Otra mirada al racismo en Cuba

Por Ivett de las Mercedes

HAVANA TIMES – Hablar del racismo aquí es como destapar la caja de Pandora. Antonio Morales (45 años), económico de una unidad presupuestada, cree que en Cuba, como en cualquier otro país, existen muchas manifestaciones racistas, algunas encubiertas por el ropaje de la sutileza y otras totalmente descarnadas. En esto, como en casi todo, influye el nivel cultural y educacional.

Antonio Morales: Hay frases despectivas que son un marcador distintivo: “Tenía que ser negro” o “después dicen que los blancos…”. En esta última frase hay un nivel de elaboración consiente, en la primera hay una espontaneidad genética. Es como cuando un negro pasa cerca de una mujer blanca, y esta inconscientemente se toca la cartera o la cadena del cuello.

HT: ¿Quién cree que ha tenido la culpa de esto?

AM: No soy un especialista sobre el tema, solo doy mi opinión; el racismo para mí es una situación heredada. Creo que toda esta situación viene del tiempo de la esclavitud. En algún lugar leí que cuando a los negros se les dio la libertad no sabían qué hacer con ella, ¡se imagina un planteamiento más racista que ese! ¿no le parece que esos truenos que llegaron hasta nosotros tienen un toque de supremacía blanca? En el Caribe todo está relacionado con los tiempos de la colonia, ya sea francesa, inglesa o española, el resultado fue el mismo. A pesar de que en algún momento existió una intelectualidad de origen negro, no se le permitió -por razones obvias- extenderse.

HT: Muchas veces el racismo es socio-cultural. Existe el mito por ejemplo de que los negros solo sirven para el deporte, o que son buenos amantes

AM: Creo que lo que le dije anteriormente responde a esa pregunta. Hasta hace muy poco se decía que la inteligencia de los negros era menor que la de los blancos, cómo usted explicaría la cantidad tan grande que existe de músicos negros, cuando todo el mundo sabe la inteligencia que requiere tocar un instrumento.

HT: ¿Cómo se explica todo esto en Cuba, con una revolución?

AM: Pienso que al principio de la Revolución se hizo lo indecible por darle un espacio a los negros en todos los sectores, pero con los años y el recrudecimiento de la situación económica, estos fueron desplazados. Ya fuese porque la urgencia de sobrevivir los llevara a buscar fuentes de trabajo no convencionales, donde la ganancia era mayor o porque muchos, aunque hubiesen estudiado una carrera universitaria, eran desplazados a puestos de inferior remuneración. Lo cierto es que es poco frecuente en la actualidad, a no ser en el sector de la Cultura, la Salud, en unidades de comercio y de los órganos del Poder Popular, encontrarlos.

Lo otro no menos importante es que cuando llega la Revolución, los negros, por no haber tenido las mismas oportunidades que los blancos, estaban en total desventaja desde todos los puntos de vista, y aunque se constitucionalizó la igualdad racial, no se logró equiparar el nivel de vida, o sea, la igualdad fue partiendo de la desigualdad. Claro que este es mi punto de vista, no tengo acceso a ninguna estadística que pruebe esto. Pero ando despierto con el tema, cuento con mi experiencia de vida. Soy negro y sí me siento orgulloso de serlo.

HT: ¿Quiere decir que hay negros que no sienten orgullo de su raza?

AM: Esa es una pregunta muy interesante, yo voy a hablarle de cómo educo a mis hijos y usted sacará sus propias conclusiones. Para mí el orgullo de ser negro viene dado por la aceptación de mi pelo, de mi nariz, de mi boca y, por supuesto, de mi color, cultura e historia. Eso se lo he enseñado a mis hijos de diversas maneras, pero como casi todos los jóvenes en la actualidad, han querido lacearse el pelo o hacerse la keratina, no me he opuesto; sin embargo, ellos han llegado por si mismos a aceptar los atributos de su raza.

HT: Mencionó la experiencia de vida; ¿puede contarme las situaciones en que ha sido víctima de racismo?

AM: Mis primeras experiencias fueron de niño. Tenía amigos blancos en la escuela. Un día se me ocurrió ir a buscar a uno de ellos a su casa y escuché claramente a su madre cuando le dijo que si andaba con negros se le pegarían sus mañas. Como es de suponer, se hizo frecuente escuchar frases como “cada oveja con su pareja”, “los negros siempre la hacen”, después oiría “los negros de amigos, pero no de maridos”, “es negro, pero es económico”, y así infinidad de expresiones.

Cuando comencé a trabajar de económico pude sentir el desprecio en la mirada de la gente, y fui testigo, en algunos centros de trabajo, de cómo se iba blanqueando el colectivo. Tuve que cambiar de trabajo en reiteradas ocasiones hasta que acepté enfrentar los hechos. Nunca pensé que mis hijos tuvieran que pasar por eso. En la actualidad mi hija está inmersa en una relación interracial que le ha provocado mucho sufrimiento.

HT: ¿Entonces la mezcla de razas que tanto se pondera en los medios televisivos y se ve por doquier no es de la aceptación popular?

AM: Imagino que habrá familias que logren confraternizar y aceptarse mutuamente, pero no los conozco. Puedo decirte desde mi experiencia que para las familias de raza blanca el nuevo miembro siempre es un intruso “el negro ese” o “la negra esa”. Aunque “el negro ese” tenga dinero y sea quien brinda el soporte monetario de la madre, el padre, y muchas veces hasta los hermanos de la esposa.

HT: ¿Piensa entonces que los matrimonios interraciales son por interés monetario?

AM: No, no siempre, pero sí he visto que sucede, y los problemas familiares en esos casos abundan más que entre las parejas de la misma raza. Existe la concepción de que los negros tienen formas de vida, hábitos y costumbres, incluso valores diferentes de las personas de raza blanca. Creo que falta mucho para que las personas de raza negra, incluso los llamados “casi blancos” por ser ingenieros, médicos, o abogados o tener, como se dice aquí a lot of Money, sean aceptados como iguales. Ese es el verdadero mito.



2 comentarios sobre “Otra mirada al racismo en Cuba

  • ¡Wo! Yo pensaba que lo había oído todo en materia racial, pero esta declaración de este señor me deja en una pieza. Vayamos por partes y destaquemos algunos aspectos: Primero que todo; quien escribe estas líneas no es “blanco” (ni le preocupa no serlo). 1. “..cuando a los negros se les dio la libertad no sabían qué hacer con ella, ¡se imagina un planteamiento más racista que ese..” Esto no lo veo como tal, fue una parte real de la historia de la humanidad. Muchos esclavos por serlo por tanto tiempo no supieron convivir en libertad y les tomó tiempo actuar y pensar por sí mismos sin seguir las “indicaciones” del látigo u orden latifundistas. 2. “todo el mundo sabe la inteligencia que requiere tocar un instrumento”. No se requiere inteligencia: se necesita: destreza, habilidad, oído musical, talento artístico… La inteligencia se requiere, en todo caso; para componer , por ejemplo, una sinfonía o una bella melodía. En el mundo donde hay supremacía blanca , hay también excelentes músicos. Entonces no tiene que ver con la raza, sino que es una condición humana. 3. “Pienso que al principio de la Revolución se hizo lo indecible por darle un espacio a los negros en todos los sectores” : Es una gran verdad, pero muchos negros (y blancos también) no vieron -o no quisieron ver- la luz del “progreso”, quiero decir aprovechar la oportunidad de romper el estigma y siguieron con su vida miserable y barata de siempre. 4. “aunque hubiesen estudiado una carrera universitaria, eran desplazados a puestos de inferior remuneración…”. Yo estudié una carrera universitaria -de “élite” para más datelles: Periodismo y por méritos propios-. y trabajando en el ICRT, donde éramos muy pocos, vi como algunas personas accendían por: oportunismo, servicios sexuales a los altos jefes, chicharronerías, “huele culadas” etc. Yo como no caí en nada de eso; fui mejorando, poco a poco, digamos que a ritmo normal, pero jamás recibí una remuneración inferior por ser negro. Mi salario se incrementaba, como el de casi todo el mundo; por la experiencia, los años de trabajo, las buenas evaluaciones laborales, etc. 5. “Tuve que cambiar de trabajo en reiteradas ocasiones hasta que acepté enfrentar los hechos..”. Veo aquí un notable complejo de inferioridad. Yo laboré por más de 20 años en el ICRT (organismo que junto al ICAIC, el ICAP o el MINREX, o el Ballet Nacional, entre otros, ésta entre los más “afamados” por ser los más racistas de la isla. Y te digo que jamás me sentí con deseos de irme allí -a pesar de constituir minoría- porque, desde el primer día que puse mis pies allí, me gané el cariño, afecto y respeto de mis compañeros por mi profesionalismo, excelente actitud ante el trabajo, inteligencia, valentía, solidaridad y criterio propios. Jamás le permití a NADIE; faltas de respeto ni abuso s contra mi persona. Al igual que me dirigía a mis superiores y semejantes, sin temor a su jerarquía, ni mucho menos a su tez racial. Porque, como ya dije en otro fórum sobre el tema: Estoy (y siempre he estado) por encima de las razas, los cargos y los supuestos de superioridad. Soy un ser humano simple, pero al que hay que hay que respetar porque he luchado y esforzado por ello. Por tanto, no permito sobre mi persona ningún tipo de discriminación y, allí donde esté, hay que “comerme con papas” y me importa poco si me tragan o solo me mastican. Ese es el problema de otros, no el mío. El Lapón Libre.

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  • Dichoso usted que nunca ha sufrido la discriminación racial. Es una entrevista que reune 100% la verdad sobre ese tema. Muy interesante el contenido de las fotos.

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