Nicaragua: Poder y anarquía

Gioconda Belli

Daniel Ortega. Foto: el19digital.com

HAVANA TIMES — Está comprobado que todo sistema autoritario carga en sí las semillas de su propia destrucción. Lo sé porque yo misma viví la construcción e imposición de una revolución que, a pesar de sus logros y buenas intenciones, se arrogó para sí la única verdad política aceptable y en nombre de ésta manipuló leyes, instituciones y decretos a su antojo, aplastó a la oposición y actuó con la arrogancia de un poder absoluto que la llevó a creer en la continuidad indefinida de su mandato.

Tan seguro estaba el FSLN de su invencibilidad en 1989, como lo está su nueva encarnación Orteguista en 2014. Ya el cuidado por la apariencias del primer mandato post-revolucionario de Daniel Ortega en el que se crearon alianzas y se respetó medianamente la autonomía de las instituciones, sobre todo del Ejército y la Policía, pasó a la historia.

En este segundo período ha culminado el proceso de fusión estado-partido de los ochenta, tanto en las instituciones como en el aparato militar. Las reformas constitucionales han develado el tipo de poder vitalicio que se piensa implantar sin importar los costos. El país entero ha pasado a ser un feudo político del FSLN y la única área “protegida” de la dominación partidaria es la economía privada y el libre mercado puesto que bajo el slogan socialista, lo que opera es el capitalismo con obvias ventajas individuales para la nueva nomenclatura.

Como suele suceder cuando se instala este tipo de poder absoluto, la mayoría de la población acude al “cristianismo y la solidaridad” ajena, para subsistir en el centro de un laberinto de favores, burocracias, precios personales y políticos, chantajes y amenazas veladas si no se afilia al bonachón y dadivoso partido. El temor a convertirse en paria o sufrir represalias conduce ya sea a la calculada actitud “apolítica”, ya sea al abyecto servilismo dispuesto a aprovechar la “generosidad” de un régimen que requiere del aplauso y los vítores de la multitud para convencerse de que el pueblo los ama y los seguiría por tierra y por mar.

No es entonces la dictadura de Somoza la que Daniel Ortega está repitiendo. Lo que está repitiendo es la fórmula que ya fracasó en los ochenta, sólo que esta vez con una economía liberal y una libertad de prensa ilusoria restringida a pocos medios y bajo la premisa de que cualquier mensaje puede ser mediatizado rápidamente a través de un emporio de comunicación que incluye numerosos canales de TV, radios o en su defecto huestes de jóvenes empoderados que están dispuestos a imponer a golpes, propinados no sólo con gusto sino también con impunidad, las verdades absolutas de su partido.

Suele decirse que fue la guerra de la Contra lo que derrotó al sandinismo en 1990. Pero hay que decir que el cansancio de la gente era también el reflejo de otro cansancio, el que se percibía en las bases; el hartazgo ante el verticalismo, las jerarquías y las arbitrariedades partidarias justificadas por la disciplina y la necesidad de una “unidad sandinista” frente al enemigo, que fomentaba la auto-censura e impedía la crítica interna.

La consigna “Dirección Nacional Ordene” era una demanda de sumisión a la militancia que –por esa sicología extraña de las masas- se sentía más revolucionaria en la medida en que más se disponía a obedecer cualquier mandato sin rechistar. No hacerlo, se nos decía, era una “amenaza” para el proyecto revolucionario.

Esa mentalidad de masa anónima, obediente y sin rostro, es patente en el comportamiento de los individuos dentro del FSLN post-revolucionario, inhibidos de tener opinión propia pública y forzados a repetir el discurso oficial si es que llegan a hablar del todo. Hasta el Presidente es víctima de una política de comunicación que le impide escuchar las preguntas de los periodistas de su propio país y lo obliga a largas peroratas desde las tarimas, diatribas para las que no es muy dotado. En este aspecto los ochenta fueron un oasis donde al menos se percibía el quehacer colectivo y la diversidad de criterios de la cúpula dirigente.

A falta de una oposición consolidada, pues la actual no ha logrado aún ni la endeble unidad de los 80, y por lo mismo ha sido diezmada, inutilizada o sufre compras o infiltraciones, la oposición que podría surgir de continuar la voracidad del poder monopolizando el país y cerrando alternativas cívicas, es la de grupos anárquicos.

Lo más preocupante de la masacre del 19 de Julio, a mi juicio, es precisamente esta posibilidad; que se trate de ataques políticos hechos por pandillas sin programa, movidos por el rencor y la impotencia; ataques terroristas contra civiles inocentes, una violencia peligrosa y malsana con el agravante de que puede conducir, como parece estar sucediendo, a una cacería de figuras menores de la oposición convertidos en chivos expiatorios en aras de cubrir la falta de pistas reales de la policía.

La actuación extraña y sicológicamente aterrorizante que han escogido las autoridades para llevar a cabo estas redadas, está obviamente diseñada para producir miedo y espanto, pero así como puede ser efectiva en algunos casos, puede tener el efecto exactamente contrario en otros. “Violencia crea violencia” se usó en algún momento de los sesenta como justificación de las acciones guerrilleras.

Como mujer ciudadana voy sintiendo la angustia subir de tono en el país. Se repite la terquedad y arrogancia de los ochenta, los errores que culminaron en muertes innumerables, ceguera y por último derrota. Quisiera creer que todavía hay tiempo de reflexionar.

El asunto del canal, por ejemplo, si no se maneja con el consenso ciudadano y la transparencia y profesionalismo que merece el futuro del país y de las nuevas generaciones, nos traerá innumerables desgracias. Los afectados nicaragüenses maltratados reaccionarán. Este es un país que puede tardar, pero cuyas reacciones explosivas han sido tan constantes como su geografía volcánica.

Ortega y compañía deben comprender que tanto poder es un arma de doble filo. Requiere de un alto grado de responsabilidad, visión y humildad. No es garantía, ni carta blanca para hacer cualquier cosa.
—–
7 de agosto, 2014   confidencial.com.ni

 


24 thoughts on “Nicaragua: Poder y anarquía

  • el 15 agosto, 2014 a las 3:56 pm
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    Isidro me olvide tenia esto pendiente aqui contigo.

    Sobre esto del voto en Cuba, no tengo idea, pensaba que aunque el 90% de la población anulara su boleta, el gobierno siempre va a decir lo contrario, que ellos ganaron con el 90%.

    Otra cosa es, que es verdad que ninguna de esa ira ha contribuido a ningun cambio en Cuba, que los cambios serán cuando una considerable porción del pueblo se los reclame al gobierno, de la manera que mejor estimen y crean que sea mejor. Como yo no estoy en Cuba no puedo decirle a nadie como lo haga. Creo que esta llegando la hora en que me dejen de importar las cosas de Cuba. Así de simple mi amigo.

    Un saludo cordial.

  • el 13 agosto, 2014 a las 9:49 pm
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    Miranda:

    Tu sobrina quiso quedar bien, como dices, por no “buscarse problemas”, pero no estaba obligada físicamente a escribir nada en su papeleta. Podía dejarla en blanco o anularla. Al final de cada votación se emiten los resultados de los escrutinios, que incluyen votos en blanco o anulados, cifra que, dicho sea de paso, parece ir en aumento con los años. El problema es que hasta el día de hoy esa posibilidad de anulación no se le ocurre a una mayoría. Por la razón que sea.

    La otra alternativa, como han dicho otros acá, es que la gente proteste en la calle. Pero ¿cuántas protestas de consideración ha habido hasta el día de hoy? Que yo recuerde, sólo el Maleconzo del 94. Y yo que estuve allí, te puedo afirmar que el grupo que inició la protesta no lo hizo por echar abajo al Gobierno (no al menos como factor desencadenante de la protesta), sino en muestra de desesperación porque les habían tronchado la posibilidad de marcharse a EEUU. O sea, su estallido de rabia fue ante todo expresión de su deseo frustrado de emigrar, como solución inmediata a sus problemas.

    Miranda, habrás visto que aquí me acusan de algo así como “alabardero del régimen”, sólo porque digo lo que he vivido de la manera más coherente y objetiva posible, y porque me opongo a la injerencia extranjera en el país. Sin embargo, hasta ahora ninguno de mis impugnadores ha sabido presentar solución alguna que se avenga con la realidad del país. Porque lo primero que les falta es la posibilidad de ganarse a una porción considerable del público en la Isla. Mientras sea así, todas estas odas a la ira que leo en Internet no serán más que fuegos artificiales.

  • el 13 agosto, 2014 a las 5:43 pm
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    Isidro, unas urnas que no cuentan para nada, o tu crees que ellos dicen la verdad de esos votos?. Quienes son los que hacen el conteo de esos votos?. Porque piensas que a nadie con propuestas diferentes a las de ellos le dan el chance?, pues porque ellos saben que la mayoria ha hecho un garabato, o las han dejado en blanco o no han votado por ellos. El gobierno sabe que la mayoría no los quiere.

    Ahora te digo la anécdota de mi sobrina: Con la salida y el boleto comprado para irse del país, dice que la del CDR la acoso tanto para que fuera a votar, que por miedo a meterse en problemas y no la dejaran salir, fue y voto, ahora dime tu a mi, si ella voto por Fidel?. Me parece que estas siendo ingenuo.

  • el 12 agosto, 2014 a las 9:48 pm
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    Hola, Javier:

    Yo también comparto y doy por cierto mucho de lo que me cuentas. Ahora, sucede que en lo particular tomo en cuenta ante todo lo que hay a la mano. ¿Y qué es lo que hay en Cuba? Pues eso: esas urnas. No pases por alto que en nuestro país el voto, más que un sufragio para escoger candidatos de los cuales la mayoría de la gente luego se desentiende, implica una especie de referendo, en virtud del cual lo que queda a largo plazo es que una mayoría abrumadora de la población apoya el actual sistema y, por consiguiente, al partido gobernante. Tomando en cuenta estas premisas, la única forma de revertir esa percepción sería mediante un resultado adverso en el mencionado “referendo”. Y que, de suceder, pues claro que cambiaría todo en todos los órdenes. Desde luego, de por medio están todas esas “piedras” que mencionas, cuando afirmas que “la doble moral es rampante y todo el mundo se “cuida”, porque no quieren que le afecten su “reputacion”. Pero en el supuesto de que toda esa gente dejara de “cuidarse” y suponiendo que estuvieran en desacuerdo con el actual sistema, pues tienen la solución en sus manos. Así lo veo.

  • el 12 agosto, 2014 a las 7:23 am
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    Isidro,

    Aunque tiendo a coincidir mas o menos con tus puntos de analisis, me parece que en esta occasion no lo comparto.
    Tu sabes muy bien que las boletas anuladas o en blanco (vamos a asumir que no las llenan durante el conteo, ok?) no se tienen en cuenta. O sea, que como quiera que lo pongas, uno de los candidatos que esta es el que va a salir. Y tambien sabes muy bien, que el 50% de los candidatos los propone el “Gobierno” = PCC (o al reves, pero igual no importa). Tambien sabes muy bien , que aunque no todos, muchos son miltantes de la UJC o el PCC y que es altamente improbable (por no decir imposible) que una persona que sea un lider civico y honesto que sea respetado por su comunidad, pero que no tenga un “compromiso” con el gobierno vaya a ser escogido. Ademas, honestamente, siempre he visto a los pobres delegados como unos para-rayos de la colera ciudadana, donde no tienen un poder real, no controlan presupuestos y simplemente, en el major de los casos, son mensajeros con poca o ninguna influencia. En la practica, el famoso “slogan del “El Poder del Pueblo, ese si es Poder”, es cuando menos, una burla a la ciudadania. No se si ese dia va a llegar (tal vez yo no lo vea), pero el dia que el ciudadano de pie pueda votar directamente para elegir al Presidente y al Vice-president del Consejo de Estado, entonces estaremos empezando a hablar de “emponderamiento” ciudadano. Mientras tanto, en mi humilde opinion, hablar de elecciones transparentes en Cuba, es patetico. Y tambien sabes muy bien que hasta los que no estan de acuerdo con el gobierno, van a botar (aunque la anulen), porque la doble moral es rampante y todo el mundo se “cuida”, porque no quieren que le afecten su “reputacion” cuando le vayan a hacer una verificacion en el CDR. Y tambien sabes que cuando se estan acercando la hora del cierre, te “pitan” para ue vayas a votar o te tocan a la puerta de la casa. Y tambien sabes que aunque a uno le importe un c…., tienes familia que no quieres que la “perjudiquen”. O es que a ti se te olvido todo eso?

    Otra cosa. Te cuento una anecdota.
    En 1992, cuando estaba la famosa campana “Vote por todos”, a mi centro de trabajo en aquel entonces, llegaron varios psicologos aplicando encuestas. Para mi fue meridiano lo que estaban midiendo. Recuerdo que habia una pregunta para relacionar ciertas palabras. Por ejemplo, al lado de la palabra “patria” debias escribir con que lo asociabas. Imaginate la lista. Como puedes imaginarte, eso lo usaron los expretos en comunicacion los resultados para elaborar su estrategia propagandistica sobre que poner y que no poner. Eso no es nada Nuevo en el mundo de hoy, pero me llamo la atencion que en ese momento critico (empezando la crisis de los 90′) el gobierno empezo a usar herramientas para la manipulacion de las masas. Ahora, al cabo de tanto tiempo, aun escucho a cubanos hablando (incluso viviendo fuera de Cuba), y me puedo dar cuenta de que su lenguaje esta influenciado por esa propaganda ideological que inconcientemente la tienen en lo recondito de su subconciente. Hay mucho que hacer para empezar a revertir la marea, hermano. Mis saludos.

  • el 12 agosto, 2014 a las 12:23 am
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    Jorgealejandro:

    Jaja…¿tú con preguntas retóricas? Pero bueno, ya que la lanzaste por el left-field, déjame ver si puedo interntar tocar la bola.

    Cuba no tiene un sistema multipartido, hasta ahora, pero tiene sus urnas, a su manera. ¿No te preguntas qué pasaría si al menos la mitad de los electores cubanos dejaran de asistir, o votaran en blanco, o anularan su boletas? ¿Crees que el Gobierno podría ocultar semejante debacle política, incluso si intentara disfrazar la situación? Es más, si tal ocurriera, sería porque entonces existe una cantidad de cubanos suficiente como para ser tomados en cuenta, y se estaría redefiniendo el rumbo político del país.

    Cuando entramos a ese cubículo de cartón tabla, y detrás de nosotros se cierra la endeble cortinita tenemos, literalmente, el futuro del país en nuestras manos. Ahora la cuestión es que aparezca la referida mitad…

  • el 11 agosto, 2014 a las 11:21 am
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    isidro:

    Como en Cuba, ¿Verdad?

  • el 11 agosto, 2014 a las 10:43 am
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    Asi es Isidro, el juego de la democracia con la cancha inclinada.Lastima que a los anteriores presidentes no se le ocurrio la pilleria de la reeleccion indefinida, tal vez Ortega nunca hubiera tenido chance alguno de llegar al poder. No olvides que el candidato que gobierna tiene toda la maquinaria y el presupuesto del estado en sus manos para hacer una “democratica” campaña electoral.

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