Disparates en el luto oficial

Martín Guevara

fidel-martinHAVANA TIMES— Las cosas que se pueden leer y escuchar estos días traspasan el disparate absoluto y rayan en una ficción imposible de ser imaginada por mente humana alguna, ni siquiera carente de todos los tornillos.

Un luto en Cuba que comprende nueve días, en los que unas cenizas serán trasladadas para la adoración religiosa de millones de personas que serán observadas en el cumplimiento de estrictas normas de “tristeza” impuesta por el sistema.

Tal es así que no se puede tocar música, cantar, reír, hacer manifestaciones de felicidad, algarabía o satisfacción, y hasta se sugiere a los locutores de radio y TV que dejen de saludar dando los “buenos días”, ya que se debe dar por sentado que para nadie estos nueve días pueden tener algo “bueno”, según Silvio Rodríguez le espetó a una periodista.

Ni siquiera en la muerte de Kim Il Sun se había visto algo semejante, pero además la gira triste, taciturna, amarga, concluirá con el enterramiento de Fidel, pero no del cuerpo, sino de las cenizas. Otro disparate absoluto, aparentemente inocuo, pero quizás para dar la medida de hasta qué punto nada de lo que se piensa hacer tendrá contacto alguno con la razón.

Raúl y su séquito oligarca soltaron un globo sonda para catar el nivel de aceptación, de intercalar entre las palabras República y Cuba, una mención de su hermanísimo, y que Cuba pasase a llamarse República Fideliana de Cuba o algo similar.

Por lo visto podemos esperar de todo, como que si el globo sonda progresa favorablemente, quizás hasta se atreva a plantear que las palabras república y cuba deben ir en minúsculas y solo Fideliana en letras capitales o tal vez incluso se atreva a proponer que la Isla, así como alguna vez no tuvo nombre y la palabra Cuba se la legó el “colonialismo imperialista europeo”, pues vuelva a comenzar desde cero en esto de las nomenclaturas y pase a llamarse única y exclusivamente República Fideliana, acaso “Fidelica”.

Aunque hilando más fino, podríamos deducir que si Raúl ve que el globo sonda se sigue aceptando, y con la suma de su aparato represivo y lo aborregado que está el pueblo ya lobotomizado, lo más probable es que se acate todo con aplausos y soflamas, lo que más seguramente terminará poniéndole será  “Reino del linaje Kastromasov”

 


12 thoughts on “Disparates en el luto oficial

  • el 4 diciembre, 2016 a las 6:20 am
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    Luis V :

    Ya se lo dije a Jorgealejandro y a Ud. se lo confirmo…No recuerdo los juegos de pelota porque siempre me ponían de cargabates en mi barrio, así que me alejé del deporte nacional y me dediqué al “chisme político” desde que era un chama…

  • el 3 diciembre, 2016 a las 8:26 pm
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    Jaja…No es que haya sido precoz, más bien atípico, porque cuando mis amigos y hermano menor andaban, como bien dices, mataperreando, yo me ponía a leer todo lo que me caía en las manos, entre otros motivos por ser muy malo jugando a la pelota y las bolas, y porque mi abuelo paterno, que se sentaba con su pipa llena de picadura y su jícara de café a hacerme historias por horas, en lugar de contarme cuentos infantiles, me hacía en cada visita a su casa la historia de la República, sobre todo de su participación en política como miembro del Partido Conservador. Luego llegaba a mi casa y tenía a mi padrastro, militante del PSP y compañero de luchas de Blas Roca y Lázaro Peña, que me daba otra visión de los hechos…Admito que así se me fue buena parte de la niñez, pero a cambio aprendí no contentarme nunca con una sola cara de la moneda y a tolerar al diferente…

  • el 3 diciembre, 2016 a las 8:09 pm
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    Oiga , Isidro, es cierto lo que dice JorgeAlejandro, usted fue bien precoz en asunto de politica, yo no me acuerdo ni papa de cuando murio el che; pero si me acuerdo de cuando ganaron los Azucareros y de la victoria del “curro” en dominicana.

  • el 3 diciembre, 2016 a las 1:05 pm
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    isidro:

    Parece que fuiste un niño muy precoz (políticamente hablando), porque lo que es yo, a aquella edad, lo único que me ocupaba era de estudiar, mataperrear muchísimo en la calle montando carriola o patines; empinando papalote, montando chivichana, jugando pelota, etc, etc. La política ni me pasaba por la cabeza. En mi familia (gusana de corazón) la política no era cosa de niños: Los niños estaban para estufdiar, ensuciarse la ropa recién lavada jugando en la calle, rasparse las rodillas patinando, embarrarse de chocolate hasta los ojos y obedecer y respetar a sus padres..

  • el 3 diciembre, 2016 a las 11:09 am
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    Excelente post Martín con el cual coincido. Ví en Facebook el encabezamiento del GRANMA impreso ayer que decía que “Fidel Castro entraba en sentido inverso a la inmortalidad”.Yo vaticiné todo tipo de mamarrachadas en este duelo impuesto contra natura. Mi imaginación se ha quedado corta. Los actos de histeria del “muerto montado” no han faltado.Nada, que el oscurantismo se impone ante tanta represión.Buenos días Martín, porque no estoy dentro de Cuba.

  • el 3 diciembre, 2016 a las 7:44 am
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    Mijo,y qué esperabas? Cuando estudié Seguridad y Defensa Nacional en la Universidad, aprendí que existe un reglamento militar muy estricto, que se adapta perfectamente al suceso de luto que vivimos hoy las y los cubanos que vivimos en la mayor de las Antillas.
    El tema de buenos días, mayúsculo disparaté, y la otra periodista que se dejó meter el pie del otro autosuficiente que finge descaradamente sentir mucho la perdida del líder histórico.
    Pero bueno, esperemos y veremos muchos más disparates, yo creo que si Fidel (juzgando por su carácter) ve lo que ha sucedido durante su cortejo fúnebre, sentiría pena y vergüenza.
    Lo positivo de todo es lo casi perfecto que quedó la caravana del cortejo fúnebre y el impacto mediático, sólo esperemos , por el bien de la ciudadanía un futuro mejor para quienes sobrevivimos en la isla doblemente bloqueada.

  • el 3 diciembre, 2016 a las 4:12 am
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    Bueno, Jorgealejandro, en esa época de “peor adoctrinamiento”, y colocando el hecho en la perspectiva de aquellos años, ¿no te llama la atención que yo me haya enterado por una condiscípula de mi edad (no olvido que se llamaba María Otilia, una pelirroja pecosa que vivía en un señor caserón a unos metros de la escuela), y que esa chica tuviese la versión “del otro lado”, la cual era además de su agrado?

    Te cuento que poco después yo – picado por la natural curiosidad infantil – busqué en el dial del radio soviético de mi casa la VOA, que cuando aquello llegaba en onda media a toda Cuba, y escuché en el programa “Cita con Cuba” (el Radio Martí de los 60-70), al doctor Herminio Portell Vilá resumir lo ocurrido a la guerrilla guevariana en estos términos: “Le rompieron el pasadoble a Castro en Bolivia”…(no se me olvida…)

    No creas, que a pesar de los pesares, siempre ha habido una segunda opinión…La cuestión ha sido decidir con cuál te quedas…

  • el 3 diciembre, 2016 a las 3:38 am
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    Miranda:

    Observa que en mi comentario agrego que “no estoy en Cuba en este momento”, por lo que no puedo decir la última palabra al respecto. Solo tengo a mano lo que veo por internet o TV, y lo que me cuentan familiares y amigos que sí están allá…

    A diferencia de lo ocurrido con el Che, que apenas contaba con 39 años al morir, Fidel falleció a los 90. El primero muere asesinado; el segundo como cualquier anciano de su edad, supuestamente rodeado de familiares y allegados, y es de suponer que asistido por médicos hasta el último minuto. Ello supone una diferencia notable en cómo se asumen los hechos en la conciencia pública. Súmale que Fidel tuvo toda una década para acostumbrar a sus seguidores a la idea de su ausencia. Pero aun así – y esto es lo que me cuentan de allá – ha habido expresiones sinceras de duelo por su muerte, porque si algo queda claro es que no hay ninguna otra personalidad capaz de llenar el vacío que él deja.

    Con el Benny – salvando distancias – ocurrió algo similar a lo de Che, ya que murió joven y en la cresta de la fama, pero fue más bien en el sepelio donde se vio el despliegue de dolor popular…

    Si de algo estoy convencido es de que estamos muy alejados de los montajes y aspavientos norcoreanos, al margen de que siempre haya gente que finja o exagere su luto, o se sientan conminados a fingir. Y al menos en la cuadra donde vive mi hijo no hubo boinas negras… interesante la anécdota…

  • el 2 diciembre, 2016 a las 11:38 pm
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    Isidro:

    Ya lo has dicho: niños de menos de 12 años, y en la peor época del adoctrinamiento y la ausencia de información para contrastar. En Cuba han puesto niños de primaria hasta a participar en actos de repudio, después de eso ¿Qué?

  • el 2 diciembre, 2016 a las 6:14 pm
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    Gracias por compartir esa memoria Isidro, interesante lo que planteas

  • el 2 diciembre, 2016 a las 12:46 pm
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    Isidro, yo en lo personal siempre pensé que cuando se muriera Fidel se iba a ver un despliegue de dolor y llanto del pueblo entero en las calles, como por ejemplo cuenta mi madre que hicieron cuando murió el Beny, otros cuentan que igual pasó con Camilo, y como tú nos cuentas ahora que “nadie tuvo que intervenir cómo comportarse” cuando la muerte del Che. En éste caso, Ni se vio las calles llenas de gente llorando ni gritando Fidel-Fidel, todo lo contrario, a todo lo largo del país han sacado a la policia política militarizada y a los llamados boinas negras a revisar cuadra por cuadra, y metiendose en las casas si sospechaba que estaban bebiendo, a los militantes de la UJC los trasladaron a los distintos puntos para reafirmar su “adhesión” a FC. Visto todo esto se puede afirmar que el “luto”, no ha sido más que un decreto, y ya cuando pase todo éste evento se irá conociendo cómo fue el comportamiento de la gestapo para imponerle a los ciudadanos cómo debían comportarse.

  • el 2 diciembre, 2016 a las 10:33 am
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    Me enteré de que a tu tío lo habían asesinado alevosamente en Bolivia cuando tenía diez años de edad, y lo supe de labios de una compañera de aula, que a su vez lo había escuchado en la Voz de los Estados Unidos de América, donde – como cabía esperar – dieron la noticia antes que el gobierno cubano. Gracias a ella – que además lo dijo como quien anuncia un cumpleaños, puesto que estaba a punto de irse para EE.UU. -, se corrió de inmediato el rumor por el aula, luego por la escuela. Nunca olvidaré los rostros desencajados de mis compañeros de aula y de otros grados, que no salían del estupor, sin que ningún adulto tuviera que intervenir para indicarles cómo comportarse. Ninguno pasaba de los doce años, pero en la gran mayoría teníamos al Che como un ídolo. Cuando se declararon los tres días oficiales de duelo, mi barrio era un sepulcro de silencio y no recuerdo a nadie imponiendo seriedad. El luto llegó natural.

    En este momento no estoy en Cuba y no puedo dar fe del ambiente que reina. Sólo puedo calcular que si con el argentino Ernesto la mayoría de la gente reaccionó así – sin esperanza siquiera de ver pasar sus cenizas -, quizás podríamos hacer una apuesta por Fidel…Va y ganas…

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