Grietas en la revolución energética

Fernando Ravsberg

Havana photo by Ihosvanny.

HAVANA TIMES, 14 oct. — El 20% del gasto eléctrico de los 2,5 millones de núcleos familiares cubanos se produce durante las horas en las que se cocinan los alimentos, según la prensa oficial que convoca a los ciudadanos a buscar formulas para evitar el sobre consumo.

Entre las iniciativas implementadas a nivel nacional está la fabricación de dispositivos de barro para aumentar la eficiencia de las hornillas eléctricas -supuestamente ahorradoras- que el gobierno compró por millones y repartió entre la población.

El problema del sobre consumo parecía evidente desde que se anunció que todas las familias que cocinaban con gas, con keroseno y con leña -la mayoría de la población- deberían utilizar en el futuro solo equipos eléctricos.

Recuerdo que por aquellos días se trató incluso de organizar a los ciudadanos para que cocinaran a horas diferentes, de forma escalonada. No se logró, al parecer las amas de casa carecían de la disciplina que semejante tarea hubiera requerido.

Pero no fue el único error de cálculo, también enviaron a miles de trabajadores casa a casa por todo el país cambiando las juntas de goma de los refrigeradores para, un par de meses después, tirar todos esos electrodomésticos a la basura y entregar nuevos.

Se tomó la decisión importar millones de equipos y repartirlos por todos los hogares cubanos. Ollas de presión, ollas arroceras, ollas eléctricas, refrigeradores, aires acondicionados, hornallas y hasta jarras para calentar agua mediante energía eléctrica.

La gente puso nuevos estantes en las cocinas para colocar todos estos electrodomésticos, en broma le llaman “el rincón patriótico”.

Sin embargo, los equipos se han estropeado con tanta rapidez que ya sobra espacio en las estanterías.

Las jarras fueron las primeras en caer, ya casi no queda ninguna que funcione. Las hornillas eléctricas las siguieron, fue necesario cambiarlas. A los refrigeradores chinos les dicen “los llorones” porque chorrean agua por dentro permanentemente.

La calidad de los electrodomésticos comprados es más que dudosa, con el agravante de que escasean las piezas de repuesto, por lo que cuando estos se rompen no queda más remedio que esperar o buscar una solución casera.

Fidel Rodriguez, administrador de un taller de reparaciones -pomposamente llamado “Laboratorio Electrónico”- cuenta al periódico Granma que tiene 164 clientes esperando que aparezcan piezas de repuesto para reparar sus “ollas multipropósito”.

En estos “laboratorios” están inventando más de 20 componentes de las ollas, las arroceras y las hornillas de cara a repararlas ya que son imprescindibles para cocinar desde que se dejó de vender gas y keroseno a la población.

La población ya lo está sufriendo, hace poco en una reunión con las autoridades municipales de Arroyo Naranjo, una mujer les dijo: “yo les devuelvo todas la ollas y se las pago con tal de que me devuelvan mi balón de gas”.

El problema es que ahora ella y muchos otros ciudadanos se ven obligados a comprar el keroseno y el gas en el mercado negro, este último a un costo de US$5 por balón, lo que implica un fuerte desembolso para muchas familias cubanas.

La gente espera que les resuelvan esos problemas en vez de continuar reclamando en el periódico oficial que “faltan 598 millones de pesos de la cifra a recaudar por concepto del cobro de efectos electrodomésticos vendidos a la población”.

¿Qué esperaban?, realmente no hay que ser adivino para predecir la respuesta de una persona a la que le exigen el pago de unos equipos que le obligaron a comprar, que son de mala calidad y que además no tienen piezas de repuesto.

Como si todo esto fuera poco, los grupos electrógenos empezaron a caer uno tras otro, por lo que no queda otra opción que volver a gastar la centrales termoeléctricas, con un costo de inversión inicial cercano a los US$300 millones.

Sin dudas se trata de un problema complejo que difícilmente se arreglará produciendo masivamente “los dispositivos de barro para multiplicar la capacidad calórica de las hornillas eléctricas”, que anuncia la prensa cubana con tanto optimismo.

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Publicado con la autorización de BBC Mundo.


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