“La nueva Constitución debería reconocer la libertad de opinión política”

Por Jancel Moreno

Maykel González Vivero

HAVANA TIMES – Este 13 de agosto comenzó en todo el país el proceso de consulta constitucional que concluirá el 15 de noviembre próximo, según información divulgada por la prensa oficial.

Maykel González Vivero, periodista independiente y activista LGBTI en la provincia de Villa Clara, nos brinda sus declaraciones referentes a ese proceso que recién comienza en la Isla.

HT: ¿Crees que era necesario un cambio constitucional?

MG: Pues claro. Y era urgente. La situación económica y social del país, sobre todo, no se hallaba bien descrita por una Constitución de la década de 1970 y encima calcada del modelo soviético. Lástima que la nueva Carta Magna tampoco sea el resultado de demandas y necesidades estrictamente civiles. Nació de la necesidad que tiene el poder político de ganar legitimidad, ponerse al día, actualizar nociones del siglo pasado que hoy resultan poco apreciadas por la comunidad internacional.

HT: La prensa oficial no cesa en la propaganda prodemocrática de este proceso. ¿Lo coincidirás realmente democrático en comparación a otros procesos constitucionales en la historia de Cuba?

MG: No hubo asamblea constituyente, para empezar. La nueva Constitución estaba redactándose hace años. Muchos precedentes tampoco fueron particularmente democráticos. Sobran casos. Claro, la última Carta Magna de la República, la de 1940, sí tuvo un origen y una discusión de innegable carácter democrático. Fue el resultado de las demandas que propiciaron la Revolución del 30. Las minorías políticas pudieron participar de su redacción, incluso los comunistas.

HT: El Partido Comunista ha hecho especial hincapié en mantenerse como órgano superior del Gobierno y además, mantener el carácter irrevocable del socialismo en Cuba. Desde tu visión como ciudadano cubano qué interpretación le das a esa medida.

MG: Son los puntos que el poder no está dispuesto a negociar y bastan para quitar legitimidad democrática a la Constitución. Llegó a decirse que el Partido Comunista y su rol en el Gobierno del país están por encima de las normas constitucionales. Es una aberración jurídica. Esas cláusulas demuestran que la nueva ley, incluso cuando renueva algunas circunstancias administrativas o sociales, lo hace en beneficio del poder, como si quisiera darle un plazo histórico a la misma élite.

HT: Ya comenzó el proceso de consulta popular, el proyecto está en las manos de los cubanos de a pie, ¿si se diera el caso de que desde los barrios pidieran libertad de asociación y elecciones pluripartidistas, cómo te imaginas que sea la respuesta del Gobierno ante esa petición?

MG: Eso no pasará, salvo en casos aislados. Los cubanos de “a pie”, como dices, no tienen cultura política ni conciencia social suficiente para encarar al poder. Tampoco el proyecto está en manos de los cubanos. Se les concederá un simulacro de participación, como otras veces, y es probable que no cambie nada sustancial en el documento.

HT:   La decisión de mantener el socialismo en Cuba como sistema único de gobierno posible, es contradictorio, pues el ya fallecido Fidel Castro expresó que el socialismo no podía ser un sistema factible. ¿A qué se debe esa decisión?

MG: En ese discurso el socialismo es un asunto sentimental y una razón de coherencia para el Gobierno. Fíjate que ya este socialismo, al menos en lo formal, no quiere ser marxista y se apropia de conceptos propios del pensamiento político liberal. Se habla, por primera vez, de “estado de derecho”. Hay voluntad de oxigenar conceptos y acercarlos, como estrategia, a nociones internacionales.

Claro, eso es pura forma. Precisamente la Constitución viene a consagrar prácticas económicas que el socialismo “real” había descartado, pero ahora se presentan no solo factibles, sino útiles para que el poder sobreviva. Por eso este socialismo será el mismo solo en sus aspectos autoritarios.

HT: Uno de los mayores cambios y, sin duda, uno de los que más dará pie al debate popular es la modificación del concepto de matrimonio, lo que le da paso al matrimonio igualitario en Cuba. ¿Cómo crees que esa medida beneficiará a la comunidad LGBTI nacional?

MG: La ayudará en materia de derechos sucesorios, pensiones, etc., pero, sobre todo, en lo simbólico. Es la primera vez que la igualdad de la ciudadanía LGBTI está en discusión pública. Aunque las leyes por sí mismas no puedan abolir la discriminación a pequeña escala, esa decisión golpea con fuerza los prejuicios. Eso hay que recibirlo bien.

HT: Como activista LGBTI, ¿qué significa para ti este cambio en la Constitución?

MG: También los activistas independientes luchamos por eso, no porque el matrimonio en sí pareciera una meta, sino porque era una escala en la ruta hacia la igualdad. El matrimonio, de hecho, anda en crisis y parece una concesión a la potestad que los estados han querido tener sobre empeños personales. Claro, en verdad estamos discutiendo sobre la igualdad ante la ley. Lástima que el artículo sobre el matrimonio esté absorbiendo todas las discusiones, pese a que la Constitución incluye puntos más preocupantes para el futuro de la sociedad cubana.

HT: Para terminar, qué otros cambios o modificaciones harías desde tu papel de ciudadano cubano en la nueva Constitución.

MG: La nueva Constitución debería reconocer la libertad de opinión política de una vez. La reconocería si llegara inspirada por principios democráticos. Habrá que ver si los debates públicos podrán incluir, al menos, las demandas de grupos pequeños y agendas aparentemente con menor relevancia política, como la que defiende los derechos de los animales.


One thought on ““La nueva Constitución debería reconocer la libertad de opinión política”

  • el 24 agosto, 2018 a las 10:34 am
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    muy buena entrevista, análisis muy lúcidos del entrevistado tiene un profundo conocimiento de nuestra sociedad y de la política en que nos movemos.

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