La Revolución se acabó

Por Michael Ritchie*

HAVANA TIMES – El Jefe, con la ayuda de un dedicado ejército rebelde ha derrotado al dictador presidente Fulgencio Batista y a sus secuaces imperialistas. Cuba, una vez más, ha establecido su soberanía. – Eso ocurrió el primero de enero de 1959.

Las historias épicas que surgieron durante esa Revolución me inspiraron a convertirme en un historiador de la época. Mis visitas a La Habana a lo largo de los años, intentando seguir los pasos de El Jefe, también me llevó a mi sincero amor por el pueblo cubano.

Foto: Michael Ritchie

Desde protestas estudiantiles en las icónicas escalinatas de la Universidad de La Habana hasta la masacre de un puñado de jóvenes rebeldes durante un sangriento tiroteo en el Palacio Presidencial.

Desde el heroico, pero no el más sabio, ataque al cuartel Moncada, hasta la legendaria disertación de Fidel de cuatro horas titulada La historia me absolverá, ante un tribunal batistiano demasiado ignorante como para comprender su importancia.

Desde una reunión clandestina de unos pocos en México hasta la llegada a playa Las Coloradas de un “ejército” heterogéneo, en un yate llamado Granma.

Desde un nido de patriotas escondidos en la Sierra Maestra hasta el surgimiento de ¡Aquí Radio Rebelde!

Con héroes como Frank País, Raúl Castro, Camilo Cienfuegos, Vilma Espín, y sí, incluso Ernesto “Che” Guevara. ¿Quién no se conmovió entonces con la clarinada de “patria o muerte”?

Todo lo que pudo —y algunos dicen que debería haberse hecho— terminó en 1959 cuando Fulgencio Batista, junto con millones de dólares del tesoro nacional cubano, abordó un avión que se dirigía a un santuario en República Dominicana.

En los años siguientes, Fidel Castro se convirtió en una figura paterna para el pueblo cubano, lo quisieran o no.

Su Ley de Reforma Agraria recuperó innumerables propiedades nacionales y privadas que se encontraban en manos de los amigos de Batista y de las empresas de la mafia estadounidense. Su Campaña Nacional de Alfabetización eliminó el analfabetismo de la Isla. Fomentó y desarrolló la investigación científica. Y a través de la Universidad de La Habana estableció un cuerpo de médicos de renombre mundial.

También apoyó al Ballet Nacional y las artes.

Incluso diseñó personalmente y regaló a la gente de La Habana… el Coppelia, una simple delicia, una heladería que atiende diariamente hasta 35 mil clientes abrazados por el sol.

El Jefe pronunció suficientes discursos y emitió suficientes opiniones para llegar de un extremo a otro de Cuba. Mi favorito es uno que tomó prestado de José Martí: “Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”. Esta frase inspiró la tumba de Fidel en el cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba. Esta tiene la forma de un grano de maíz.

Pocas personas saben que el general Raúl Castro Ruz, el hermano menor de Fidel, comenzó a planificar la tumba de piedra que albergaría los restos de El Jefe 10 años antes de la muerte de Fidel. Trabajando con diseñadores y arquitectos, así como con algunos otros generales selectos que participaron en la Revolución, Raúl seleccionó la roca perfecta, extraída de un sitio cerca de la Gran Piedra, una parte central de la Sierra Maestra, que jugó un papel esencial en la lucha llevada a cabo por Fidel. La mayoría de los trabajadores no tenían idea de que estaban trabajando en la tumba de El Jefe.

Antes de su muerte, en 2016, Fidel ordenó que no se erigieran estatuas ni bustos, ni parques, calles o edificios públicos nombrados en su honor. Lo cual es, en mi opinión, una lástima.  

Pero, como mi editor, Circles Robinson, señala correctamente, Fidel ciertamente no era tan humilde cuando se trataba del uso de su imagen. Su imagen puede ser encontrada en carteles en todas las oficinas del Estado y también en las paredes de muchas, muchas casas en toda la Isla. Hay cuadros gigantes de él en el Hotel Nacional.

Aún así, sé que nunca hubiera aprobado un Centro Comercial Fidel.

Todo lo cual me lleva a una admisión bastante lamentable para un fiel, dedicado y admitido fidelista. Me rindo con la letra de la popular canción cubana que glorifica al Che: “Hasta siempre, comandante”.

El hecho desafortunado es:

La Revolución se acabó

Con la muerte de Fidel, la cabeza silenciosa del PCC desapareció. Y mientras su hermano Raúl continuaba al frente del cuerpo ejecutivo del Partido Comunista, ya estaba y está envejeciendo, y cansándose.

Surgió la necesidad de una nueva figura decorativa, que representara al Partido Comunista y al país; se necesitaba un presidente.

Dicha posición fue asumida por el político relativamente desconocido Miguel Díaz-Canel Bermúdez. Rápidamente, los líderes del Partido desenterraron fotos borrosas en blanco y negro de un joven Díaz-Canel muy cerca de Fidel, lo que sugiere que era un confidente del líder revolucionario. También en mítines, subiendo y bajando de carros, y cosas por el estilo.

Pero no es probable que el nuevo presidente haya pasado mucho tiempo en el santuario interior de Fidel, su oficina en el Habana Libre.

Pero una vez más el pueblo cubano tenía esperanzas, esperanzas de que pudieran llegar a su fin 60 años de privaciones económicas, las cuales han sido provocadas en gran parte por un embargo económico injusto e ilegal del viejo enemigo del norte, Estados Unidos.

Díaz-Canel inmediatamente demostró su habilidad para visitar provincias, mirar maquinaria y besar bebés y abuelas. Ha logrado poco más que eso.

En el ínterin, en las páginas de Havana Times, en Twitter y otros medios a los que contribuyo, he rogado a Díaz-Canel y al PCC que busquen ayuda inmediata para el pueblo cubano y para los problemas que causan su sufrimiento.

Me repito a mí mismo:

El Gobierno cubano debe olvidarse del turismo por 5 a 10 años hasta que sea reparada la vital infraestructura del país. Olvídense de construir nuevos y gigantes hoteles de lujo.

El Gobierno cubano debe promulgar de inmediato un programa agrícola que fomente el crecimiento de cultivos capaces de alimentar a toda la nación, sin necesidad de importaciones. Cuba tiene una enorme cantidad de tierra viable. Dejen que los agricultores la cultiven. No los enyunten como bueyes.

Detengan las tonterías del CUP, CUC, USD. Decídanse por una unidad monetaria y úsenla en todo el mundo.

Cuba debe alimentar a su pueblo. Debe terminar con la escasez.

Finalmente, y lo más importante en este momento, las nuevas restricciones impuestas al pueblo cubano debido a la pandemia provocada por la COVID-19 son draconianas e inhumanas. Dan la idea de que la población cubana es responsable de la COVID, y no lo es. El pueblo es una víctima. Trátenlo como tal, ¡maldita sea!

No los encierren en sus casas y los priven de sus escasos ingresos. No limiten su acceso a la poca comida que hay. De hecho, movilicen a las FAR para llenar con alimentos esos decrépitos transportes de tropas (de los almacenes privados de los generales) y distribúyanlos a todos y en cada uno de los barrios.

Eso es lo que haría Fidel. “¡Estoy aquí para ustedes!” gritaba a la gente.

Regresen a los médicos. Es admirable que estén ayudando a los enfermos de todo el mundo. Pero Cuba está ganando una buena suma por ello. Y la caridad comienza en casa. Es hora de traerlos a casa para ayudar a los nuevos casos positivos de infecciones por COVID que están aumentando.

Señor presidente, las recitaciones continuas y nocturnas de retórica patriótica en la Mesa Redonda no servirán para nada. (Aunque nadie ama la retórica patriótica cubana más que yo).

Hay que hacer algo, y tiene que ser ahora.

Y personalmente no creo que Miguel Díaz-Canel pueda hacerlo.

Es hora de que el PCC busque sangre nueva. Quizás Raúl debería dar un paso al frente. Sabemos que fue la fuerza impulsora detrás de la selección de Díaz-Canel. Simplemente puede elegir uno nuevo, alguien que pueda mantener un equilibrio entre el Partido y el pueblo.

Por muchas razones, a Cuba y al PCC en particular se le está acabando el tiempo.

Esperemos que alguien en el poder tome las decisiones correctas.

Supongo que expresar esa opinión podría traerme algunas dificultades la próxima vez que pase por el aeropuerto José Martí (cuando sea que eso suceda). Pero llevaré conmigo las voces fantasmales pero patrióticas de algunas figuras bastante impresionantes, como Frank País, Fidel, Camilo, Che, Vilma y tantos otros.

* Michael Richie es un colaborador de Havana Times.

3 thoughts on “La Revolución se acabó

  • Duro, duro con el en el cogote, a ver si antes de morir logra despertar de ese letargo – amor al sociolismo.

  • El tipico socialista de Mc Donald y Coca Cola. Viendo tanto desastre creado por quienes tanto alaba y aún así trata de defender lo indefendible. La revolución murió al nacer pues su razón de ser era re establecer la democracia y la Constitución del 40, no destruir al país a base de la envidia, el odio, la revancha y una falsa igualdad que ha llevado a todo el pueblo a una rampante miseria material y moral

  • elogio a un guerrillero que arruino un pais de un extremo a otro, puso a sus ciudadanos casi al borde de la esclavitud, donde el estado (EL) era quien destinaba, que comian, calzaban, vestian y a donde podian o no ir. el articulo lo que da es asco de propaganda de un dictador que como el presidente trump muy bien dijo, fue un dictador brutal y nada mas que eso.

    estos son los americanos “amantes” de la revolucion cubana, que van de visita y nada mas, no se quedan en su “amor” en la isla dispuestos a vivir lo que dicen adoran. eso, en espanol al menos, se llama ser un hipocrita, en ingles creo que es lo mismo.

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