Las nuevas elecciones en Cuba

Por Victor Manuel

Foto: acn.cu

HAVANA TIMES — Según el llamado hecho por el Consejo de Estado de la República de Cuba, el próximo octubre hay “elecciones”. Muchas personas se preguntan por los cambios prometidos por Raúl Castro en la Ley Electoral.

¿La ley electoral más democrática del mundo?

En Cuba no hay elecciones, solo votaciones. No hay elecciones, porque para elegir deben existir diferentes proyectos y aquí está legalizado uno solo. A este responden absolutamente todos los delegados y diputados, por eso da lo mismo votar por cualesquiera de los nominados.

Cada vez que se acerca alguna de las “elecciones” del Poder Popular (que dé popular solo tiene el nombre), los medios de difusión oficialistas nos abruman citando las supuestas bondades de nuestra Ley Electoral, según ellos la más democrática del mundo.

Es una engañifa. Lo único supuestamente democrático en nuestro sistema electoral es la elección de candidatos a delegados en la circunscripción. Cierto es que los vecinos de cada una de las zonas en que se divide la circunscripción eligen a un candidato mediante el voto directo y público, pero esa es la punta visible del iceberg. La parte oculta está conformada por las múltiples reuniones de “los factores revolucionarios de la comunidad” –léase militantes del Partido, combatientes, dirigentes de los Comité de Defensa de la Revolución (CDR), la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), etcétera- donde se orienta cómo debe bloquearse cualquier candidatura no deseada por las autoridades y por quién votar.

Las personas que conforman la mesa electoral están subordinadas al Gobierno. Ellos cuentan los votos y dan el resultado ante los interesados que se presentan en cada colegio electoral, pero no existe acceso del pueblo al conteo de los votos en la Comisión Electoral Municipal, que es la que recibe los resultados de cada colegio de la circunscripción e informa quién fue electo.

Tanto el delegado como sus electores carecen de un Poder real para tomar decisiones y transformar su zona de residencia y es por eso que el primero se ha convertido en un mero tramitador de quejas.

Por último, el 50% de los delegados de las Asambleas Provinciales del Poder Popular y la misma cifra de los diputados que conforman la Asamblea Nacional no son elegidos por el pueblo, sino seleccionados “a dedo” por la oficialista Comisión de Candidaturas. En estas asambleas jamás habrá un cubano decente, trabajador y patriota que difiera de la ideología comunista. ¿Cuál es entonces la democracia de esa Ley?

¿La República “con todos y para el bien de todos”?

Elecciones en Cuba. Foto: juventudrebelde.cu

La Constitución de 1976, en su preámbulo declara que es voluntad del Gobierno que la Ley de leyes está presidida por el profundo anhelo martiano de lograr que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre.

En el Artículo Primero se expresa: ”Cuba es un Estado socialista de trabajadores, independiente y soberano, organizado con todos y para el bien de todos, como república unitaria y democrática, para el disfrute de la libertad política, la justicia social, el bienestar colectivo y la solidaridad humana”.

Los redactores de la Carta Magna socialista consignaron que tal anhelo estaba cumplido. Pero la realidad, más terca que cualquier frase triunfalista, demuestra que el Estado cubano no está organizado “con todos y para el bien de todos”, como lo soñó Martí, sino para los “revolucionarios”. Los demás ciudadanos son excluidos y discriminados. Demuestra que solo un solo partido suplantó al Estado y lo controla todo, prohibiendo la existencia de cualquier otra organización de esa índole.

En tales condiciones, no hay democracia ni libertad política. No hay justicia social, porque para acceder a determinados puestos de trabajo y estudios universitarios se exige fidelidad al Partido Comunista y a la Revolución.

No hay bienestar individual porque los trabajadores reciben salarios miserables y tienen que comprar productos básicos en una moneda con la que no le pagan y que vale 25 veces más. No hay solidaridad humana porque hay agresión física e intolerancia ante lo diverso, como quedó demostrado en la Cumbre de las Américas. ¿De qué dignidad plena hablan los comunistas?

¿Qué desean las nuevas generaciones de cubanos?

Lo que si quieren muchos cubanos es disfrutar de los mismos derechos civiles y políticos que tienen hasta ahora los ciudadanos de los otros 34 estados del continente. Quieren que se descentralice el omnímodo poder del Estado y que la democracia se construya desde el barrio, porque la soberanía radica en el pueblo y este tiene que tener los medios para expresarla. Por tal razón es espuria cualquier decisión de un dirigente que no haya sido elegido por la gente de a pie o que, sin consultar la opinión de los ciudadanos, crea que expresa los intereses de todo un pueblo. Los cubanos quieren elegir personas que realmente los representen ante las diferentes instancias del gobierno y no a meros consentidores carentes de crítica.

Quieren que todos los delegados a las Asambleas Provinciales del Poder Popular y los diputados a la Asamblea Nacional sean elegidos en sus circunscripciones mediante el voto directo y secreto (sépase que en Cuba este proceso lo hace la Comisión de Candidatura y el pueblo solo selecciona las propuesta de esta), verificado públicamente, y que lo mismo ocurra con quienes dirigen esos órganos de gobierno, y otros importantes como la fiscalía, los tribunales y las unidades de policías.

Quieren escoger el proyecto político que más le satisfaga y elegir a su presidente en elecciones multipartidistas, supervisadas por organismos internacionales.

Pero lamentablemente nada de esto estará en la mesa de votaciones este próximo octubre, solo será más de lo mismo que ellos llaman Revolución.

6 thoughts on “Las nuevas elecciones en Cuba

  • Elecciones de partido único muy típico en países dictatoriales

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *