En Cuba las personas escuchan

Yael Prizant*

Foto: Chris Stackowicz

HAVANA TIMES, 11 de enero — Alfredo, el maravilloso dueño del apartamento donde me quedo en La Habana, está siempre pendiente de la calle. Él vive en el tercer piso (aquí un segundo piso) y su balcón queda frente a la calle 25.

Todos lo llaman cuando quieren algo, amigos, vecinos, transeúntes, los que venden judías, etc. He aprendido a hacer lo mismo.

Llegué del aeropuerto, lo llamé y se apareció tirándome las llaves desde arriba. (También se asomaron varios vecinos, siempre deseosos de saber qué está ocurriendo…los conozco a todos muy bien, así que recibí muchas calurosas bienvenidas).

Alfredo me dijo cariñosamente que había cometido un error y debía quedarme algunas noches en casa de su vecina. Eso no es extraño en La Habana, muchas personas rentan habitaciones y lo consideré una nueva aventura.

El balcón de esta vecina está justo encima y a la izquierda del apartamento de Alfredo. Él la llamó, ella apareció y se presentó cariñosamente tirándome besos y haciendo gestos frenéticos.

El calentador eléctrico de agua de la vecina se enciende y se apaga manualmente. Hace un ruido de zumbido espantoso que molesta a todo el mundo en el vecindario, así que antes de entrar en la bañera tuve que gritarle que lo encendiera; y por supuesto, cuando salí de la ducha grité otra vez para decirle que había acabado. Ellos escuchan, quiero decir los cubanos.

Mi regla número uno cuando estoy en Cuba es aceptar todas las invitaciones, sin importar cuan extrañas parezcan, para ver cómo viven los cubanos. Mi anfitriona me invitó al “gimnasio”, a su clase de aeróbicos de las 8 de la mañana.

Foto: Chris Stackowicz

Créanlo o no, en realidad el gimnasio es el sótano del Centro Judío Sefardita. Es un horno cavernoso (y más húmedo de lo que puedan imaginar), con un pequeño escenario por un lado, y muchos equipos anticuados en el otro.

No tiene ningún aula, así que los aeróbicos se realizaron en medio de la habitación mientras otros trabajaban alrededor de nosotros. Por todos lados había cajones curiosos con botellas plásticas viejas llenas de arena, estas eran las pesas para los estudiantes. Clásico. Los cubanos de clase media pagan alrededor de 3 centavos dólar por una visita al gimnasio.

Mientras regresábamos a casa mi anfitriona reconoció a un famoso cubano crítico de cine llamado Frank Padrón. Me arrastró hacia él y nos presentó, explicándome que él tiene un programa semanal en la televisión cubana donde analiza filmes latinoamericanos.

Padrón fue extremadamente amable y conversamos acerca del teatro cubano y actores famosos mientras caminábamos al lado de él. Ella escuchó cuidadosamente cada palabra que él decía.

Y anoche, cuando me dirigía a la casa para cenar, escuché un sorprendente canto y el sonido de tambores. Seguí la música hasta la Casa Estudiantil de la Universidad de La Habana. Las puertas de la inmensa y elegante mansión colonial estaban cerradas, pero podía escuchar a los músicos perfectamente desde el balcón.

Yael Prinzant

La música estaba dirigida a Yemayá, la reina del mar y de la maternidad, según la santería. Las mujeres bailaban, una docena de músicos tocaban diferentes tipos de tambores de mano, había gritos de alegría y muy pronto había una pequeña multitud junto a mí.

Todos escuchamos en silencio, sonriéndonos, moviéndonos en la oscura acera.
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(*) Esta es la primera de siete artículos por Yael Prizant. La autora ha estado viajando a Cuba con regularidad desde el 2003. En Indiana, donde vive, ella es Profesora Asistente de Teatro en la Universidad de Notre Dame. Ha estado traduciendo obras del dramaturgo cubano Abel González Melo, y espera traducir más obras teatrales para que sean producidas en inglés.

3 thoughts on “En Cuba las personas escuchan

  • ¿LOS CUBANOS ESCUCHAN? VAYA, HACE FALTA QUE CONTINÚE ANDANDO MÁS, Y MEJOR, POR SUELOS CUBANOS.

  • Esto es una traducción de Google, ¿no? “El balcón de esta vecina está solo encima”…(justo encima),,,simpática la gringuita…buena la idea de vernos reflejados en los comentarios de gente de otras latitudes…keep it up, Circles!

  • Que bonita muchacha

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