Hemorragia demográfica

Los cubanos provienen o viven en una isla en proceso de despoblamiento

Haroldo Dilla Alfonso

Plaza Vieja de La Habana. Foto: Caridad

HAVANA TIMES, 12 julio — Mirando, para otros fines, la página web de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) tropecé con todos los estimados demográficos del 2009.  Me pareció una información —aunque incompleta como toda estadística— valiosa y profesional.  Y que nos habla de una realidad insular muy compleja.

Ante todo, evidentemente provenimos de, o vivimos en, una isla en proceso de despoblamiento.  Las estadísticas muestran una reducción absoluta de la población hasta aterrizar en unos 11.242.638 habitantes en el 2010.  De manera que en este último año habitaban la Isla dos millares y medio de cubanos menos que en el 2005.

Es una situación ligada a la baja tasa de natalidad, que produce un cuadro de población envejecida sin reemplazo.  Pero también lo está al trágico desangramiento demográfico producto de la emigración.

De 1994 hasta la fecha han abandonado la Isla (formalmente, es decir sin contabilizar la emigración ilegal) más de medio millón de compatriotas, y aunque pudiera suponerse que esa cifra está influida por la estampida migratoria consentida por el Gobierno cubano en 1994, en realidad no es así.  En 1994 el número de migrantes cubanos a todas las direcciones apenas llegó a 50 mil, mientras que el pasado año casi llega a 40 mil.  Solo entre el 2004 y el 2009 emigraron más de 210 mil cubanos.

Es decir, una estampida cotidiana y menos espectacular que la que sirvió a los dirigentes cubanos para quitar presión a la caldera social de la crisis.

Los datos nos obligan a reflexionar en dos direcciones.

Políticas de retención

La primera, que es imperativo la adopción de políticas de retención de población.  Y esto no se puede hacer —por inefectivo y por inmoral— como hoy lo hace el Gobierno cubano, fijando numerosos candados sorteados los cuales solo dejan al migrante el recurso del no-regreso y el rol de suministrador de dinero para sus familiares en la isla y para el propio gobierno que los destierra.

La sociedad cubana no necesita un control más, sino muchas aperturas, las suficientes para socializar las expectativas de movilidad social y de realización personal.  Hoy estas expectativas permanecen secuestradas por una élite, que fija burocráticamente los caminos y los límites de las vidas.

Y también necesita de una política de atracción para el retorno.  El dato es elemental: el 85 percent de los cubanos migrantes viven en los Estados Unidos.  Allí poseen propiedades cuyo valor es superior a un año del PIB cubano, y ostentan indicadores educacionales superiores a todas las restantes minorías e incluso en ocasiones a los propios americanos.

No me detengo ahora a discutir las razones de este poderío.  Solo me interesa destacar que existe, y que por sus características pudiera ser canalizado en términos de recursos humanos, capital social o capital económico para el despegue de una economía decrépita sustentada en los subsidios venezolanos.  Pero solamente si existieran políticas adecuadas a estos fines.

Solo estas políticas —y no los mezquinos controles burocráticos que mantienen a los nacionales desterrados, a las familias separadas y a los ciudadanos enjaulados— pueden contribuir a detener (y revertir) la hemorragia demográfica que sufrimos.

Foto: Caridad

Y obviamente, este es el segundo punto que quiero observar, aquí no hablamos de cualquier tipo de migración.  Aunque las migraciones internacionales se componen de todo tipo de personas, es innegable que en ellas predominan personas en edades laborales óptimas y con niveles de destrezas superiores a la media.

Son las personas que pueden imaginarse a sí mismos como vencedores en las contiendas que les espera en tierras promisorias pero altamente competitivas.  Los pocos estudios realizados en Cuba sugieren que nuestro país no es excepción a la regla.  Y que, por consiguiente, la emigración produce un hueco reproductivo y en términos de recursos humanos irreparable.

Ello es evidente, por ejemplo, en las procedencias territoriales de producción de migrantes en la Isla.  Según la ONE la provincia cubana que más ha sido afectada por la sangría demográfica ha sido La Habana (ciudad).  A pesar de que es la receptora por excelencia de migrantes internos (legales e ilegales, pues no olvidemos que el país sufre una norma legal que impide el libre movimiento interno), en los últimos años ha sufrido una pérdida neta de unos 60 mil habitantes para totalizar algo más de dos millones de habitantes.

Pero a pesar de albergar solo el 19  percent de la población nacional, emitió el 47  percent de los migrantes.  A cambio, La Habana recibe una población de migrantes orientales —directamente o usando los municipios periféricos como trampolines— de menor nivel educacional.

Es decir que la ciudad experimenta un drenaje de capital humano que le garantiza inobjetablemente ingresos de remesas mayores para la sobrevivencia cortoplacista, pero embarga su largo plazo.

República Dominicana no es un destino importante de migrantes cubanos, y una parte importante de los que vienen, en realidad usan a esta media isla como un lugar de paso para acceder a Estados Unidos, aunque sea arañando las escarpadas costas de la Isla de Mona.

Pero permanece una colonia reducida, pero de alta visibilidad debido a sus presencias en la prensa, la academia, el activismo social, la medicina y otras muchas actividades.  Poseen todos los estatus migratorios imaginables, pero una misma decisión: no van a regresar a la Isla.

Como acostumbra decir un jocoso y exitoso amigo que a fuerza de trabajar mucho acaba de comprarse un excelente apartamento, “Cuba solo de lejos.” Y lo dice, sonriendo, mientras cuelga un cuadro en su elegante cuarto de estudios, nueva oficina que habla del orgullo de ser cubano y del privilegio de ser habanero.

Y ahora, sin apasionamientos, díganme Uds., ¿quién pierde?


3 thoughts on “Hemorragia demográfica

  • el 16 julio, 2011 a las 3:18 pm
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    Señor Haroldo Dilla se refiere a estadísticas cubanas que muestran un crecimiento demográfico ligeramente negativo, debido a 1) natalidad disminuyendo y 2) emigración, especialmente del estrato de mayor nivel educacional.

    Ambos fenómenos son bien conocidos en otros países. Natalidad disminuyendo en países desarrollados, fuga de cerebros en subdesarrollados. Lo que hace de Cuba un caso especial es la coexistencia de las dos tendencias.

    Las consideraciones del señor Dilla sobre políticas para contrarrestar fuga de cerebros pueden parecer atractivas a primera vista, pero demasiado remotas de la realidad puesta por las relaciones Cuba-E.U.

    Hoy hay mucho menos control y restricciones en Cuba que en el periódo soviético. La emigración es uno de los resultados, y no debe sorprender a nadie.

  • el 13 julio, 2011 a las 6:54 am
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    Los gobiernos, las ideologias politicas, las manipulaciones politicas de un lado y del otro son muchas(os)… familia hay una sola… cuando todos los cubanos lleguemos a esta conclusion cambiaran muchas cosas…. y entonces podremos entender que la familia no tiene que ver con la politica… que el deseo de vivir mejor no tiene que ver con la politica… que querer conocer otras latitudes no tiene que ver con politica… que la vida de los hombres y mujeres de Cuba no gira alrededor de la politica como nos han hecho creer los de aqui de Cuba y como nos han obligado a ser los de E.U. Definitivamente perdemos todos al final, el gobierno que se empeña en hacer cosas bien que solo le salen mal, los que se fueron que no pueden volver, lo que se fueron y no quieren volver por rencor y dolor, los que estan y no quieren estar, los que sueñan con regresar, los que se alegran de haber salido para poder mejor regresar, el 0,algo porciento de la juventud que se quiere quedar, en fin.. el denominador comun: el cubano, solo tenemos una vida, que la mayor parte del tiempo no nos deja tiempo de rectificar. El cubano se esta extinguiendo.

  • el 13 julio, 2011 a las 3:55 am
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    Aqui no hay vencedores ni perdientes, solo seres humanos que se van para poder tener una vida mas decorosa a pesar del sufrimiento por la lejania
    Cuba ha perdido muchos jovenes en edad laboral que hubieran podido dar un contributo al cambio en el pais y me incluyo a mi que cuando me fui tenia 24 anos y los que nos fuimos perdimos el cordon ombelical que nos une al pais
    Yo espero que la situacion economica cambie en Cuba y que cambie tambien las leyes migratorias que en vez de ayudar lo que hacen es alejar todavia mas, estoy segura que con buena voluntad y con ganas de hacer solo el bien del pais muchas cosas mejorarian empezando con el regreso de muchos jovenes

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