El Reencuentro con la alemana

Fernando Aramís

La playa Guardalavaca. Foto: cubanluxuryhotels.com
La playa Guardalavaca. Foto: cubanluxuryhotels.com

HAVANA TIMES — La comunicación con Trixi fue por medio de cartas, como mi inglés era muy pobre, siempre iba en busca de mi amigo médico Reinaldo Pantoja para que tradujera las misivas. Fue justamente un año que estuvimos comunicándonos por cartas. Y hasta me mandó un curso de alemán en casete para que yo aprendiera su lengua materna.

Todas las cartas me llegaron a tiempo, menos la última, en la cual me diría la fecha de su llegada a la Isla y en qué hotel se hospedaría. Cuando llegó a mis manos, ya ella hacía más de 25 días que estaba en Cuba y solo restaban 6 días para su partida. Me fui donde mi ex-padrasto, quien poseía un auto, para que me ayudara a trasladarme hasta la playa de Guardalavaca. El reencuentro sería en esa playa, en la provincia de Holguín.

Después de llamarla al hotel donde estaba hospedada para avisarle de mi llegada, emprendimos el viaje. Llegamos ese mismo día alrededor de las 7:00 pm. Yo le di sus señas a los porteros del hotel y en unos minutos la localizaron. Ella apareció, fue un encuentro fatuo e insípido. Me invitó a pasar, desconociendo que los cubanos no podíamos acceder a ese tipo de instalaciones.

Por ello debimos trasladarnos al pueblo de Guardalavaca para alquilar un cuarto en una casa donde pasaría la noche. Antes de partir le di 15 USD a mi ex-padrastro por haberme transportado. Cuando estuve ya instalado, ella regresó al hotel y yo me quedé más solo que la una. Me preguntaba si había valido la pena todo el corretaje.

Al otro día muy temprano ella pasó por mí y nos fuimos a la ciudad de Holguín. Todo fue muy extraño, la notaba distante. Llegamos a la cuidad donde decidimos comer algo en un café. De repente se nos acercó un joven y nos sacó conversación, me percaté qué para ser un desconocido, tenía mucha confianza con ella. Él se sentó a la mesa con nosotros y ahí estuvo hasta que partimos de nuevo a Guardalavaca.

Al llegar le pedí que me diera algo de dinero para regresar a mi ciudad y así lo hice. Pensé que no tenía nada que hacer con ella, y comprendí que en todo el tiempo que ella estuvo en Cuba sin yo saberlo, ya había encontrado un sustituto. Nos despedimos cordialmente y regresé.

Al llegar a Bayamo mi esposa me reclamó que no la había llamado, y le respondí que nunca debí ir a ningún lado y que además todo fue un desastre, y que podría dormir tranquila, porque no había pasado absolutamente nada.

Sé que mucha gente hubo de hacer lo que hice por el deslumbramiento, la curiosidad y por escapar de la necesidad de aquellos tiempos. Para mí todo fue inútil. Al final de la jornada, sería mi esposa quién al transcurso de los años, cuando ya no estábamos juntos, decidiera jinetear, inducida por su pareja del momento, a quién ella actualmente llama “El innombrable”, con la diferencia que ella sí consiguió el sueño de cruzar el Atlántico.

10 thoughts on “El Reencuentro con la alemana

  • ¿Tú eres otro perfecto? Mira fanoso, a mi nadie me ha dado ala ni nada que se paresca, ten el valor de contar algo y no comas tanta pin…

    Fanoso.

    Seguro eres de los que aguantaba todas las bofetadas en las broncas… Y un falta de respeto.

  • Aquí tenemos a otro individuo perfecto… no te hagas el ignorante y el caído de la mata, que usted sabe lo que es esto. A no se que vivieras en una burbuja en la isla.

    Un abrazo

  • Sinceramente, ya que usted es una persona impecable e intachable, diríamos… un individuo perfecto. Muchas gracias por la comprensión, dichoso usted que nunca debió pasar por esto. Podrá ser deprimente y todo lo que usted quiera. Y esto va a todos los que han criticado el artículo para mal, Yo seré todo lo que ustedes quieran, menos lo que ustedes son.

    Un Abrazo.

  • Gracias hermano, tienes toda la boca llena de razón.

    Un abrazo

  • Gracias hermano, a mi estas críticas no me van ni me vienen. Además como diría nuestro José Martí…

    …Criticar no es morder, criticar es señalar con noble intento el lunar, y desvanecer con mano piadosa, la sombra que oscurece la obra bella…

    Yo solo estoy contando mis vivencias en la isla, y no lo hago para que nadie o alguien haga algo con ella, por lo menos tengo el valor de contar y decirlo sin prejuicios…

    Un abrazo

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