Cinco riesgos para Cuba en 2022

Cuba in the streets. Photo: Bradys Barreras

Por Bryan Campbell Romero (El Toque)

HAVANA TIMES – A punto de entrar al tercer año de pandemia, los cubanos seguimos mirando hacia el futuro con marcada desesperanza. Los vaivenes de la situación sanitaria global confunden y limitan opciones para todos. Las reformas económicas no toman impulso y ahora la inflación, más la creciente dolarización, producen daño serio al bolsillo de la familia cubana.

De la misma manera, el recuerdo de esos días intensos de protesta en julio de 2021 le hace sombra al comienzo del nuevo año. Las autoridades cubanas se han empeñado en mantener procesos judiciales contra muchos de los manifestantes detenidos, procesados por cargos que van desde el desacato hasta la sedición y exigiendo sentencias exageradas de hasta 30 años de prisión.

La vida en Cuba en 2022 trae riesgos significativos para todos. Desde los cubanos de a pie, la diáspora, las autoridades en el Gobierno, hasta los inversionistas y acreedores internacionales que anticipan el próximo incumplimiento en los pagos de deuda.

¿Cuáles son algunos de esos riesgos?

Dos tendencias llaman la atención. La primera es la ausencia de línea narrativa que conduzca las políticas económicas. A medida que avance 2022 será difícil mantener la narrativa de la pandemia como fenómeno económico dominante en Cuba y el resto del mundo. El nivel de urgencia sanitaria no será el mismo mientras el país avance con el proceso de inmunización con vacunas locales (aún sin ser avaladas por la Organización Mundial de la Salud) y la rápida penetración de la variante ómicron nos lleve hacia una especie de inmunidad generalizada.

En este contexto, la “continuidad” que propone el Partido Comunista seguirá dominando la agenda de políticas públicas en Cuba. Sí, tendremos la ocasional noticia sobre las pequeñas y medianas empresas (pymes) o proyectos de desarrollo local, incluso medidas de flexibilización sobre la inversión extranjera. Pero lo cierto es que el sistema está empantanado en un aparato ideológico y burocrático que no permite transformaciones estructurales en la economía y la sociedad cubanas. A pesar de lo necesario de esos cambios.

Las políticas económicas necesitan una narrativa clara que entusiasme de cara al futuro. Sin embargo, las autoridades cubanas parecen resignadas a la dinámica actual:

“La culpa es del bloqueo; más exigencia; la empresa estatal socialista como centro de la economía; planificación centralizada”, y demás frases trilladas que repiten los políticos y funcionarios públicos.

La falta de creatividad y voluntad política de cambio representan un riesgo significativo para el éxito de las reformas que el Gobierno dice querer implementar. Aunque los políticos cubanos repiten que “Cuba no renuncia al desarrollo”, no existe una posibilidad real de alcanzar tal desarrollo bajo la orientación que mantienen las políticas actuales.

Sin una dirección narrativa clara, que asuma responsabilidades por los repetidos fracasos económicos y que integre en su discurso las fuerzas productivas y dinámicas de mercado como centro de la economía, 2022 será otro año de fracaso y planes incumplidos.

La segunda tendencia que condiciona el contexto cubano es el cierre continuo de espacios de diálogo político. Las protestas del 11 de julio y la respuesta desproporcionada de las autoridades crearon un nuevo escenario para todos los actores públicos. Para muchos amplió el espectro de lo que es posible en cuanto al cambio, mientras que para otros marcó con claridad lo que es necesario para preservar el statu quo. El país está hoy más polarizado, dividido y sin posibilidades reales de diálogo político entre las partes.

La tendencia a la polarización continuará durante 2022 y los actores políticos se mantendrán en modo monólogo. Las autoridades en el Gobierno aún pueden imponer su visión de la realidad a través de la fuerza, por lo que las posibilidades de diálogo escasearán, especialmente cuando quienes deben asumir esos procesos, de manera creciente, consideran el diálogo una afrenta moral a la pureza de sus ideales políticos. El diálogo en sí mismo es una especie de derrota para muchos.

Más allá de estas dos tendencias, que marcan el resto de la vida económica y política de Cuba, existen riesgos específicos que merecen ser mencionados.

Inflación

La recuperación económica pospandemia en Cuba será lenta y problemática. Dadas las condiciones actuales, es posible estimar que se mantendrán altos niveles de inflación durante el año en curso. La afamada plataforma de análisis de riesgo político The Economist Intelligence Unit calcula la inflación promedio en 2022 para Cuba en 89 %. Esta situación se agudiza ante un contexto inflacionario global y las propias deficiencias macroeconómicas del país. El riesgo inflacionario es significativo y los actores económicos deben tomar medidas para protegerse.

Incumplimiento en los pagos de la deuda externa

El Gobierno cubano logró un acuerdo con el Club de París en 2021 que le permitió saltarse los compromisos de pagos de deuda en ese año. Sin embargo, 2022 renueva el fantasma de las obligaciones en un contexto de deterioro en la salud de la economía nacional. La posibilidad de que las autoridades cubanas incurran en nuevos atrasos sedimentaría aún más la desconfianza de los acreedores y socios internacionales en la capacidad de Cuba de cumplir sus compromisos.

Lenta recuperación del turismo

El Gobierno apuesta con todo lo que tiene a la pronta recuperación de la industria turística. En este momento, se construyen una importante cantidad de hoteles y los procesos inversionistas en el sector no se detienen. Los efectos de la narrativa “pandemia” se irán diluyendo a lo largo del año.

Aunque esto no quiere decir que la COVID-19 desaparecerá como enfermedad, no es descabellado asumir un incremento en el número de visitantes. Las autoridades en Cuba esperan un total de 2.5 millones de turistas durante 2022. Sin embargo, en los últimos dos años Cuba ha sufrido fuertes golpes a su imagen como destino desde la perspectiva de la confianza de los consumidores. La situación política, la escasez y la crisis económica han imposibilitado la promoción de una narrativa positiva sobre Cuba en el resto del mundo. Tampoco es descabellado asumir que al “destino Cuba” le costará trabajo recuperarse.

Acelerada fuga de cerebros

“El último que apague el Morro”. Esta es la frase que resume buena parte de la realidad cubana. Desde la reapertura de fronteras el 15 de noviembre del pasado año, un grupo significativo de cubanos ha emigrado. Los jóvenes profesionales llevan la vanguardia en estos procesos migratorios. La fuga de cerebros sostenida que sufre Cuba es quizá el riesgo más significativo a largo plazo que enfrenta el archipiélago.

Elecciones de medio término en Estados Unidos

Las elecciones de medio término en Estados Unidos suelen ser relativamente fáciles de predecir. Este año se espera una remontada del Partido Republicano en ambas cámaras del Congreso americano en noviembre. En este contexto, no se pueden anticipar movimientos de acercamiento de parte de la Administración de Joe Biden hacia Cuba. La relación con los Estados Unidos sigue siendo esencial, pero durante 2022 permanecerá estancada, siempre pasando por las ocasionales rondas de sanciones de la Casa Blanca sobre funcionarios cubanos.

Para los cubanos de a pie, la cuestión de las remesas —que permanece bajo revisión por el Gobierno estadounidense— y los servicios consulares ocupan mucho del interés. Podría haber movimiento en ambos frentes, aunque las dinámicas de la relación bilateral deben mantenerse dominadas por el estancamiento.

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