Venezuela, de peor en peor

Caridad

Cola para gasolina en Barquisimeto, Venezuela.

HAVANA TIMES – A menos de un mes del “cambio del cono monetario” en Venezuela, las cosas, como era de esperar, van de peor en peor.

Lo único que ha sucedido es que los precios se triplicaron, o quizá un estadista o economista descubra que no se triplicaron, se quintuplicaron. Si un pasaje “mínimo” costaba hace un mes 30 mil bolívares, ahora puede costar (y digo puede porque aquí cada cual pide por su servicio lo que se le ocurra en el camino) unos 5 bolívares.

Si estamos un poco confundidos creeremos que 5 bolívares es menos que 30; pero teniendo en cuenta que esos 5 bolívares de ahora corresponden a unos 500 de los de hace un mes, veremos que la proporción es escandalosa: en un mes el pasaje de transporte público subió de 30 bolívares a 500. Por supuesto el pasaje está establecido en 1 ó 2 bolívares; pero ese cobro solo funciona en las rutas más honestas de Caracas; y da igual. Lo que quiero decir es que, como esperábamos, la “nueva moneda” solo vino a acelerar el proceso de inflación que, de por sí, no necesitaba más empujones.

De modo similar ha ocurrido con los alimentos. La primera semana de reconversión los mercados quedaron vacíos. Maduro otorgó un bono de unos cientos de los “nuevos” bolívares y eso ayudó a muchas personas a comprar algunos productos que quizá hacía mucho tiempo que no podían adquirir. Pero el bono se acabó, y los productos – que no eran muchos – también. Luego comienzan a reaparecer algunos, con precios que ni con 10 bonos mensuales.

Negocio en Barquisimeto.

Esta semana intenté comenzar un curso de fitoterapia que me interesaba mucho. Bueno, me interesa. Es en una escuela de Medicina China, situada en Cabudare, al otro extremo de donde vivo,  teniendo como punto de referencia la ciudad de Barquisimeto. Viajamos por una hora en carro propio y me di cuenta de que sería una locura comenzar ese curso. Apenas existe transporte público en este país, menos fuera de Caracas. Viajar de un municipio a otro en estos momentos es tan engorroso o más que en Cuba. E inseguro. El carro todavía no está en óptimas condiciones y la gasolina cada vez es más difícil de conseguir; mi pareja podría llevarme una o dos veces, pero a la larga comenzaría a faltar, y no me gusta dejar las cosas a medias. Decidí dejarlo para otro momento y, mientras tanto, continuar aprendiendo de plantas por mis medios.

Y pienso en la gente joven que está en edad de estudiar. (Todas las edades son para estudiar, pero ya saben a qué me refiero con eso de “edad de estudiar”). ¿Cuántos niños, adolescentes y jóvenes están dejando de estudiar en estos momentos a causa de falta de recursos propios, de transporte para llegar a la escuela, de maestros o profesores, de esperanzas de que esos estudios le ayuden a tener una vida – económicamente hablando – un poco mejor?

Walking

Mientras tanto Maduro y sus camaradas siguen de fiesta. Brindando por el pueblo de Venezuela. Fumando habanos que ha cambiado por petróleo al gobierno cubano, pagando en restaurantes turcos con la extracción minera que dejará sin agua ni vida a este país; aprendiendo con el dictador turco cómo meter preso a medio país y que nadie levante la voz; entregando diamantes y petróleo a china a cambio de un barco militar que ofrezca servicios médicos en un puerto de Venezuela, porque el servicio de medicina pública está en ruinas. ¡Es espantoso enfermarse en este país! Desde su silla presidencial Maduro te mirará morir de amigdalitis, mientras se reclina y fuma su tabaco devolviéndote el humo en tu cara, nadie se muere de amigdalitis, te dirá mientras agonizas.

Me preocupa que cada vez me motiva menos escribir. Porque mi vida es hermosa de la puerta de la calle hacia dentro: a pesar de todos los problemas materiales tenemos aquí un ambiente hermoso; pero del otro lado de la puerta el país continúa siendo devastado cada vez a mayor velocidad. Nada detiene este proceso. Y me duele no solo escribir sobre esto, ser portavoz de esto y callar otras miserias que prefiero ni repetir.

Caridad

Caridad: Si tuviera la oportunidad de escoger cómo sería mi próxima vida, me gustaría ser agua. Si tuviera la oportunidad de eliminar algo de lo peor del mundo borraría el miedo y de todos los sentimientos humanos prefiero la amistad. Nací en el año del primer Congreso del PCC en Cuba, el día en que se celebra el orgullo gay en todo el mundo. Ya no vivo al este de la habana, intento hacerlo en Caracas y continúo defendido mi derecho a hacer lo que quiero y no lo que espera de mí la sociedad.

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2 thoughts on “Venezuela, de peor en peor

  • 1 no hay nada peor que el transporte publico en cuba

    2 maduro no tiene idea de q es una amigdalitis, pues no tiene idea de nada

    3 en el mundo hay mas de 2 drones, ten esperanza

    4 Por favor no dejes de escribir

    5 por favor no dejes de escribir

    6 por favor no dejes de escribir

    7 lo anterior ad infinitum

  • Coño, que yo te leía con un entusiasmo feroz cuando recién el asesinado en Cuba era el nuevo Bolívar en Venezuela, cuando estaban camino al primerísimo mundo, cuando la patria petrolera era casi lo mismo o un poco más que las superpotencias mundiales. Ahora resulta que todo está más negro que el petróleo mismo. Mejor no tomárselo tan a pecho, Caridad, a buscar los caminos, los que haya que tomar, no sólo los que aparentemente hay, que nadie dicta que el sacrificio sea la única vía. Fuerza, y echa a andar, que esos mierdas no dictan la vida de nadie, de nadie, ni cuando la cosa aparentemente está buena ni cuando la empeoran a más no poder.

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