Hubiera querido ir a Tropicana

Xiomara Reinoso Gómez

Tropicana. Foto: juventudrebelde.cu
Tropicana. Foto: juventudrebelde.cu

HAVANA TIMES — Hoy me levanté cansada, como si tuviera veinte años más. Me sucede con cierta frecuencia, luego voy levantando con el día. En realidad no me quejo, es lo que uno esperaría cuando la vida ha sido un terremoto.

Este mes cumplí 59 años ¡Qué horror, como pasa el tiempo!, la juventud dura lo que una botella de ron en las manos de un borracho.

Cuántas cosas hice y dejé de hacer; es hora de ir sacando cuentas.

De joven me encantaba visitar los centros nocturnos de la ciudad. Estuve en casi todos, menos en el principal, el de más clase, el paraíso bajo las estrellas, Tropicana. Ya no me interesa; ir a Tropicana sería tan emocionante como sentarme frente al televisor en la sala de mi casa.
Pero unas décadas atrás lo deseaba ardientemente; un día se me dio la oportunidad y la desprecié.

Trabajaba en esa época en una unidad militar. No sé ahora cómo son ahora las cosas, pero en aquellos tiempos para trabajar en una unidad militar, aunque fuese de limpia piso, te hacían una verificación por el CDR* y por la FMC**.

El presidente del CDR (luego me enteré) diagnosticó que yo padecía debilidad ideológica; en realidad tenía razón, la política no me interesa nada, siempre he tratado de mantenerme alejado de ella.

Me negaron la plaza por culpa del chivatazo, pero me personé en la unidad con un pitusa ajustado y la ideología bien marcada, y el capitán revocó su decisión.

En fin me dieron trabajo como ayudante de cocina, para servir comida a los reclutas del Servicio Militar Obligatorio (ahora le llaman servicio General Integral, pero sigue siendo obligatorio). Los pobres, tenían que comer en bandejas de aluminio, beber en toscos vasos del mismo material y apoyarse en mesas sin manteles; el agua la tomaban ellos mismos de la nevera.

Pero un día me tocó servir a los oficiales, que almorzaban en un comedor aparte. Cuando me paré en la puerta quedé impresionada. No parecía el comedor de un cuartel, sino un restaurante de lujo: las mesas con manteles blancos, platos de loza, vasos finos, servilletas, adornos florales y una limpieza impecable; daba gusto estar allí. La comida era la misma que la de los reclutas, pero en todo lo demás la diferencia era abismal.

Mientras le servía a uno de los oficiales, por cierto, tremendo tipazo, le pregunté con toda la franqueza que me caracteriza.

“¿Por qué el comedor de ustedes es tan lujoso y el de los reclutas tan andrajoso”?

“Porque la jerarquía siempre ha existido”, me respondió.

Permanecí callada; el tema me era desconocido, el momento inoportuno y grande el riesgo de perder el puesto.

Pero pasaron unos días y aquel mismo oficial vino a la cocina, no recuerdo con qué pretexto estúpido, y comenzó a piropearme. Me dijo:

“Tengo una invitación para dos en Tropicana y me gustaría que fueras conmigo”.
Aquello era una tentación, yo ardía en deseos de conocer Tropicana y aquel machote estaba como para chuparse los dedos.

“Lo siento, le contesté, pero un recluta me invitó a Coppelia y voy a ir con él”.

Me miró como si no creyera lo que oía y aproveché para darle otra estocada.

“Sucede que yo fui hecha por los humildes y para los humildes”.

La verdad es que no pude renunciar al gustazo de echarle en cara su arrogancia y, de paso, recordarle palabras tan significativas.

Se echó a reír con sorna, pero su rostro delataba vanidad herida y consternación. Creo que nunca olvidará el día en que lo despreciaron por un recluta, a él y a toda su jerarquía.

Notas:
*CDR: Comités de Defensa de la Revolución
**FMC: Federación de Mujeres Cubanas

 


19 thoughts on “Hubiera querido ir a Tropicana

  • el 13 septiembre, 2015 a las 1:20 pm
    Permalink

    Irina

    ¿Que tu pensarias si en un Juzgado solamente hablara La Fiscalía?. ¿O solamente hablara La Defensa?. ¿Te parecería justo? Esto es algo parecido. Fijate como funciona la Justicia desde hace muchos siglos. Se parte de cero. Tanto Los jueces como el jurado no asumen ninguna idea preconcebida. Se reconstruye los hechos, se llaman testigos, etc. Hay dos partes que luchan entre si, La Fiscalía que acusa y La Defensa del acusado. El mismo simbolo de la Justicia no solamente tiene una venda en los ojos sino que nos muestra una Balanza en su mano. Lo importante no es tanto la balanza en si, como el hecho de que la balanza tiene DOS PARTES.
    Para hacer un “Buen Juicio” en lo que se refiere a “la Metodologia”, no hay ninguna diferencia entre hacer un buen juicio en un Juzgado que hacer un BUEN JUICIO MENTAL.

    El oficial puede ser Inocente o culpable. Pero hay que llamar a declarar al Oficial. Queremos oir su version de los hechos como tambien queremos oir que tiene que dicer La Defensa a su favor antes de dar El Veredicto. Si es inocente regresa tranquilo a su casa, de ser culpable falta todavia La Sentencia. ¿Cual es la gravedad del delito? De encontralo culpable, le pondria dias de calabozo, Pero tampoco creo que haya que meterle 30 años por lo que hizo.
    Como dicen los abogados en la peliculas americanas cuando hace sus conclusiones finales; “I rest my case”.(1)

    (1) concluyo mi alegato.

  • el 12 septiembre, 2015 a las 6:45 pm
    Permalink

    Tony: como bien dices: “Los detalles que no nos dice (Xiomara) tenemos que recrearlos basándonos en la experiencia en la vida”.
    Y basándome en mi experiencia de vida y la de muchísimas mujeres es que acoto lo del “macho dominador”. Y, por supuesto, tomando en cuenta la experiencia de amigos y familiares hombres. Pero bueno, es un problema de percepción. No sé si Xiomara es anti-machista o no. Me sumo a la opinión de Marlene sobre su actitud política, quizá también estaba siendo anti-machista sin darse cuenta, ¿quién sabe? Sólo me remito a la narración y me ubico en el contexto en que se desarrolla.
    “Cual es esta cosa de ser anti-machista y al mismo tiempo gustarle un hombre machista, autoritario, déspota y demás. No solo es una contradicción, sino me da la impresión de una mujer que no se conoce bien ella misma. A ningunas de mis amigas les gusta ese tipo de hombres. Que puedan comentar que tal hombre es bien parecido, que esta muy bueno y todo eso, no quiere decir que sientan el mas mínimo interés por el como hombre, mucho menos enamorarse de un hombre así”.
    Totalmente de acuerdo, yo tampoco mezclo el atractivo físico con el placer de estar al lado de alguien; son dos cosas diferentes. El hecho de que Xiomara viera al oficial atractivo, no me hace pensar que querría salir con él, menos con la respuesta que ya le había dado antes (el asunto de la jerarquía) que evidentemente a ella le molestó.
    “La invitación; “Tengo una invitación para dos y me gustaría que fueras conmigo”, me parece lo mas normal del mundo. Algo que oigo en todas partes”.
    Pues claro, te entiendo, antes dije que era muy habitual. Pero que sea común no lo legitima, y yo no tengo que aceptarlo por eso. A mí, por ejemplo, sí me gustaría que la persona me invitara, me convidara; no hay que hacer un interrogatorio para eso, puede ser simplemente una conversación.

  • el 12 septiembre, 2015 a las 2:23 am
    Permalink

    Hola Irina

    Todo lo que tenemos los lectores aquí para dar una opinión es la narrativa de Xiomara. Que también es incompleta. Los detalles que no nos dice tenemos que recrearlo basándonos en la experiencia en la vida.
    Estoy de acuerdo que el machismo en Cuba es un verdadero cáncer social y no me extrañaría que el oficial lo fuera. Si ella me hubiera pintado al oficial con todas una serie de características personales negativas, le hubiera dado el beneficio de la duda. Pero no lo dice, por lo tanto no tengo que imaginármelo como tal.
    La invitación; “Tengo una invitación para dos y me gustaría que fueras conmigo”, me parece lo mas normal del mundo. Algo que oigo en todas partes. A la mejor si lo dijera yo, diría; “te gustaría ir conmigo”, pero seria una cuestión de detalle. Pero que tengamos que concluir que esas palabras son de un “macho dominador” y de un “predador”. No lo veo tan “fácil” como tu.

    “No le preguntó si ella quería ir a Tropicana, si le gustaba ese lugar (teniendo en cuenta de que -según el cuento- él no conoce ese deseo de Xiomara); tampoco averiguó si ella querría salir con él.”

    Pero bueno ……… ESO FUE PRECISAMENTE LO QUE EL HOMBRE DIJO Y QUERÍA SABER. Ya otras preguntas que si toma o le gusta bailar o cosas así, vendrían después en la conversación. De momento la invitación. Si o No. Tampoco hay que realizarle ningún interrogatorio a nadie para una invitación para salir.

    Además, si eran compañeros de trabajo debía de conocerlo y sabia como era el hombre. Cual es esta cosa de ser anti-machista y al mismo tiempo gustarle un hombre machista, autoritario, déspota y demás. No solo es una contradicción, sino me da la impresión de una mujer que no se conoce bien ella misma. A ningunas de mis amigas les gusta ese tipo de hombres. Que puedan comentar que tal hombre es bien parecido, que esta muy bueno y todo eso, no quiere decir que sientan el mas mínimo interés por el como hombre, mucho menos enamorarse de un hombre así. . Parafraseando a Virulo; Anti-Machismo Si, Hombres Machistas ¿Que?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *