Génesis y consecuencias de la crisis migratoria de Cuba

Alberto N Jones

HAVANA TIMES — El drama migratorio, que no ha cesado de golpear al pueblo de Cuba, evidencia la complejidad y dificultades para sacudirse de encima una política criminal, dañina que le ha costado lágrimas, dolor, sangre y muertes al país.

Esta tragedia comenzó el 1ro de enero de 1959, cuando Estados Unidos cambió unilateralmente las normas migratorias existentes entre los dos estados, al permitir el ingreso, sin documentación, a su país, de sicarios del gobierno de Batista reclamados por la ley.

Los esfuerzos del gobierno estadounidense para socavar y derrocar al cubano se centraron en la fértil necesidad migratoria del tercer mundo hacia las naciones desarrolladas, que fue manejado con precisión quirúrgica por el Departamento de Estado y la CIA, al estimular primero la salida de funcionarios del gobierno de Batista y sus militares comprometidos, seguido por la burguesía nacional, profesionales en todos los campos del saber, religiosos, la clase media, y finalmente, los que jamás hubieran tocado esas tierras, como mi propia madre, que invirtió sus escasos recursos y nunca recibió una visa, sino el derecho a “asilarse” en 1961.

Las embajadas de Méjico, España, América del Sur y algunas del Caribe fueron persuadidas para facilitar la entrega de visado. Los Estados Unidos entregaron miles de Visas Waiver para agilizar el proceso y se crearon programas como Peter Pan, Camarioca y los Vuelos de la Libertad, así como la Reunificación Familiar, El Mariel, la Crisis de los Balseros y el desastre migratorio actual.

En la Base naval de Guantánamo o GITMO, que fue ocupada ilegalmente desde el año 1903, ningún cubano se había atrevido a entrar sin el “Pase” que es otorgado por su departamento de Seguridad Interna. Súbitamente, a mediados de 1959 este enclave devino en una cabeza de playa de 117 Kms2, donde todo el que saltara la cerca perimetral o nadara a través de la bahía era bienvenido, provisto de alojamiento, alimentos, ropas, el preciado documento I-94 y un pasaje aéreo gratuito de regreso a Norfolk, Virginia.

En el año 1960 GITMO empleaba unos 2,200 trabajadores civiles cubanos, a quienes los militares estimulaban a “asilarse” con prebendas de tener acceso a las antes vedadas facilidades comerciales, recreativas, de salud, viajes aéreos y navales gratuitos a los Estados Unidos y el Caribe.  Se creó el mayor centro de lavado de dinero cubano inservible en el exterior, al ofrecerles a los trabajadores de la Isla 5, 10 y hasta 15 pesos por dólar, con lo que privaron al fisco cubano de grandes sumas de divisas.  [En ese tiempo el cambio oficial era 1 x 1.]

Los sabotajes, actos de terrorismo, la invasión por Playa Giron, la Crisis de los Misiles, los asesinatos de empleados cubanos y militares guarda fronteras y los intentos de auto agresión a GITMO, crearon un clima de incertidumbre y de guerra en el Oriente Sur.

Con el propósito de coartar la masiva salida ilegal, Cuba implantó una ley contradictoria, impensada, que causó dolor y lágrimas, la denominada Salida ilegal del país, y trató de dificultar el tránsito al sembrar millones de cactus que, finalmente, ambos países suplantaron en su territorio con el segundo campo minado más grande del mundo. Por eso la Isla fue denunciada internacionalmente y catalogada como la Cortina del Bagazo.

Jamás se sabrá el número de víctimas cubanas inocentes que han perecido en el mar, aire y tierra por ese conflicto creado artificialmente por diferencias políticas e ideológicas entre ambos países.

En el 2013 el gobierno cubano eliminó las restricciones para viajar al exterior.  El número de colaboradores internacionalistas había alcanzado su nivel más alto, cuando el ex-agente de la CIA Emilio González concibió el tristemente célebre Cuban Medical Professional Parole Program, e intensificaron el desvío de miles de médicos y otros trabajadores de la Salud en los lugares más recónditos del mundo, para que abandonaran a sus humildes pacientes y se radicaran en los Estados Unidos bajo falsas promesas de lucro.

Para muchos, esto se convirtió en la gran estafa, pues nunca fueron advertidos del complejo y costoso proceso de reválida ni de la inexistencia de mecanismos económicos para  su sostenimiento mientras se recalificaban, por lo que la única forma de sobrevivir de los más afortunados fue convertirse en enfermeros, instrumentistas o flebotomistas y los menos agraciados en rastreros, sirvientes en cafeterías, médicos ilegales o desfalcadores de Medicare buscados por la Policía.

La distensión política entre los Estados Unidos y Cuba y los cánticos de sirena desde Miami, estimularon a miles a tratar de llegar a los Estados Unidos antes de que cambiaran las regulaciones existentes.

La semana pasada, cuando el gobierno del presidente Barack Obama puso fin bruscamente a la Ley de Pie Seco/Pie Mojado, miles de personas, incluso los que hasta ayer demandaban la suspensión de esta por el masivo fraude que cometían los llamados emigrados económicos que apenas podían esperar el año y un día para regularizar su estatus migratorio y regresar a Cuba, acusan a Obama y al gobierno de La Habana de la enorme tragedia humana que aflige a miles de personas atrapadas en la ruta.

Nadie en su sano juicio puede exonerar al gobierno de Cuba de diferentes grados de responsabilidad en este trágico drama humano que aún continúa, pero intentar ignorar las causas, orígenes,  hechos irrefutables como aparece en la extensa recopilación historiográfica migratoria de Cuba es llamarse a engaño.

La lucha por erradicar de una vez por todas esta tragedia ha alcanzado niveles intolerables, inaceptables para pretender que sea un problema ajeno.   Cuba no puede actuar con la indiferencia de un mundo indolente e insensible que tolera sin inmutarse el desangramiento del Medio Oriente y menos aún, el odio, xenofobia y racismo que permea a Europa.

Cuba tiene la obligación moral de eliminar las  causas de esta tragedia que no es de índole política, sino por la falta de un futuro económico, la incapacidad de satisfacer las necesidades básicas individuales de alimentos, vivienda, recreación, transporte y otros, que ha flagelado a la nación por más de medio siglo.

Ningún país en América Latina tiene el potencial y las posibilidades de Cuba, para convertirse en la nación más feliz, con menos necesidades migratorias, estable y desarrollada que Cuba, por donde han peregrinado cuantos papas, primeros ministros, presidentes y reyes del mundo, ansiosos de participar en la creación de la sociedad más justa del hemisferio.

Inexplicablemente, los acuerdos comerciales, de inversión y colaboración, en su mayoría, han quedado reducidos a declaraciones de prensa, a pesar de ser esta, la única terapia para la candente tragedia migratoria y su secuela de dolor y muertes.

China ha hecho un llamado a sus hijos a regresar a casa para construir un futuro mejor para todos.  Ningún complejo, abdicación o remordimiento debe impedir a Cuba construir esa sociedad fuerte, unida, solidaria con sus hijos de intra y extra muros como intentó hacer a comienzos del siglo pasado.

 

17 thoughts on “Génesis y consecuencias de la crisis migratoria de Cuba

  • Alberto, tus vivencias en Guantanamo no reflejan la medidas revolucionarias en los 3 primeros años de la revolucion que son la genesis del exodo. Claro que tienes la libertad de expresar lo que sientes, pero tus lectores tambien tenemos la libertad de recordarte el elefante en medio de la sala que se te olvido involuntariamente, supongo. Cuando nos vas a contar como sanaste las heridas fisicas y mentales que te propicio la revolucion que tanto alabas cuando llegaste al malvado capitalismo. Al menos como una forma de agradecimiento a ese pais que le dio abrigo, digo yo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *