decenas más.

Estas cadenas se venderían en dólares estadounidenses u otras divisas equivalentes, no en pesos cubanos devaluados, que tampoco quiere el gobierno cubano. El estado podría aplicar un gran impuesto a las ventas y beneficiarse de esa manera sin tener que administrar tiendas ineficientes y mal abastecidas como lo hace hoy. Los trabajadores de las cadenas de tiendas extranjeras sin duda estarían mejor pagados y el servicio sería mucho más amigable para el consumidor que el que existe en la actualidad.

Esto, nuevamente, no es una panacea. Si la corporación militar cubana, CIMEX, pudiera abastecer sus tiendas y proporcionar suministros estables de productos, incluso a precios muy altos, la idea de ofrecer una multinacional para entrar al mercado sería menos necesaria.

Sin embargo, hay dos precedentes clave. Dos de las multinacionales favoritas de Fidel Castro fueron Nestlé y Adidas, para productos de helados y calzado y ropa deportiva, respectivamente.

Fidel dio a ambos un casi monopolio sobre el mercado local cautivo. Los arreglos financieros y lo que el gobierno cubano o el Partido Comunista sacaron de ellos nunca se hicieron públicos. A menudo se veía al propio Castro vistiendo un atuendo de calentamiento con la etiqueta Adidas a la vista, en un país donde la publicidad era prohibida.

La cadena probablemente querrá vender con menos del 200+% de margen que los militares ponen en la mayoría de sus productos. Es probable que la empresa extranjera quiera promover mayores ventas haciendo precios más razonables.

Sí, al igual que las tiendas en dólares estadounidenses del gobierno / ejército hoy en día, no todos podrían comprar allí. Sin embargo, el mercado ilícito recolectaría sus suministros para revenderlos, tal como está sucediendo hoy con esas tiendas.

Con el gobierno fuera de escena, excepto para cobrar el impuesto recaudado, las tiendas estarían llenas de productos de acuerdo con la demanda de los consumidores. ¿No sería mejor que la desesperada situación actual? Lo mismo podría hacerse con los medicamentos. Permitir que una empresa farmacéutica extranjera de renombre abra tiendas con un acuerdo similar.

Por lo tanto, aliviar algunas de las dificultades que conducen al dolor, descontento y la desesperación.

Nuevamente, estas sugerencias no son el mejor de los casos. Probablemente dos tercios de los cubanos tienen acceso poco frecuente o nulo a divisas porque no reciben ayuda de familiares en el exterior. Pero al menos una abundancia de productos en el país reduciría los precios extravagantes que pagan los cubanos hoy por los escasos productos básicos, cuando aparecen.

Si el gobierno / ejército estuviera dispuesto a renunciar a su monopolio y conformarse con un buen impuesto sobre las ventas, las arcas del estado se beneficiarían y los cubanos podrían tener más tiempo para trabajar más duro, como exhortan el presidente y otros líderes apelando al patriotismo en estos tiempos difíciles.

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