Por un proceso de paz… con afrocolombianos

Yusimí Rodríguez

Afrocolombianos demandando participación en el proceso de paz.
Afrocolombianos demandando participación en el proceso de paz.  Foto: elespectador.com

HAVANA TIMES — Al caminar por Cartagena, entre tanto turismo nacional y extranjero, hoteles con vista al mar, hileras de restaurantes y cafeterías, centros comerciales enormes, ventas de frutas y artesanía, en fin, prosperidad, es fácil olvidar que esta ciudad está en Colombia, país azotado por décadas de violencia, narcotráfico y conflictos armados.

Nuestro país, otrora exportador de la Revolución al resto del continente, es ahora escenario de las negociaciones de paz entre el Gobierno colombiano y las FARC-EP. Las partes intentan alcanzar acuerdos sobre los términos de esa paz y el futuro del país. A lo largo de su historia más reciente (1982-2002), Colombia ha vivido 11 procesos de paz, bajo cinco presidentes distintos. En todos, un segmento de la población, una parte importante de los desplazados por la violencia, ha sido excluida: los afrocolombianos.

Viajar a Cartagena es la oportunidad de conocer una hermosa ciudad y de casi dejarse deslumbrar por un despliegue de abundancia al que no estamos acostumbrados quienes vivimos en Cuba. Pero es también la oportunidad de conversar con líderes y lideresas afrocolombianos, y conocer por su boca el sufrimiento y las luchas de esas comunidades.

En Colombia, la esclavitud fue abolida en 1851, tras siglos de explotación desde que los negros fueron traídos de África. Pero los beneficiarios de las compensaciones económicas no fueron las víctimas de la esclavitud, sino los esclavistas despojados de sus “posesiones”. Con el fin de la servidumbre, para los descendientes de africanos en Colombia solo comenzó la segunda etapa de pobreza y exclusión. Aún hoy son el segmento más pobre de la población, marginados además en la esfera política. En la Asamblea Constituyente, en la que se elaboró la Constitución de 1991, no tuvieron ningún representante. En los veinticinco años transcurridos hasta la fecha, han estado sub representados o la representación ha sido simplemente nula.

Dos años atrás, conocí en La Habana a un joven colombiano, mezcla de indígena, africano y europeo. Y orgulloso de esa mezcla. Cuando le pregunté qué opinaba del conflicto en su país, quiénes eran los malos, básicamente, me respondió: “Ahí no hay buenos, tanto el Gobierno como las FARC han causado víctimas en la población”. Más de seis millones de colombianos han sido desplazados a causa de los conflictos armados; tres de cada diez desplazados son descendientes de africanos. Los afrocolombianos constituyen 4.3 millones de la población total en Colombia.

Históricamente, esas comunidades han sufrido a causa de los intereses económicos y geopolíticos que despiertan los territorios que han habitado ancestralmente; los sucesivos gobiernos no han garantizado el respeto a sus derechos. Actualmente, muchas de estas comunidades denuncian la minería ilegal que se lleva a cabo en sus territorios. Bajo el pretexto de enfrentar a las guerrillas, los paramilitares han forzado su desplazamiento. Aún hoy, las vidas de líderes y lideresas están amenazadas.

Son muchas las organizaciones afrocolombianas surgidas a lo largo de varias décadas para defender los derechos de sus comunidades: Foro Interétnico Solidaridad Chocó (FISCH), Asociación de Afrocolombianos Desplazados (Afrodes), Proceso de Comunidades Negras (PCN), Autoridad Nacional Afrocolombiana (Anafro), Consejo Nacional Afrocolombiano (CLAF), Mujeres Afrocolombianas (Cambiri), entre otras.

En los últimos años, han logrado la conformación del Consejo Nacional de Paz Afrocolombiano (Conpa), como una instancia de coordinación de acciones entre los procesos organizativos afrocolombianos que buscan contribuir, desde una perspectiva étnica afrocolombiana, a las conversaciones para terminar el conflicto, alcanzar una paz estable y duradera, y a los procesos sociales e institucionales implícitos en el posconflicto.

A lo largo de 2014 y 2015, Conpa ha realizado importantes actividades de incidencia a nivel nacional e internacional, fundamentalmente en Colombia y los Estados Unidos. El apoyo internacional ha influido en que las autoridades colombianas respondan de manera más positiva a las propuestas de paz de Conpa que aún no se hayan incluido en los preacuerdos de paz.

El trabajo de Conpa ha contado con contribuciones de la US-AID, y el apoyo del Instituto Race and Equality, la Coalición de Sindicalistas Negros de los Estados Unidos (CBTU), la bancada de Congresistas Afroamericanos (CBC), el congresista Hank Johnson, el congresista Keith Ellison, el grupo de Congresistas Hispanos de los Estados Unidos, miembros de organizaciones de la sociedad civil estadounidense, además de ciudadanos estadounidenses y del mundo.

Resulta llamativo que el Gobierno del país donde tienen lugar las negociaciones, que por años ha afirmado luchar contra el racismo en todas sus formas e incluso envió jóvenes cubanos a luchar contra el Apartheid en África, no se haya sumado al reclamo de la presencia afrocolombiana en las negociaciones de paz.

El lunes 29 de marzo, al final del espacio televisivo Mesa Redonda, los panelistas criticaron, con absoluta razón, el hecho de que en la solución del conflicto de Afganistán, el Gobierno estadounidense no esté teniendo en cuenta al pueblo afgano, víctima real de la guerra.

Aunque siempre resulta más fácil criticar al Gobierno de los Estados Unidos, no olvidemos que Colombia está mucho más cerca de Cuba que Afganistán, y que las negociaciones para la futura paz de ese país tienen lugar en La Habana. Ojalá, nuestro Gobierno decida, más temprano que tarde, sumarse al respaldo internacional a la inclusión de los afrocolombianos en unas negociaciones de las que también depende su futuro.

 

2 comentarios sobre “Por un proceso de paz… con afrocolombianos

  • Muy bueno el post Yusimí.Hasta ahora las negociaciones en Cuba están siendo llevadas por los machos alfas blancos y el general, contento.
    Por otra parte en Cuba está prohibido nombrar a los “negros” como afrocubanos.Puedes ver en Internet, en Youtube, o lo viste ya en Cuba dos programas de la Mesa Redonda, llamados de manera similar “El racismo sobre la Mesa” en 2014 y otro en 2015 y la conductora se la pasa preguntando cómo llamarlos y no cometer discriminación y ningún panelista le responde. El nombrarlos afrocubanos o afrodescendientes, significa un término para el gobierno “extranjerizante” y “divisivo” cuando es un término que alude al origen cultural y geográfico. Hasta el control del léxico es un mecanismo de invisibilizar el problema.

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  • Yusi:

    ¡Qué bien que al fin lograste un “fasten”, y nada menos que a la Ciudad Amurallada! Como tú, también pasé por ese deslumbramiento inicial que nos sobrecoge a los cubanos en la primera visita a Cartagena, viéndola tan bien conservada y con tanta oferta de todo. Claro, luego que entres a los barrios marginales, (y hay unos cuantos; te recomiendo Palenque), se te adormece un poco el apasionamiento temprano. Si tienes oportunidad de pasar por el Heraldo, el periódico local, pregunta por Gustavo Tatis, un buen amigo periodista que dejé allá, y que es un fan sincero de los cubanos.

    Por lo demás, tengo mis reservas respecto a las peticiones de los afrocolombianos de tener parte en el proceso de paz. Ten en cuenta que el conflicto colombiano arranca en buena medida con los choques entre conservadores y liberales desde principios del siglo XX, y en aquel entonces no había negro que tuviera algo que hacer en esos partidos. Lo que realmente necesitan los negros colombianos es que de una vez Estado y sociedad comiencen a tenerlos en cuenta como seres capaces de influir en los destinos del país de modo general, algo que sigue pendiente (Si ves un negro en el servicio diplomático del país -por poner un ejemplo- me cuentas, porque nunca he visto a uno).

    Por otra parte, el Gobierno cubano se ha presentado ante el mundo como “mediador neutral” en este conflicto. Si se pone a meter la cuchareta en favor de unos o de otros, apuesta lo que sea que le lloverán etiquetas de “injerencista”. Como si ya no se las hubieran pegado a granel en los años sesenta. En fin, hay mucha tela que cortar…Buena estancia en la tierra de Kid Pambelé y Joe Arroyo….¡Y no te pierdas las Paradas Picoteras!

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