¿Un acto de transgresión?

Entrevista por Dariela Aquique

Alexis González Ocaña

HAVANA TIMES — El transformismo es el nombre empleado para referirse a aquellas personas que adoptan por motivos estéticos el aspecto y actitudes culturales convencionalmente aceptadas para el sexo opuesto, y con ello crean un personaje artístico en el que se “transforman”. Es también estimado como una variante dentro del travestismo.

Lo desarrollan mayormente varones, que con frecuencia adoptan los modismos (maquillaje, vestimenta, gestos) que convencionalmente se le asignan al sexo femenino. Muchas culturas incluyen esta práctica como una expresión artística, como es el caso de los onnagatas del teatro kabuki japonés, o los actores masculinos que representaban roles femeninos en la ópera tradicional china, así como también se acostumbraba en el antiguo teatro de algunos países de Europa.

Y esa es la ocupación de mi entrevistado Alexis González Ocaña. Con nombre artístico Alex de Galex.

HT: Eres transformista. ¿Dónde haces tus presentaciones y cómo llegas a esto?

AG: Actualmente me presento en un espectáculo en el cabaret Roof Garden del Hotel Casa Granda. Y llegué al transformismo como profesión desde el año 1994 aproximadamente, pero fue algo que siempre me gustó. Desde niño me sentía motivado a vestir de mujer. Me llamaba la atención ver a mi mamá maquillándose, verla en tacones, me encantaba. Entonces yo quería representar esa parte de la feminidad de las mujeres, porque la mujer puede ser y verse femenina de muchas formas, más allá del maquillaje resaltado o sin llegar a llevar tacones. Pero a mí lo que me gustaba era ese detalle de la estética femenina.

Lo hago sólo porque me gusta, y tampoco estoy a tiempo completo vestido de mujer, ni siquiera lo hago por llamar la atención, o para provocar a nadie. Es por placer personal, no por irreverencia social. Transformarme es sacar mi otra identidad. No un acto de transgresión.

Un buen día un amigo que me vio travestido en una fiesta íntima, de graduación de otra amiga, me habló de que ellos hacían un show. Y fue cuando descubrí que artísticamente podía canalizar esta motivación que yo tenía. Después un director artístico me invitó a formar parte de un espectáculo de variedades en el Teatro Martí, allí caracterizaba a Celine Dion, ja, ja, ja. Y más tarde otro director me invitó a integrar su compañía que trabajaba en la animación de los Hoteles, y así ha sido hasta hoy.

HT: El sexólogo alemán Magnus Hirschfeld, quien especificó el término travestismo. En la obra Los travestidos: una investigación del deseo erótico por disfrazarse. Describía a un grupo de personas que de forma voluntaria y frecuente se vestían con ropas comúnmente asignadas al sexo opuesto. Observó que este grupo incluía hombres y mujeres que se catalogaban como heterosexuales, homosexuales, lesbianas, bisexuales, asexuales y transexuales. ¿Tu orientación sexual, tiene algo que ver con que seas transformista?

AG: No, no creo que tenga nada que ver. Mi orientación sexual soy yo, el transformismo es el personaje que yo creo.

HT: ¿Consideras que en estos momentos en Cuba hay una apertura con el tema de la homosexualidad y que puede hablarse definitivamente de tolerancia en este sentido?

AG: Sí creo que ha surtido efecto la campaña para invitar a las personas a la tolerancia y la aceptación de las diferencias sexuales. Aún hay prejuicios con el tema, pero es como todo, tanto en los homosexuales, como en los heterosexuales, hay gentes de todo tipo, más morales, más inmorales. Quizás el comportamiento de algunos, sea el estigma que hace que se juzgue un poco mal, y pagan justos por pecadores. Mira, yo viajo con frecuencia por todo el país y puedo decirte que Santiago es una de las ciudades donde hay mayor aceptación con la homosexualidad.

HT: Aún hay personas que no tiene mucha educación en el terreno sexual y no definen bien las barreras entre el transexual, el travesti y el transformista. ¿Me hablas un poco de esto?

Alex de Galex en el escenario.

AG: Los transexuales se sienten atrapados en un cuerpo equivocado, están inconformes con sus genitales, con su aspecto físico. Los travestis gustan vestirse como el sexo opuesto, pero no necesariamente porque estén inconformes con su apariencia, de hecho hay muchos que ni siquiera prefieren el rol pasivo en el acto sexual. Hay quien lo hace por curiosidad. Y hay quienes ni siquiera son gays o lesbianas. Porque hay transexuales y travestis de ambos sexos. Y los transformistas somos artistas, creamos personajes que son del sexo opuesto, le damos vida a alguien que salió de nuestras mentes. Más allá de su preferencia sexual.

HT: Existe cierto tabú con los estereotipos sobre el travestismo. Por ejemplo, aunque ser travesti o estar travestido no implica necesariamente el ejercicio de la prostitución, sin embargo hay cierta tendencia a relacionarlo con esta práctica. ¿Qué opinas al respecto?

AG: Sí, realmente a veces una cosa va con la otra. Es que hay muchos travestis que se dedican a la prostitución. En su mayoría son las que se hacen cambios en su cuerpo, se ponen senos de silicona y otras cirugías estéticas. Esto lo hacen para lucir más mujer, y esto debe atraer más clientes, supongo. Mira, un dato curioso, los transformistas casi nunca están operados, usamos postizos, nos valemos del maquillaje. Esto no quiere decir que no haya transformistas prostitutos, como hay travestis que no lo son, es cuestión de porcientos.

HT: ¿Tienes alguna anécdota personal, donde hayas sido tratado como un prostituto?

AG: Sí, cómo no, yo siempre viajo a La Habana y otras ciudades y voy con mis amigos a fiestas y sitios gay. Y tengo muy buenos amigos que se dedican a la prostitución, como también los tengo que solo se dedican al transformismo. Y cuando salimos a la calle, nos paran los carros, nos hacen propuestas y muchas veces he tenido que decir que no, que yo no. También en los centros turísticos donde trabajo, he tenido proposiciones de este tipo, sobre todo de extranjeros, algunos han sido respetuosos, otros me han tratado como una vulgar travesti que está allí buscándose la vida.

HT: Además de tu trabajo como artista, sé que te desempeñas también como promotor de salud. Cuéntanos de esta labor y por qué lo haces.

AG: Sí, es un trabajo muy noble, que lo hacemos de forma voluntaria, para intentar prevenir el contagio o la propagación de las enfermedades de trasmisión sexual y el VIH, específicamente. Repartimos plegables, condones. A veces en sitios muy concurridos, hacemos la prueba rápida, etc. Empecé trabajando en un proyecto que se denomina HSH (Hombres que tienen sexo con hombres), pero ahora integro un grupo más grande que se llama Trans, que incluye travestis, transgénero, transformistas.

HT: Recientemente leí:

Es importante destacar que los travestidos no tienen conflicto con su cuerpo y genitales (…) no se sienten presos en un cuerpo equivocado. (…) El travestismo siempre supone para quien lo realiza, un acto de transgresión. ¿Puede decirse que esta sea tu situación personal?

Un buen día un amigo que me vio travestido en una fiesta íntima, de graduación de otra amiga, me habló de que ellos hacían un show. Y fue cuando descubrí que artísticamente podía canalizar esta motivación que yo tenía. Después un director artístico me invitó a formar parte de un espectáculo de variedades en el Teatro Martí.

AG: No sé, creo que no, lo hago sólo porque me gusta, y tampoco estoy a tiempo completo vestido de mujer, ni siquiera lo hago por llamar la atención, o para provocar a nadie. Es por placer personal, no por irreverencia social. Transformarme es sacar mi otra identidad. No un acto de transgresión.

HT: Muchas celebridades de las artes y la literatura mundial, fueron travestis. Por citar dos ejemplos, la escritora francesa George Sand, y la actriz y cantante alemana Marlene Dietrich. ¿Consideras que se puede triunfar en el mundo del arte desde el transformismo?

AG: Sí, Marlene Dietrich, usaba hasta bigotes postizos. Coco Chanel impuso mucho tiempo la moda masculina en las mujeres. Y hay muchos casos. Ahora mismo los derroteros de la moda en todo el mundo son muy unisex, casi no hay fronteras entre lo masculino y lo femenino.

Y si juzgas a la gente por su apariencia, no podrías definir quién es gay o no. El metrosexualismo es una línea cercana al travestismo. El mundo artístico es el espacio donde más puedes ver estas prácticas sin prejuicios, entonces creo que sí. El transformismo es considerado como una especialidad dentro del mundo del espectáculo, incluso puedes evaluarte profesionalmente como eso, como se evalúa un comediante musical o un actor.

Mira, en la capital se estrenó una obra teatral con mucho éxito, Las amargas lágrimas de Petra von Kant. Y todos los actores están travestidos, todos los personajes femeninos son hechos por hombres.

HT: Gracias Alex

AG: Ha sido un placer.

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