La reforma migratoria y el buen corazón de Ricardo Alarcón

Haroldo Dilla Alfonso*

Ricardo Alarcón dijo que “una reforma migratoria radical y profunda” está en el horizonte. foto: Wikipedia.org

HAVANA TIMES, 17 abr — Cada vez que escucho a Ricardo Alarcón hablar de los cambios en Cuba recuerdo un poema de Guillén que le leía a mi hija en un libro bellamente ilustrado por Rapi Diego. De tanto leerlo aún recuerdo versos completos.

Trataba de las aventuras de dos hermanos, Sapito y Sapón, que eran, decía Guillén, “dos muchachitos de buen corazón.” Pues al final de todo, Alarcón es también, a su manera, un muchachito de buen corazón.

Su vida política debe haber sido dura, compartiendo la mesa con tantos generales y burócratas que no tienen la menor idea de quién es Hans Kelsen, su ídolo intelectual, a quien cita obstinadamente, cuando viene al caso y cuando no. Alarcón sabe quién es porque no tuvo que ir a la Escuela Ñico López para conseguir un título.

Quizás por eso, por demasiado intelectual, nunca ha podido ascender más allá de un plano figurativo. Y cuando intentó posar como un político moderno en su debate con Mas Canosa, no solo fue destrozado por este, sino también castigado en el patio, donde tuvo que asumir la ingrata tarea de dar dos conferencias diarias contra la Ley Helms Burton. Diciendo siempre lo mismo y a un público invariablemente nada interesado.

Y finalmente quedarse ahí, en la incolora Asamblea Nacional, donde puede coger cámara dos veces al año y contemplar añorante su Cancillería perdida.

Y ahora, este chico de buen corazón aparece hablando de “una reforma migratoria radical y profunda.” Lo que dice después no es nada nuevo: la emigración cubana ha sido utilizada como un arma de desestabilización contra el Gobierno cubano, pero esa emigración ha cambiado y ahora es económica y aspira a una relación “pacífica” con el país.

Luego, que habrá cambios pero sin poner en peligro el capital humano que “cuesta muy caro al estado cubano.” Y algunas otras afirmaciones que solo agregan distorsiones a un asunto muy complejo cuyo abordaje positivo debe comenzar por un análisis menos tendencioso que el que hace Ricardo Alarcón.

Que es lo mismo que ha dicho antes el General/Presidente Raúl Castro. Y exactamente igual a lo que repiten los voceros intelectuales del Gobierno cuando se dan sus duchas de liberalismo en las universidades de Estados Unidos y Europa.

No me detengo a analizar ahora los componentes de este discurso basado en supuestos falsos. Solo quiero hacer una apuesta. No habrá cambios radicales que impliquen una devolución a la sociedad de sus derechos al libre tránsito, a los cubanos de su prerrogativa para decidir libremente dónde van a vivir y cuándo quieren regresar. Porque con menos que esto no tenemos un cambio radical de nada.

No creo que el Gobierno cubano vaya a actuar en esta dirección —repito, la única aceptable— porque lo que el Gobierno cubano busca es una mejor imagen internacional, y una relación más sostenida con la faceta económica de la emigración y buscando en ella nuevos apoyos.

El Gobierno cubano no ve en su emigración a ciudadanos, sino a remesadores y pagadores de servicios consulares. En su top ve inversionistas con mucho dinero, perfectos socios para su propia conversión burguesa. Y eventualmente trata de mejorar posiciones para alentar un lobby anti-embargo en la mismísima Miami.

Pero no está buscando la creación de una situación de derechos y libertades que permita a cada cubano decidir libremente su vida.

Lo que esta buscando puede conseguirlo haciendo pequeños cambios en un sistema migratorio abusivo, discriminatorio y antinacional. Puede, por ejemplo, bajar los precios de los servicios, alargar los tiempos de estadía de los que salen y los que entran, eliminar algunos requisitos como las cartas de invitación, entre otras acciones que serían positivas, pero no suficientes.

Porque lo único suficiente, lo único que podemos aceptar con beneplácito es la plena restitución de los derechos de los cubanos a entrar y salir del territorio nacional.

Creo que hay cinco puntos que son imprescindibles:

1. Debe eliminar todas las restricciones al libre movimiento de los ciudadanos cubanos residentes, derogar el decreto ley 217 y eliminar las extensas zonas congeladas que dificultan el acceso de los ciudadanos al territorio urbano.

2. Debe reconocer y garantizar el derecho de los cubanos residentes en la Isla a viajar al extranjero sin más pago al Gobierno cubano que el impuesto sobre la confección de pasaporte.

3. Debe establecer normas claras y regulares acerca de los años de servicios que un graduado universitario debe ofrecer a la sociedad para poder radicarse en el extranjero, o la cantidad de dinero que debe pagar para devolver a la sociedad los gastos incurridos en su educación. En todos los casos esta limitación no se apoyará en una prohibición para viajar al extranjero —lo cual sería ilegal— sino en la condicionalidad para la expedición del título.

4. Debe restituir a todos los cubanos emigrados los plenos derechos ciudadanos que implican de manera preferente el derecho a visitar el país de nacimiento, residir y trabajar en él, participar en las actividades públicas y consumir mercancías y servicios, en el marco de la legalidad existente. Esto implicaría inevitablemente la no objeción a otra ciudadanía, que, no obstante, no tendrá validez dentro del territorio nacional.

5. Debe reconocer el derecho de las personas nacidas en Cuba a renunciar a la ciudadanía cubana, y por consiguiente que las personas nacidas en Cuba que no deseen portar esa ciudadanía podrán usar otra para entrar al territorio nacional.

Por supuesto que quiero equivocarme, pero estoy seguro de que el Gobierno cubano no puede responder a una agenda de esta dimensión. Sencillamente porque el actual sistema migratorio es una pieza clave de control represivo sobre la sociedad.

Todos los cubanos, de adentro y de afuera, son compelidos a portarse bien si quieren salir y entrar según los casos. Es decir, a no cuestionar el opresivo sistema político si quieren volver a ver a los padres, o a los hijos; o salir por unos meses a buscar algún dinero para sobrevivir otros tantos o sencillamente a saborear un mundo diferente.

Incluso el Gobierno puede renunciar a los altos ingresos que obtiene por los carísimos servicios consulares migratorios, pero no puede renunciar a este condicionante de la disciplina política de la población.

Si se produjera una reforma parcial, lo que nos quedaría es menos, pero de lo mismo. Es decir, la permanencia de un sistema de atribuciones delegadas (y en consecuencia revocables) por una élite autoritaria y la obstrucción de un verdadero sistema de derechos inalienables.

Un buen tema para los partidarios de ese cambio ordenado que enfatiza tanto en el orden que no deja ver el cambio. Y para los voceros intelectuales y sus duchazos liberales. Pero no para los demócratas cubanos, no importa ahora el signo político.

Y por supuesto, reitero que quisiera equivocarme. Y escribir un artículo dentro de unos meses diciéndole a ustedes, estimados lectores, que he sido malicioso y suspicaz. Por no haber podido sacar a tiempo ese muchachito de buen corazón que al final todos portamos, agazapado en algún lugar imprevisible de nuestras existencias.
—–
(*) A Havana Times translation of the original published in Cubaencuentro.com.

 

 


16 thoughts on “La reforma migratoria y el buen corazón de Ricardo Alarcón

  • el 23 enero, 2013 a las 6:01 pm
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    Haroldo Dilla Alfonso ¡que dios te vendiga! por esa luz que traes a nuestra oscura esperanza con tus claras y sabias maneras de respetar las palabras, cosa muy rara en “nuestra” isla donde el regimen en total irrespeto de ellas, llama libertad a la ausencia total de ésta, y eliminó todos los derechos que dianbulan por la estupida contitución cubana donde caricaturescamente se hace constantes referencias a un estado de derecho que no existe, ni existio jamas desde que el pueblo les “regalo” la isla a los castros y sus “talibanes”. creo que respetar las palabras es usarlas correctamente como tu, y llamar las cosas por su nombre, y en eso orgullosa y humildemente hay que admitirlo, a Haroldo Dilla Alfonso no hay quien le gane.

  • el 22 abril, 2012 a las 6:36 pm
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    Los cambios se haran pues los tiempos que corren son diferentes. El articulo como siempre es parcializado y analiza el problema desde le realidad actual desconociendo la guerra fria en la que estabamos envueltos y que aun no varia para Cuba. Seria poco etico que no reconocieramos que hemos sido dejado utilizar por muchos anos como propaganda para agredir a nuestro pueblo. Aceptando que se nos llame exiliados politicos cuando en una inmenza mayoria han emigrado por problemas personales o economicos. Y con esta mentira hemos permitido que justifiquen la aplicacion del bloqueo a nuestro pais pues no somos la inmigracion batistiana de los primeros anos.
    Reconocer y denunciar que siempre ha existido un plan para dejar a Cuba sin profesionales. A los cuales les han dado todo tipo de ventajas migratorias en detrimento de los demas.
    Que al principio de esta guerra fria en que empezaron a promover el exodo de profesionales y que con estos tambien se marchaban los escasos fondos y capitales que en Cuba quedaron despues de la salida de los batistianos con todos los fondos del estado cubano.
    Que en esos decadas era necesario controlar la entrada y salida del pais pues los planes de terrorismo fraguados en el exterior eran diarios.
    Para que seguir enumerando, se debe analizar el problema con toda la informacion y no parcializando esta.
    Una pregunta. Cuando se levanten esas restricciones a quien les daran visa usa y demas paises desarrollados? Si la visa la dan solo los paises tercermundistas sera una suerte para el sistema cubano pues los que logren visitar esos paises valoraran mucho mas su pais tercermundista.
    Creo sin embargo correctos los puntos que propones. Y ojala tambien que cubanos que han cometido delitos comunes y terrorismo contra la patria y que viven fuera regresen y tengan el valor de enfrentar las leyes cubanas.

  • el 21 abril, 2012 a las 11:55 am
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    Los cubanos, y los sabemos los que vivimos del otro lado, somos en todos los países, “nacionalidad restringida”, para que se entienda algo asì como son tratados “los argelinos en Francia, o los Haitianos en esta parte del mundo”, …el pasaporte es sólo un documento, lo que representa, es lo que lo hace, para la mayoría de las naciones , un fardo…

  • el 21 abril, 2012 a las 11:18 am
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    Lo que no “se escribe”es que Ej.. Alemania “deporta a mas de 36,000 “supuestamente Ilegales” al año,pero yo me pregunto…si Cuba …hiciera esa “reforma migratoria”,tienes el Pasaporte…Quien te dara visa??….es solo la pregunta…

  • el 20 abril, 2012 a las 8:39 am
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    Habrà reformas, si reportan dividendos muchos y suficientes, para apalancar la fràgil economìa cubana, de lo contrario, no pasara nada, serà …un vientecillo de otoño.

  • el 20 abril, 2012 a las 6:43 am
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    Creo que tener el pasaporte de otra nación es suficiente como renuncia a la ciudadanía propia. No creo que sea necesario renunciar personalmente o por escrito. Si esto fuera así ya veo que estarían seguro sacando otro bulto de dinero a la gente. Tampoco veo por que un ciudadano americano que nació en cuba deba portar un pasaporte Cubano para entrar a Cuba.
    Cuando salgo con mi pasaporte americano a cualquier nación que visito. Nadie me pide por el pasaporte Cubano. El Americano es suficiente. Y tampoco me piden si renuncie o no a la ciudadanía Cubana.

    Ese es el mismo trato ideal que esperaría del Gobierno Cubano.

  • el 19 abril, 2012 a las 10:42 pm
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    No estoy de acuerdo con lo que dices sobre poder entrar a Cuba con pasaporte de otra nación. Yo soy ciudadano naturalizado de Estados Unidos y en este país únicamente soy americano desde que me naturalicé. En Cuba los cubanos debemos ser únicamente cubanos, sin menosprecio del ejercico de otra u otras ciudadanías fuera del territorio nacional. Aunque si alguien desea, por cualesquiera motivos, renunciar a la ciudadanía cubana, no debe ser privado de ese derecho. En ese caso podría entrar a Cuba con el pasaporte de la nacionalidad que ostente. Pero la mayoría de los países que reconocen la doble ciudadanía, no la reconocen de forma simultánea ya que no tiene sentido considerar extranjero a un individuo que ostenta la ciudadanía del país donde reside, así sea ciudadano de uno o varios otros países extranjeros.

  • el 18 abril, 2012 a las 10:07 am
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    Creo que estas declaraciones de Alarcón y algunas declaraciones mas de personas destacadas, demuestran que en El Olimpo se está discutiendo la liberalización de los viajes. Lo que no sabemos con precisión es el dios que se opone. Tal vez sea Júpiter.

    Por suerte El Olimpo cubano está ocupado por dioses mortales y ningún mal durará eternamente.

  • el 18 abril, 2012 a las 9:19 am
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    “Donde dije digo, digo Diego” ¡¿Quieres que te haga el cuento de la buena Pipa?!

  • el 18 abril, 2012 a las 7:24 am
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    Creo también que es esencial que cualquier cubano que quiera regresar a vivir de nuevo a Cuba y lo quiera hacer lo pueda hacer sin tener ningún limite de si ha estado un años dos años o cualquier cantidad de años fuera de Cuba o si es ciudadano de otra nacion.

  • el 18 abril, 2012 a las 2:45 am
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    Totalmente de acuerdo con el articulo, particularmente con los puntos que propone. Ojala ocurra algo similar, hace meses que lo vienen anunciando pero nada sucede. Me gustaria creer que algo como lo que se enuncia aqui, pero estoy algo esceptico. De todas maneras, la vida dira.

  • el 17 abril, 2012 a las 11:17 pm
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    Prefiero hacer un acopio de optimismo y pensar que se habla en serio. Que esta vez sí. No creo que se pueda nadar por siempre contra la corriente (cuyo flujo determinan cientos de miles de cubanos; cada día más), y son muchos los cambios que se han producido dentro y fuera de Cuba que pueden sustentar esta transformación positiva. El Estado perdería una entrada considerable en divisas con la desaparición de estas leoninas tarifas que penden sobre los viajes y estancia de los cubanos en el exterior, pero habría que ver, a cambio, cuánto más no ganaría el país a la larga con un flujo más libre de sus ciudadanos, tanto en réditos financieros como sociales y hasta humanos. Los chinos lo resolvieron con cierta facilidad y mucho pragmatismo: los graduados universitarios (si han tenido ayuda del Gobierno) y los empleados del Estado pagan una compensanción en metálico cuando emigran o abandonan con antelación su contrato con un puesto de trabajo. Pero pueden regresar a su país natal cuando les venga en gana. En este caso, el Estado les ofrece incentivos -préstamos incluidos- para que abran sus propios negocios en el país.

  • el 17 abril, 2012 a las 10:52 am
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    Este Señor es de los màs detestables de ese gobierno, nada que salga de su boca, tiene mi credito. No creo en èl, como no creo en el gobierno que representa.”No dan paso sin huarache”, se dice aquì, y màs, “no pude un àrbol bueno malo, dar frutos buenos, y viceversa”.Asì es que desde su simiente, es abortivo todo proyecto que en tal materia propongan , porque una sola cosa persiguen, exprimir la bolsa de los cubanos exiliados.Y no somos emigrados, somos exiliados, seriamos emigrados si la Isla reconociera la libertad de movimiento del cubano, pero no es asì, todos sabemos bajo que circunstancias, salen los cubanos, eso no es flujo migratorio, es escape, huida, salvación. La polìtica migratoria cubana, responde a los viejos instrumentos totalitarios, heredados de la extinta Europa del Este, no es màs que un apero represivo, sin el cual, el viejo y actual sistema, no podrìa sobrevivir.

  • el 17 abril, 2012 a las 10:51 am
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    Bueno, pues si la educación es gratis, es gratis, si es subsidiada, es subsidiada, y si es un préstamo, es un préstamo.
    En los demás países que la educación superior pública es gratis, nadie le prohibe al estudiante de irse después a donde le dé la gana.
    En el caso de Nueva Zelanda, que es el que conozco, que la educación superior (repito que conocí sólo un caso, así que no sé si vale para todos) la hizo recibiendo un préstamos del estado, pues tenía algunas restricciones, derivadas de la condición de deuda.
    Pero si la educación superior es condicionada de alguna forma en Cuba, deja de ser gratis: tiene su precio.

  • el 17 abril, 2012 a las 9:00 am
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    Muy interesante el post. Creo que ya la mayoria de las personas conscientes de que aqui no se hace nada de buen corazon, han empezado a ver las cosas simplemente como son. Y es que pasamos mucho tiempo pensando que se queria hacer las cosas por el bien comun, que eran buenos pero que no podian, que ellos lo intentaban y que cuando hacian algo bueno simplemente nos renovaba la esperanza. Ya ese tiempo pasado murio, nadie confia en que hagan las cosas por bien, solo sabemos que todo lo que hacen que aparentemente es para el bien caera mas adelante como un hacha sobre nuestras cabezas, que todo lo tienen pensado, friamente calculado y al final por bueno que parezca siempre seremos nosotros los jodidos. Y si piensan que al final Alarcon es una director de orquestas, creo que no podriamos estar mas equivocados, creo que simplemente es otro desdichado que su remedio mas aconsejable es solo el de seguir ordenes y callar. La experiencia le ha demostrado mediante Felipe P. Roque y los etc etc que para seguir dando de comer a su familia solo debe permanecer callado, aunque el precio de su silencio lo paguen otros …. …. …

  • el 17 abril, 2012 a las 8:54 am
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    Haroldo creo que estoy a tu lado en la apuesta. También pienso que lo que harán es aflojar un poquitico la mano pero seguirá la misma basura pues en eso se basa su poder. En aplastarnos a todos los demás y en reservarse para ellos los derechos que le niegan a todos.
    Alguien quiere apostar en contra?

    Lo ideal es como dices que cualquier cubano solo necesite de pasaporte para entrar y salid de Cuba independiente de si es graduado universitario o no.
    Para los que son graduados universitarios si ya cumplieron el servicio social entonces deben poder salir cuando quieran sin pedir permiso a nadie. Ni siquiera permiso al ministro. Solo notificar en su trabajo que salen a pasear o definitivamente de Cuba que seria lo normal en cualquier país.

    Estoy como tu mas que seguro que no harán esto.

    Con respecto a pagar los gastos de estudios si no se ha hecho el servicio social dar entonces la oportunidad de pagarlo completo o de pagarlo por parte una vez que ya se este afuera. Creo que la retención del titulo es un buen compromiso. Tampoco deben excederse en darle valor astronómico a la educación en Cuba pues los profesores universitarios en Cuba ganan muy muy poco como todos los cubanos.

    También deben eliminarse todos los cobros aduanales de extensión que cobran cuando nos rentan a nuestros familiares que visitan. No hay nada que justifique tales cobros excepto por un afán de hacer dinero a costilla de los cubanos que estamos fuera. Y para todos los cubanos que poseen ciudadanía de otra nación, respetar su decisión si deciden entrar a Cuba con pasaporte de esa nación y tratarlo de la misma forma que a un nacional de esa nación. Nada mas irrespetuoso que hacer a alguien sacar pasaporte Cubano si ya tiene pasaporte de otra nación.

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