Cuba: Crecen los derechos migratorios

Fernando Ravsberg

Los cubanos tienen más facilidades para residir en la Habana. Foto: Raquel Pérez

HAVANA TIMES, 1 dic – La reforma del decreto que limitaba la migración desde las provincias hacia la capital parece un paso en la dirección correcta aunque aún no termina de responder al espíritu de la Constitución que da derecho a los cubanos a domiciliarse donde lo estimen conveniente.

De todas formas hay que reconocer que es bastante más flexible que el anterior decreto, cuya aplicación se dice que provocó la deportación de decenas de miles de ciudadanos a sus lugares de origen, en su mayor parte en las provincias orientales.

Los recuerdos que tengo de aquellos días no son buenos, corriendo de un lado a otro para cubrir los desalojos de familias “ilegales”. En el Diezmero los vecinos se opusieron y la policía se retiró dejando atrás una puerta rota, los muebles bajo la lluvia y los niños llorando.

“Nos dicen que somos ilegales, nosotros no somos ilegales en nuestro propio país”, me dijeron. Pensé que tenían razón legal y moral porque vienen de las provincias orientales, son los nietos de los hombres y mujeres que más decididamente lucharon contra la dictadura de Batista.

Es lógico que un gobierno trate de lograr cierto equilibrio poblacional entre la ciudad y el campo, las consecuencias sociales de una migración descontrolada se pueden observar en un paseo por las favelas de Brasil, los cantegriles de Uruguay o las callampas de Chile.

Sin embargo, la represión nunca da resultados duraderos porque solo ataca los efectos de la problemática social dejando intactas las causas que la provocan. Pueden “repatriar” a miles pero regresarán si no mejoran las condiciones de vida en el campo.

El grueso de los cubanos tendrán trámites migratorios más ágiles y baratos. Foto: Raquel Pérez

El grueso de los cubanos tendrán trámites migratorios más ágiles y baratos. Foto: Raquel Pérez

Son muy pocos los que iniciarían la aventura migratoria si encontraran esas oportunidades en su lugar de origen. Un buen ejemplo puede ser el balneario de Varadero, de allí nadie quiere emigrar a la capital pesar de ser un pueblo de provincia.

También los cubanos esperan una nueva política de viajes al extranjero con trámites más flexibles, baratos y ágiles, y sobre todo basada en el derecho para que se aplique la ley en lugar del criterio discrecional de funcionarios armados de regulaciones semisecretas.

Se dice que desaparecerán algunas resoluciones como la de Carta de Invitación, mediante la cual un extranjero -sirve incluso un delincuente siempre que sea extranjero- se debe convertir en una especie de tutor del cubano que pretende viajar.

La gente apuesta a que también morirá el Permiso de Salida, que hoy da al Estado el derecho de decidir si el ciudadano puede o no viajar. En el futuro el control se realizaría con un programa informático, mucho más efectivo que los interminables papeleos.

Se especula con que al grueso de los cubanos se les entregará un pasaporte “habilitado” para salir del país en cualquier momento, mientras que los militares y otros grupos muy específicos estarán obligados a realizar sus trámites a la vieja usanza.

El tema de los profesionales cubanos estaría siendo muy debatido en la búsqueda de soluciones capaces de conjugar los intereses individuales de los graduados universitarios con las necesidades económicas de la sociedad que los formó.

El Estado no quiere perder sus profesionales después de haber pagado los costos de su educación pero un título universitario no puede convertirse en una cadena perpetua, por muy estratégico que puedan ser los conocimientos de la persona.

Al parecer la opción más probable es que les pedirán a los profesionales –médicos incluidos- un tiempo mínimo de trabajo en Cuba para resarcir lo que la nación les dio, pasado ese periodo serán libres de salir y entrar como cualquier otro ciudadano.
Los movimientos migratorios de los cubanos serán controlados mediante un programa informático.

Los movimientos migratorios de los cubanos serán controlados mediante un programa informático. Foto: Raquel Pérez

Los movimientos migratorios de los cubanos serán controlados mediante un programa informático. Foto: Raquel Pérez

Otro paso importante que se debate es abrir las posibilidades de que los menores de edad puedan viajar al extranjero de forma temporal, hasta ahora los niños y adolescentes solo podían salir de Cuba si sus padres emigraban de forma definitiva.

Es un tema sensible porque en la memoria de muchos cubanos aún está vivo el recuerdo de la Operación Pedro Pan mediante la cual los EEUU, la oposición anticastrista y la Iglesia Católica sacaron del país 14 mil niños sin sus padres.

Las restricciones de viaje en Cuba tienen como contexto el enfrentamiento con sus vecinos del norte, de hecho aún hoy Washington tiene políticas específicas para promover la emigración de los médicos cubanos que colaboran con otros países.

Es cierto que la revolución no es solo lo que sus líderes decidieron que fuera, es también lo que sus enemigos la obligaron a ser, otra cosa muy diferente es pretender convencer a los ciudadanos de que esta política migratoria es necesaria para evitar atascos aéreos en el mundo.

Publicado orginalmente por BBC Mundo.

One thought on “Cuba: Crecen los derechos migratorios

  • ¡En Cuba crecen los derechos migratorios!

    Pues esa es una forma optimista de ver el tema. Cuba es probablemente el país del mundo —después de Corea de Norte— donde el gobierno limita mas los derechos migratorios de sus ciudadanos. Incluso se da en Cuba el caso único en el mundo de que sus ciudadanos ni siquiera tienen libertad para vivir en la propia capital de todos los cubanos.

    Pero claro, esos derechos han crecido.

    El caso es que esos derechos para los cubanos son tan pequeños que solo pueden aumentar. Vamos, que le damos un mendrugo de pan a un africano que se muere de hambre y diremos que “crecen sus derechos alimentarios.”

    Por cierto, a Fernando se le olvidó contarnos que en la operación Pedro Pan absolutamente todos los niños emigraron con la autorización —e insistencia— de sus padres.

    También se olvidó de contarnos que no se conocen muchos de esos niños que después de adultos volviesen a vivir a Cuba. Aunque bien pensado no podrían hacerlo porque el gobierno cubano diría que tendrían una “salida definitiva.”

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