Los ojos de Fernando Cardenal

HAVANA TIMES – Presentamos un homenaje de la escritora y poeta Gioconda Belli para el sacerdote jesuita Fernando Cardenal quien falleció el día 20 de febrero de 2016.

Los ojos de Fernando

Fernando Cardenal en una foto de los archivos de la familia Vigil Gurdián. Cortesía/Confidencial
Fernando Cardenal en una foto de los archivos de la familia Vigil Gurdián. Cortesía/Confidencial

por Gioconoda Belli  (confidencial.com.ni)

Los ojos de Fernando

Los ojos azules de Fernando

Los ojos fijos de Fernando

 

Llovió en Granada;

un chaparrón en verano

a las 9 de la mañana

el día de su muerte,

el mismo día en que terminó el Festival de Poesía.

 

Lo que más impresiona a los poetas

que vienen de tantas partes del mundo

es el silencio de las multitudes que llenan la plaza.

Se callan para escuchar poesía:

los que venden raspado, pop-corn, cigarrillos,

las mujeres que venden vigorón en el parque

los que ofrecen sobre una hoja de madera

anteojos oscuros, decenas de ellos.

Gente encopetada

profesionales, niños, familias enteras

callan y oyen con veneración la poesía.

 

Los ojos dulces de Fernando

Los ojos fieros de Fernando

 

Pienso en el amor del nicaragüense por la poesía;

Y veo a Ernesto, el gran poeta

y a Fernando, puño en alto, libro abierto, abriendo los ojos de Nicaragua.

¿Cuántos ojos cerrados, ojos para quienes estaba negada la lectura

y la escritura; el mundo mágico de la poesía, de la ficción, de la ciencia, la

matemática se abrieron de par en par en esa, la más importante de las

batallas de la Revolución?

La única batalla de amor que tuvo un general tenaz y transparente

con huestes de adolescentes,

que cantando dejaban sus casas para irse montaña adentro

a enseñar a leer.

 

Los ojos azules de Fernando

Los ojos dulces de Fernando

 

Se perdió tanto de cuánto valió la pena de aquella revolución

pero la guerra de Fernando permanecerá en los anales de nuestra historia

como la más grande y la más dulce campaña jamás emprendida

en este país.

 

Los ojos dulces de Fernando

Los ojos fieros de Fernando

 

Ni un palmo de tierra para su sepultura, sin embargo, nada pidió para sí

este general. Hizo mutis de la vida pública, callado se retiró a seguir

sirviendo porque su compromiso nunca fue con un partido, fue con Dios y

con sus semejantes. Y con ellos, humilde y tenaz siempre cumplió.

 

Los ojos fijos de Fernando

 

Difícil imaginar que ya no lo veremos más. Quisiera invocar palabras

nuevas para decir que su memoria vivirá, que jamás lo dejaremos morir,

pero es muy pronto para pensar en días sin él y prefiero no despedirme.

Prefiero aplaudir, tocar los timbres,

las bocinas, las castañuelas, por cuánto nos dio,

por su hermosa,

generosa vida.

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20 de Febrero de 2016

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