Los amores de Oswaldo Payá

Fernando Ravsberg

Oswaldo Payá era el disidente con más vínculos sociales, tenía el grupo más grande, trabajaba y formaba parte de la iglesia. Foto: Raquel Pérez

HAVANA TIMES — Mi madre me enseñó que nunca debía valorar a la gente por sus posiciones políticas porque esas siempre engañan, “mira cómo se comportan en la vida diaria, con su familia, con sus amigos y en su trabajo. No te equivocarás porque nadie puede fingir tanto”.

Lo recordé con la muerte de Oswaldo Payà, a quien conocí al inicio de los años 90, cuando era un activo laico católico, tanto que nos citaba en los templos. No podría decir cuántas veces nos encontramos desde entonces pero fueron muchísimas.

Después empezó a recibirnos en su casa y las entrevistas nunca terminaban con la última pregunta, su táctica era brindar el café al final para generar un debate en el que daba la impresión de estar contrastando sus propios criterios sobre la realidad nacional.

Pocas veces estábamos de acuerdo, como ocurre casi siempre entre un político y un periodista, pero eso hacía la conversación más interesante. A pesar de que era una persona apasionada y de sólidas convicciones, sabía mantener un diálogo respetuoso.

Además Oswaldo estaba mucho más al día del sentir nacional que otros disidentes. No vivía aislado, dirigía el grupo opositor con mayor número de simpatizantes –capaz de reunir 15 000 firmas-, estaba vinculado a los cristianos y se ganaba el pan trabajando.

En general las entrevistas me las daba al mediodía o después de las 4 pm porque entre tanto andaba de hospital en hospital arreglando equipos médicos. Cierto que tenía más tiempo que otros, a él no lo invitaban a las reuniones del sindicato, la administración o del Partido.

En la iglesia la viuda pidió que cesaran las consignas políticas y se rezara por su alma. Foto: Raquel Pérez.

Durante 2 décadas visité su hogar en busca de opiniones sobre uno u otro tema. De entrevista en entrevista vi como crecían sus hijos y percibí la relación con su esposa, que al final aparecía invariablemente con el café y se acoplaba a la conversación.

Recordé aquellos encuentros mientras veía en la iglesia del Cerro el dolor de su familia, la franqueza cálida de la viuda cuando les recordó a los disidentes presentes en el templo que a las honras fúnebres se va a rezar no a gritar consignas políticas.

Porque los Payá son verdaderamente una familia cristiana. El gobierno acusaba a Oswaldo de utilizar la Iglesia como trampolín para desarrollar sus actividades políticas pero yo creo que él estaba allí desde antes, primero fue católico y después disidente.

En las honras el Obispo Juan de Dios Hernández dijo que Oswaldo tenía 3 amores en su vida: Cuba, la Iglesia y Jesucristo. Agregó que no siempre le fue fácil armonizar esas fidelidades y quienes lo conocimos sabemos que durante los últimos años eso lo martirizó.

En nuestras más recientes conversaciones “post-entrevista” se percibía cierta amargura por la posición de la jefatura católica hacia Raúl Castro. Estaba convencido de que conspiraban para crear un partido democratacristiano sustituto de la disidencia.

A pesar de las diferencias políticas la iglesia católica le rindió tributo. Foto: Raquel Pérez.

Sin embargo, siempre acusaba a personas, jamás a la Iglesia Católica. A esta le rendía una fidelidad absoluta, solo comparable a la que sienten los comunistas por su partido. Mi escepticismo vital no deja de sorprenderse ante semejantes muestras de devoción.

Pero a él su iglesia ya no le tenía la misma fe, Oswaldo se había convertido en un obstáculo para mejorar las relaciones con el gobierno cubano, una política que empezó en febrero del 2008, con la visita del Secretario de Estado del Vaticano Tarcisio Bertone a Cuba.

No es casual que este Cardenal fuera el primer visitante que recibiera Raúl Castro tras ser confirmado como presidente y tampoco que evitara a la disidencia durante su estancia. Entonces Oswaldo me aseguró que era una maniobra táctica, se negaba a ver que estábamos ante un viraje estratégico.

Pero todas estas idas y venidas de la política son solo historias carentes de valor ante la presencia implacable de la muerte. Yo por mi parte deseo que Oswaldo tenga razón en su certeza de la existencia de Dios y que pueda descansar en paz.

 

18 thoughts on “Los amores de Oswaldo Payá

  • Exacto. Yo tampoco. Y por eso no niego, ni afirmo nada categoricamente nada.
    Mucho menos que las victimas estan mintiendo. Porque el que ha visto esos actos de repudio sabe que si hay acoso y represion. Y yo vivi en CUba y si por tres comentarios dichos en la cola del pan llega el jefe de sector a “conversar” (he recidbido informes que usted hace comentarios desafectos a los lideres de la revolucion, asi comienza la “conversacion”), no quiero ni imaginar como la pasan los que de verdad se atreven a organizarse para pacificamente oponerse.
    La mujer de Paya SI estaba en otras ocasiones cuando su marido fue acosado y amenzado.

  • Hombre y tambien le gustaba el protagonismo, el poder y los dolares, porque con su trabajo y con lo que recogia de “sus fieles”, si es que daban algo a la causa no hubiera podido brindarles tanto cafe asus amigos de tertulia, no viajar por Cuba, ni mantener relaciones con grupos en el exterior. No fue asi como nos cuentan la vida de los santos que defendieron a los pueblos con “dinero de otros” de las alla de los mares, en fin todos necesitan sus martires y sus heroes, pero ponle carne y hueso y vida real. Cuantos defensores tenemos los cubanos, hasta los suecos se interesan por nosotros…. Es que la isla es muy bonita y hay que llegar a tiempo al reparto, total si hay reparto desde la ….”epoca de la fruta madura”…, sabemos a donde caera la nacion cubana. Dios nos libre de estos santos defensores y del destino manifiesto.

  • jajaj..claro q no..y tu y la esposa d paya tampoco?

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