Gracias por la canción

Yasmín S. Portales Machado

Beach on the Isle of Youth (Isla de la Juventud)

HAVANA TIMES — En el verano de 1998 alcancé mi pico de la enajenación mental respecto a la realidad. Eran mis primeras vacaciones como estudiante universitaria, y pocas cosas en el mundo estaban “a la altura” de mi interés, pues era integrante del gremio “artístico”. La cosa se definiría mejor como empacho de lecturas y soberbia, pero tenía 18 años, perdónenme.

El caso es que no recuerdo mucho de ese verano: mi primer viaje a la Isla de la Juventud, el trastorno mediático desatado por la telenovela colombiana “Las aguas mansas” y mi descubrimiento del mundo gay nocturno habanero. A eso se resume mi verano de 1998.

No es tan terrible, todo el mundo tiene memoria selectiva, excepto porque uno de mis recuerdos confirma la ausencia de otro, compartido por muchísimas personas: el Mundial de Fútbol de Francia.

El recuerdo que sustituye a la lucha por la gloria futbolística es Ricky Martín, boricua bellísimo, que agitaba sus pantalones anchos –a la moda de fines de los 90– mientras cantaba “La copa de la vida”. El tema fue abrazado en Cuba con fervor durante el verano de 1998. Al mismo tiempo, la canción estaba en la cima de las listas musicales de Alemania, Australia, la región Valona de Bélgica, España, Estados Unidos, Unión Europea, Francia, Suecia y Suiza. En naciones tan diferentes como Noruega y Estados Unidos tenía el segundo puesto de lo más oído. Solo Celine Dion presentaba batalla con el lacrimógeno tema de Titanic, “My heart will go on”.

Al menos en La Habana, “La copa de la vida” devino tema obligatorio en las fiestas gays. Porque el cantante y su ambigua sexualidad eran simplemente deliciosos. La voz de Ricky sonaba dos veces: en la introducción y para marcar el cierre de la disco, alrededor de las tres de la madrugada. A veces, si alguien estaba de cumpleaños o celebrando, pediría al DJ la pieza, como regalo.

Cada vez que el retumbe de trompetas y trombones anunciaba el inicio del tema, alzábamos los brazos para saltar y agitar las caderas en compás –aunque nunca fuimos tan elegantes como Ricky, claro.

“La vida es pura pasión” la sensación de pertenencia me abrumaba.

“Hay que llenar, copa de amor” el piso de tierra, las paredes de chapas de zinc y el peligro de la policía dejaban de importar.

“Para vivir, hay que luchar” este es nuestro lugar, nos pertenece, lo hemos construido.

“Un corazón para ganar” si, amamos a pesar de todo, tenemos que amar para vivir.

“Como Caín y Abel, es un partido cruel” y qué cruel es la vida en esta isla nuestra Ricky.

“Tienes que pelear por una estrella” ¿bromeas?, ¡somos estrellas de la resistencia!

“Consigue con honor la copa del amor” si, si, cariño, todo el honor a nuestros amores difíciles.

“Para sobrevivir y luchar por ella” aquella travesti casi llora y yo me abrazo a alguien.

Él repite “Luchar por ella” ¡ahí viene el coro! “¡Si!”, Ricky llama de nuevo “Luchar por ella” y respondemos “¡Si!”

“¡Tu y yo! Ale, ale, ale. Go, go, ¡gol! Ale, ale, ale.” Deslízate al éxtasis. Mira al cielo estrellado de las afueras de La Habana y grita ¿qué importa el mundo?

“¡Arriba va! El mundo está de pie. Go, go, ¡gol! Ale, ale, ale.” Estamos de pie, no nos rendimos y queremos felicidad.

Unos segundos de vibrantes metales en el intermedio instrumental. Bailamos llenos de sudor y ansias. Esto es lo más cerca que estaremos de la libertad hasta el próximo fin de semana. Nadie sueña aquí con ir más allá de espacios de encuentros precarios, tras el descalabro del movimiento de espectáculos travestis en escenarios estatales en la primera mitad de la década.

Faltan casi diez años para la primera Conga contra la Homofobia, organizada por Mariela Castro en mayo de 2008. Sospecho que la mayoría de quienes están ahí conmigo no bailaron con el CENESEX en el siglo siguiente: la migración, el VIH, los suicidios y el miedo cobran su parte entre la gente LGBT de Cuba.

Ya viene de nuevo la voz del exintegrante de Menudo:

“La vida es competición” si, competimos con la “normalidad” y sus defensores.

“Hay que soñar, ser campeón” no dejaremos de soñar, lo juro por mis tacones de madera.

“La copa es la bendición, la ganarás” ¿hablará de tener familias que nos quieran y un país que nos acepte?

Se nos rompen las gargantas con el coro “Go, go, ¡go!”

“Tu instinto natural vencer a tu rival” ¿quién es ese?, ¿cómo voy a vencer al mundo?

“Tienes que pelear por una estrella” si tú lo ordenas, San Bellísimo Ricky de Puerto Rico.

“Consigue con honor la copa del amor” amaré, aunque tenga final, porque tengo derecho al amor, lo se.

“Para sobrevivir y luchar por ella” ¡eso!, no renunciar, salir del armario algún día.

“Luchar por ella” nuestra respuesta “¡Si!” y es como si preguntara si en verdad estamos dispuestxs a luchar: “Luchar por ella” repite y gritamos otra vez “¡Si!”

Estamos en pleno ritual colectivo. Entregamos nuestras gargantas, nuestras caderas y nuestros sueños al llamado mundial de la Copa Mundial de Fútbol Francia 1998.

Nunca supe que el 12 de julio Brasil calló 3 a 0 en el recién estrenado Stade de France, en las afueras de París; ni que Francia se coronó campeona mundial por primera vez, en la décimo sexta Copa; ni que la sorpresa del torneo fue el equipo croata, que se ganó el tercer lugar que nadie previó, ya que era su primera participación tras la desintegración de Yugoslavia –debían estar traumados por la guerra y etc.

No me importaba porque era artista, antideportiva y bisexual. Porque para mí, y quienes se apretujaban en aquellos almacenes solitarios, Ricky nunca habló de pelotas, patadas o tarjetas rojas. Ricky Martín, deidad gay del Caribe hispanohablante, convocó en el verano de 1998 desde San Juan de Puerto Rico a la rebelión queer.

“¡Tú y yo! / Ale, ale, ale / Go, go, ¡gol! / Ale, ale, ale / ¡Arriba va! / El mundo está de pie / Go, go, ¡gol! / Ale, ale, ale”.

¡La policía!


11 thoughts on “Gracias por la canción

  • el 14 julio, 2014 a las 1:02 pm
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    Miranda:

    Es que el socialcosadesa funciona como una teocracia: Ellos creen solamente lo que dice el iluminado, por el solo hecho de que el iluminado es quien lo dice. No hay análisis, no hay cabeza propia, la lógica está ausente a clases, y ,como dice el dicho “El sentido común es el menos común de los sentidos”. Es una de las tristísimas consecuencias de dejar que otro piense por tí. Por eso hablan los disparates que hablan, y hacen los papelazos que hacen; y hasta caen en unas contradicciones escandalosas entre lo que dicen defender y su forma de actuar en la r4ealidad que solo son superadas por el sentimiento de verguenza ajena que dan.

  • el 14 julio, 2014 a las 11:26 am
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    Te das cuenta ahora que nada les vale tantos estudios y título universitario?, si es que acaso EDUARDO tenga uno.., que de nada vale si no tiene sentido comun, que prefirio a un Kabir con dos o tres ideas confusas, que a alguien con la consciencia extraviada.

    A ver, desde lo que se sabe, el Regimen de los Castro esta abasallando a los homoxesuales en Cuba, no sólo se sabe sino que se puede confirmar el ostracismo que han sufrido hasta los días de hoy.

    Que le incumbe a EDUARDO el hecho de que Ricky Martín haya estado en el closet hasta que a El, le salió de sus bragas salir?.

    Compadre aunque sea una vez, ajustate al tema, que los que estan exponiendo sus quejas y reclamando sus derechos viven bajo ese regimen que Tu defiendes, en ningún momento Yasmin esta cuestionando la vida de Ricky Martín, ten un poco más de guevos y ponte de parte de Ellos, ya Ricky salió del closet, se casó con su marido, tiene dos hijos, ya! , se liberó!, venció su batalla!.

    Pregúntate cuando le toca a los de Cuba librar la suya, ayuda a crear reformas sociales para tu gente, jamás se te oye hablar de ningún abuso, es como que te metieron un disco duro en la cabeza y de ahí no puedes salir.

    Donde estan los Socialistas, defensores de las igualdades sociales y de los abusos a las minorias, que no le salen al paso, con un jalon de orejas a EDUARDO para que aterrice?, hasta el mismo Isbel y la Yasmin, yo se que pueden multiplicarlo por cero, pero de la misma manera que nos ripostan a nosotros, creo que mas importancia tiene que empiecen por los de adentro, por los que defienden el orden que abusa de uds.
    No es que el Cambio tiene que venir de adentro?, pues empiecen a adiestrar a los de adentro primero.

  • el 14 julio, 2014 a las 10:29 am
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    Pedro Campos, además de Usted ser todo de como acaba de auto-describirse, yo le añadiría que es un hombre Inteligente.
    Entonces debe saber que ninguna de las opiniones que aquí se hacen, por lo menos de mi parte, son en detrimento al derecho de cada grupo o cada persona a defender la causa que más le atañe.

    No tiene ningún sentido tener que aclarar esto, cuando lo primero que Usted nos cita, es la “Declaración de los Derechos Humanos”, en otras palabras, si en Cuba se respetarán Los Derechos Humanos, se respetarían “Todos los Derechos”, y por una cuestión De Orden, deben empezar por ahí primero, por Dios!, Que ese es el orden que deben “aprender”.

    Tomar los comentarios de que, lo PRIMERO que tienen que pedir es Respeto a TODOS LOS DERECHOS INALINEABLES como que les estamos invalidando lo que Ellos reclaman, es equivocado.

    Creo que la primera propuesta para a la sociedad cubana sea, que cada ciudadano pueda aunque sea leer esta Declaracion, por algo el regimen le cae a palos a quien la tenga o el que se atreva a divulgarla.

    Pedro, más rápido lo meten a Usted preso, y lo fríen en aceite, si empieza a repartir esta Declaración en los Centros de Trabajos, que si les habla sobre la explotación asalariada, créame que a eso es a lo que el régimen le tiene pavor, el día que los cubanos exijan que esta declaración sea lo primero que se ponga en práctica, el 99% de sus problemas estarían resueltos, porque sería el respeto a todas las libertades civiles y tanto Yasmin como Isbel no tendrían que estar gastando sus energías mendigando lo que por derecho propio les corresponde. NO SÓLO LA LIBERTAD Y EL DECHO DE SER GAY, sino respeto en el aeropuerto también .

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