La oposición cubana se apresta a rabietas

frente a la política real de Raúl y Obama

Vicente Morín Aguado

¿Seguirá la pelea o llegó a su fín?  Ilustración por Yasser Castellanos.
Unos opositores prefieren que siga la pelea mientras otros desean ver su fín. Ilustración por Yasser Castellanos.

HAVANA TIMES — En La Habana corre el rumor anunciando protestas de una mayoría dentro de la oposición, disgustada al extremo por las decisiones de Obama y Raúl, luego de 18 meses de negociaciones ocultas que sorprendieron a casi todo el mundo. El secreto y el despecho determinan las actitudes de los opositores, protagonistas de una paradoja: están censurando a los líderes de ambos países.

Tales opositores, en La Habana y en Miami, amanecieron ante la sorpresa y el despecho del histórico 17 de diciembre de 2014. Si se trata de clamar por lo mucho que nos falta, y siempre nos faltará, es compresible, lo que está fuera del sentido común es negarse ante un indudable paso de avance en la historia.

Durante más de medio siglo, sobran los dedos de una mano si se trata de contar soldados norteamericanos muertos en combate bajo el fuego de sus similares cubanos. A la inversa es la misma ecuación. Viet Nam es la contrapartida de nuestra largo “enfrentamiento”.

Bien lo dijo Obama: “Está claro que las décadas de aislamiento de Cuba por parte de EE. UU. no han conseguido nuestro perdurable objetivo de promover el surgimiento de una Cuba estable, próspera y democrática. A pesar de que esta política se basó en la mejor de las intenciones, su efecto ha sido prácticamente nulo: en la actualidad Cuba está gobernada por los hermanos Castro y el partido comunista, igual que en 1961.”

Si se trata de republicanos contra demócratas, el paradigma de la diplomacia llamado Henry Kissinger escribió en su inmenso tratado sobre China: “En general se consigue avanzar más en derechos humanos con una política de intervención. En cuanto se ha conseguido confianza suficiente, pueden defenderse los cambios en la práctica civil en nombre de objetivos comunes o al menos de la conservación de los intereses comunes.”

Atando cabos, Kissinger fue el Secretario de Estado de Nixon, quien a su vez, siendo Vicepresidente durante la administración Eisenhower, en 1959 escribió el primer diagnóstico certero sobre el Comandante Fidel Castro. Ahora se trata de llegar a la “política real”, un término que responde al sentido común por encima de la sensiblería.

Pensando primero en el llamado exilio cubano, la pregunta es: ¿Con quiénes podía negociar Obama? ¿Hay líderes cubanos en Estados Unidos con capacidad negociadora? Por supuesto, imposible contar con la Ros Lethinen, Díaz Balart o Marco Rubio, se trata de ciudadanos norteamericanos, congresistas del mismo país al cual representa la administración de turno.

Antes de cruzar el mar que nos separa y une, aseguro que jamás hubo desde Miami esfuerzo serio destinado a promover a un cubano opositor, un cubano dentro de Cuba, como figura internacional, ni siquiera al desaparecido Payá Sardiñas, porque recuerdo que poco apoyaron, bien divididos estuvieron, frente a su inteligente “Proyecto Varela.”

De lado de acá, aunque respeto la dignidad de las damas de blanco, igualmente considero el aporte de periodistas independientes más o menos reconocidos fuera de Cuba, agrego a los presos desafiantes con sus huelgas de hambre, la pregunta es la misma: ¿Podía Obama negociar con algún opositor cubano dentro del país? ¿Sería una política real?

Las negociaciones llevaron 18 meses. No hubo improvisaciones, eso sí, una discreción que ahora hace rabiar a los inauditos defensores de mantener quieta la rueda de la historia.

Sencillamente se negocia con quien tiene capacidad de hacer cumplir lo acordado. Así lo hicieron Nixon y Kissinger con Mao, sin ruborizarse, era la política real. No olvidemos a Viet Nam, donde murieron en combate más de 57 mil soldados norteamericanos y fueron derribados 3200 aviones de los Estados Unidos.

Clinton se honró con visitar a los heroicos sobrinos del Tío Ho, a quien por cierto, un día Fidel Castro calificó “el más extraordinario marxista-leninista de Asia.”

La memoria humana es frágil, por eso es tan importante recordar el pasado.

No siento pena por la minoría que ahora pierde, luego de “vivir” largos años gozando de la guerra mediática, mientras la mayoría padece. Pero siento pena por los que aplauden una política marcada por el fracaso, sin considerar el atrevimiento de intentar algo diferente, algo mejor.

No estaré junto a los rabiosos, me sumo a los atrevidos, pensando en la posibilidad de hacer una política real.
—–
Vicente Morín Aguado: [email protected]

 


20 thoughts on “La oposición cubana se apresta a rabietas

  • el 28 enero, 2015 a las 10:51 am
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    Hola Isidro saludos a los demás, si les despacio, nunca dije todos en bloque, es evidente que no es así. se trata de la mayoría, exactamente en números, algo imposible de cuantificar tratándose de la peculiar forma de manifestarse la oposición en Cuba, fui a lo que es relevante.
    Por lo demás, los argumentos esenciales apuntan a la política real y cómo a lo largo de los años se ha manifestado el asunto de los disidentes ennuestro entorno.
    Por lo demás, no leo criterios que hagan cambiar mis puntos de vista.
    Hasta otra,
    Vicente.

  • el 26 enero, 2015 a las 12:44 pm
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    En algo concuerdo con el escritor y es que la disidencia en cuba no tiene ningún poder politico ni tampoco tienen un apoyo popular es cierto también que el gobierno tiene el monopolio de prensa etc entonces le hes muy dificil a opositores crear apoyo pero la realidad que cuba el gobierno de raul tiene el poder total , entonses por eso me parece acertado negociar con ellos y mirar que es lo mejor que le puede pasar a la isla
    negociar con la disidencia no tiene sentido ya que estos carecen de poder alguno

  • el 25 enero, 2015 a las 6:39 pm
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    Dices bien, Vicente.
    Las rabietas estan a la orden del dia, incluso Berta Soler se nego a asistir al encuentro con la Jacobson porque no habian suficientes aves de su plumaje en la reunion.

    Es lo normal cuado hablamos de una minoria acostumbrada a sentar pautas y ahora se encuentra cada vez mas aislada y envuelta en una operacion de retaguardia mientras se retira a su lugar de descanso final, las cenizas de la historia.

    Son tan absurdas las exigencias de un puesto en la mesa cuando no representan a nadie mas que ellos mismos y ninguna de las partes los toman en serio que no entiendo como se atreven a autoridiculizarse de esa manera. Que material ese !

  • el 24 enero, 2015 a las 10:33 pm
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    Yo también “d’accord”…Oye, ya que mencionas el decisivo apoyo de los moros a Franco, te recomiendo leer “El tiempo entre costuras”, una sabrosa crónica en tiempo de thriller político sobre esa época, que tejió hace algún tiempo la española María Dueñas, a quien tuve la oportunidad de conocer en Pekín, cuando vino a presentar la versión en chino de su best-seller.

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