Un cubano en San José

Por Jancel Moreno

Lester Sosa Gattorno

HAVANA TIMES — Recibí un mensaje desde Facebook, era un cubano exiliado en San José, Costa Rica, quien me solicitaba una entrevista para dar a conocer al mundo una parte de su vida y lo que él afirma fue su vida en la Mayor de las Antillas.

La siguiente entrevista pertenece a Lester Sosa Gattorno, de 37 años, residente en Costa Rica.

HT: Describe en pocas palabras cómo fue tu vida en Cuba

LSG: La niñez fue bonita, porque uno no tenía grado de madurez de las cosas y el entorno político y social que vivía la Isla; de niño uno no se da cuenta de tantas cosas, con decirte que en la escuela nos decían que el Papa era malo, que alimentaba el opio de la religión a los pueblos, y que la religión era una  forma de hacer contrarrevolución.

Con el crecimiento físico e intelectual y el advenimiento de la adolescencia hubo un despertar en mí y una euforia enorme. Comencé a ver la realidad de las cosas, un hambre y una sed de fe insaciable; comencé a practicar mi fe católica con más frecuencia; era activista en mi iglesia, pero siempre en grupos y movimientos cristianos y programas de evangelización.

Recuerdo que salíamos con el catecismo de la Iglesia Católica bajo el brazo, casa por casa, compartiendo con mis vecinos lo que el decía el catecismo, he ahí donde se tornó todo oscuro. Comencé a recibir amenazas en mi centro lectivo, recuerdo que era interno del IPUEC Jesús Menéndez, en Santa Clara, Villa Clara.

Y todo fue por ser católico practicante; amenazaron con expulsarme de la institución e incluso que nunca podría ser militante de la UJC,  a lo que yo respondí siempre fiel a mis convicciones y a mi fe,  a Cristo no lo voy a negar y mi fe nadie me la puede arrancar de donde está arraigada, al final de cuentas no tengo interés en pertenecer a la UJC, y si me van a expulsar qué puedo hacer, recoger mis pertenencias e irme a mi casa.

Creo que mi tranquilidad y mis convicciones no les dio el valor de cometer tales fechorías conmigo, aunque sí me dijeron que siempre y cuando no practicara o no incitara dentro de la institución todo marcharía bien, a pesar que seguí siendo víctima de persecución, pero por parte de compañeros de que sí eran militantes de la UJC.

HT: ¿Qué te motivó a salir de la Isla?

LSG: Recuerdo que cuando se me dio la oportunidad de emigrar de mí país, mi respuesta a mis padres fue ¡NI SUEÑEN QUE YO ME VOY A IR DE CUBA! Si de una cosa estaba consciente en ese momento es que mi respuesta no fue por razones ideológicas. Pues no fui ni soy seguidor o partidario de esa absurda ideología. Mi respuesta en ese momento, más que todo, fue enfatizada al simple hecho de separarme de lo que más amo en el mundo y es a mi familia, sobre todo, la separación de mi abuelita, que en paz descanse, a quien tengo que agradecerle parte de mi crianza y los valores que hoy como hombre y profesional tengo, así como a mis maravillosos padres quien hicieron un enorme sacrificio para sacarnos del yugo y brindarnos un futuro a mi hermano y a mí.

Razones que me motivaron después a cambiar de parecer y tornarme en pro de la idea de mis padres y buscar un mejor futuro para nosotros en un país desconocido, enfrentarnos a una cultura de lenguaje igual a la nuestra, pero con una idiosincrasia diferente a la nuestra.

Salí huyendo de Cuba porque me esquié de la persecución política y religiosa de la cual fui víctima en ese entonces en al año 1996-97, me fui porque me cansé, como miles de cubanos, de pasar tantas necesidades básicas a causa de la escases tan grande que había en ese entonces, me cansé que me chantajearan y que mis propios hermanos que forman parte de la cúpula del Partido o del Gobierno nos trataran a nosotros, sus hermanos, como basura, a cambio de dádivas. No sé quiénes éramos más miserables si nosotros o ellos que por tan poca cosa venden aún su dignidad. Pero más por ver que en Cuba la juventud por más que estudie, por más que se prepare no tiene un futuro digno garantizado.

HT: ¿Cómo lograste salir?

LSG: Teníamos una tía, que en los años 1980 cuando se dio la salida masiva de cubanos al extranjero por terceros países, tuvo la oportunidad de emigrar a Costa Rica, buscando más bien paso hacia los Estados Unidos de América. Ellos se arraigaron aquí  en Costa Rica y gracias a ellos y bajo las administraciones en los años 1990 – 1998, creo que fue la de don Rafael Ángel Calderón Fourier  y la de don José María Figueres Ferrer, se abrió el portillo para que los cubanos pudieran reclamar a sus familiares en la isla con motivo de reunificación familiar, que era el tipo de visas que otorgaba el gobierno de ese país entonces, así como visa de turistas siempre y cuando hubiese alguien que asumiese las cargas sociales de la persona a quien invitaban.

Lester Sosa Gattorno como niño en Cuba.

Fue en ese entonces, por medio de mi tía, que pudimos emigrar hacia Costa Rica. Fue un proceso tedioso y desgastante que quizás en otra ocasión podría compartirles, y fue así por parte del Gobierno de Cuba, que cada vez ponía más y más trababas y pedía más y más papeles y cada papel era más y más dinero que había que pagarle, como si hubiese sido poco todo lo que nos quitó o robó en el momento en que salimos de nuestra amada Patria

HT: ¿Al llegar a una tierra diferente a tu Patria qué sentiste?

LSG: Fue muy impactante, fue un encuentro de sentimientos, entre tristeza por dejar a mi familia atrás , ya que me tocó con apenas 16 años hacer toda la travesía solo, puesto que a mis padres no les habían otorgado el permiso de salida de Cuba, una historia que también es digna de contar en otra ocasión para dejar expuestas las trabas y las cochinadas de un gobierno que se hace llamar no corrupto, pero que lo es más que cualquier otro de los que ellos llaman capitalista.

Experimenté también alegría, porque me sentí un hombre libre desde el momento en que desde el avión dejé de ver tierra y solo podía ver el mar Caribe en su inmensidad desde el aire; también  frustración con el paso de los días, como les comenté anteriormente, si bien en el lenguaje hablamos el mismo idioma cada pueblo de América Latina tiene su propio dialecto, su propia idiosincrasia y al principio fue un choque cultural muy grande.

Como Dios no desampara a nadie y en este caso conmigo no hizo la excepción, encontré aquí un amigo, mi Cura Párroco que años anteriores estuvo de misión en la parroquia adonde frecuentaba cuando vivía en Cuba; él me apoyó mucho en el proceso de adaptación y en el aspecto cultural y social aquí.

Además para todo emigrante el comienzo es difícil, pues tienes que comenzar de cero en otro sitio, es como nacer de nuevo, con la única diferencia que ya eres adulto y tienes desenvolvimiento propio y desempeño en lo que sea con tal de buscar una fuente de ingreso para el hogar y la mantención este. En Costa Rica, además, recibimos mucho apoyo de varias personas ajenas a la familia, costarricenses de un inmenso corazón y generosidad que nos brindaron la mano y nos dieron mucho apoyo, tanto  moral como económicamente.

HT: ¿Cómo llevas la vida en el “absurdo y temido” mundo capitalista?

LSG: Sinceramente la palabra “temido” mundo capitalista es el término que usan los socialistas y los comunistas en Cuba para intimidar al pueblo, para manipular su mente y hacerles creer que su absurda ideología es mejor, y aquí quiero enfatizar y hacerles una comparación.

En Cuba, si no trabajas, no puedes comprar la comida que, según el gobierno vende a la opinión internacional, le dan al cubano mes a mes, LE DAN, ÓIGANLO BIEN, ELLOS LES DAN AL CUBANO MES A MES, cuando muy bien sabemos que esa comida que es racionalizada hay que comprarla y la mitad de las veces la canasta básica no va completa por la escases.

En el absurdo y temido mundo capitalista, si no trabajas, no puedes comprar la canasta básica al igual que en Cuba, con la única diferencia que aquí no escasean los productos de la canasta básica. Aquí tuve la oportunidad de estudiar en una escuela pública donde la educación es de muy alto nivel, me hice bachiller en Ciencias y Letras, hice una carrera universitaria, trabajé en lo que había estudiado por cinco años y un trabajo muy bien remunerado.

No como en Cuba que estudias, haces una carrera universitaria y un profesional no supera un salario de 12 a 20 dólares al mes, que no alcanza la mitad de las veces ni para llevar el sustento a tu casa y menos para vestirte o salir con la familia.

En el absurdo mundo capitalista tuve la oportunidad de tener mi propia empresa, lo cual en Cuba no hubiese podido aspirar nunca por la persecución política que existe en un gobierno donde la propiedad privada no existe, a pesar de que ellos digan que sí,  pero con miles de limitaciones subyugando al cubano con elevados aranceles que a quien único favorecen es al Estado y no al pueblo, como en nuestro amado país.

Aquí tenemos la oportunidad de vivir con las comodidades básicas a la que toda persona ansía tener en su casa, accesos al Sistema de Salud y la Educación que no son privadas necesariamente, sino al sistema de seguro social que en la mayoría de sus casos es como en Cuba. Solo que aquí el empleado aporta un porcentaje obligatorio al de seguro social, para recibir servicios médicos de alta calidad así como medicamentos sin necesidad de pagar extra por esos servicios más que el aporte que hace mensual que es un 9% de su salario.

En resumidas no tengo nada que envidiarle al socialismo ni al comunismo que el temido y absurdo mundo Capitalista no me pueda brindar en la misma igualdad de condiciones, con la diferencia que aquí soy libre y tengo acceso a lo que quiera gracias al esfuerzo de mi trabajo, en Cuba estuviera jodido, porque no tendría acceso ni al 3/4 partes de lo que aquí puedo acceder.

HT: ¿Cuántos años han pasado desde tu salida?

LSG: Exactamente 20 años, ya soy naturalizado como costarricense y me siento parte de este hermoso país, pero jamás pierdo la esencia del cubano, esa chispa divina como le digo yo que me caracteriza como cubano, mi dialecto que me identifica donde quiera que llegue  y esa personalidad jovial generosa y ese ímpetu de ayudar a los demás que nos identifica, ese sabor al hablar, en fin muchas cosas que me identifican como cubano pura sangre.

HT: ¿Qué añoras de tu Isla?

LSG: Creo un cambio en nuestro país, que Cuba se abra al mundo y que el mundo se abra para ella. Dijo SS. Juan Pablo II en su visita a cuba en 1998, que haya libertad en todos los aspectos, que los jóvenes tengan un futuro sin necesidad de buscar otras tierras donde poder desarrollarse, y fuente de transformación ; añoro un país más próspero como lo fue en antaño, y solo el cubano tiene la capacidad para generar el cambio, ya sea los que están dentro de la Isla como los que estamos en el exilio; añoro una cuba libre, libre del yugo ideológico del cual ha sido esclava por más de 5 décadas; añoro un pueblo fuera de la pobreza extrema, un pueblo que pueda poner a prueba de lo que es capaz para salir adelante y hacer de nuestro país lo que era antes la perla de las Antillas.

HT: ¿Qué cambiarias en Cuba para regresar?

LSG: Principalmente la ideología que la ha sumido en la pobreza durante estas 5 décadas; abriría las fronteras de Cuba al mundo y buscaría que el mundo abra sus fronteras a ella; que dejen de verla como un bastión del comunismo, sino como un pueblo hermano; que conozcan nuestra esencia, el calor humano del cubano; que la dejen de ver como un paraíso sexual en todos sus sentidos.

Buscaría la manera de brindarle más oportunidad al cubano de desarrollarse tanto profesional como personalmente.

Buscaría fuentes de inversión que generen más empleos para el pueblo y brindarle un futuro mejor y digno  a la juventud y en general a todos los cubanos

La integraría  en modelo de desarrollo social y económico mundial para que Cuba conozca al mundo y el mundo la conozca ella.

HT: Haz una comparación entre tu vida antes y después de salir de la Isla

LSG: Aquí tenemos que partir de un punto de vista, cuando se dio mi salida de Cuba apenas tenía 16 años,  tenía muy poco conocimiento del mundo y lo que implicaba la vida en el mundo fuera mi país, crecí con la idea que me habían metido que Cuba es el mundo y el mundo es Cuba. Aun así puedo decir que mi vivencias como adolescente fue una época muy dura por más que el Gobierno diga otra cosa al resto del mundo aquí estoy yo para desmentirlo.

Trabajé desde que tenía 9 años, vendiendo aguacates en las calles, tamales en los puntos de recogida, melcochas y pirulís en los juegos de pelota, limones en vacaciones y recogiendo sancocho para criar el puerquito que se mataba en diciembre en casa.

Todo eso lo hacía mientras estudiaba, en mis tiempos libres o sino en vacaciones, sé lo que es ir al campo y venir en un tren a las 4 de la mañana con una mochila llena de arroz para vender en la ciudad por libras para poder subsistir ya que el dinero no alcanzaba para poder comer en casa, porque la comida de la canasta básica no rendía para tirar el mes y había que salir a comprar en el mercado negro donde todo era más caro, vender tilapia, hacer escobas de fibra pasarme mis vacaciones haciendo escobas de fibra para guardar dinero y poder vestirme, esa fue mi vida en la Cuba que los Castros dicen que los niños son felices.

Salir de allí me abrió aún más los ojos y darme cuenta que el capitalismo es la misma cosa, con la única diferencia que aquí se consiguen las cosas más fáciles y más baratas. Igual trabajé y estudié pero tenía dinero para pagar mis estudios y comer, tenía dinero para vestirme, aquí trabajo por un sueldo justo y no uno miserable que no me alcanza para nada, aquí puedo cubrir mis necesidades y darme los gustos que quiero.

Aquí soy libre, no tengo la necesidad de andar vendiendo en las calles a escondidas, ni menos sacrificar mis tiempos libres para trabajar y poder cubrir mis necesidades básicas o algún que otro gusto, aquí soy dueño de mi propio negocio y tengo la oportunidad de bendecir a otras personas dándoles empleo para que puedan llevar el sustento a sus casa. Esa es mi vida fuera de Cuba.

Nota: Quiero agradecer de antemano la oportunidad de exponer esta pequeña reseña de mi vida y mi trayectoria como emigrante fuera de las fronteras de mi país, hay muchas anécdotas que aquí omito para no hacer más extensa la encuesta o entrevista.

Gracias por el maravilloso trabajo que hacen y, sobre todo, gracias por tomarme en cuenta, sé que muchos como yo valoramos el riesgo al cual están expuesto al hacer esto y valoramos esta labor impresionante que realizan. Desde aquí desde San José Costa Rica reciban mi más fuerte y sincero abrazo hermano, compatriota.

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