No todo está perdido

Por Rosa Martínez

Foto: Ken Alexander

HAVANA TIMES – Hay un refrán muy conocido que reza: desayuna como un rey, almuerza como un príncipe y cena como un mendigo.

La sapiencia popular -en la cual confío muchísimo- tampoco se equivocó esta vez, es que el desayuno es la más importante de las comidas, pues es la principal energía que recibirá el organismo para poder realizar las tareas diarias.

Eso es sin mencionar lo vital que es para mantener una salud sana, como también lo es cenar algo ligero, ya que posterior a ese último alimento realizamos pocas actividades físicas, después de ella, en muy pocas horas, la mayoría irá a la cama.

Pero si antes de que la Covid 19 pusiera sus garras en esta bella Isla ya era difícil desayunar, almorzar y cenar como Dios manda, imagínense ahora cuando se han exacerbado las carencias, se han multiplicado varias veces los precios, y los ahorros, para los pocos que los tenían, han desaparecido por completo.

Se sufre tanto con la cuestión de la alimentación, que generalmente la persona en casa a quien más le toca gestionar ese asunto -como es mi caso- apenas puede disfrutar de lo que comerá.

Habrá tenido que inventar tanto para conseguirlo, habrá sufrido tanto en una larga cola, habrá sacado tantas cuentas para ahorrar para esto y para aquello, que cuando pruebe un bocado, incluso del más exquisito de los manjares, tendrá un sabor insípido.

En mi caso, este dichoso aislamiento, que me ha obligado ahorrar más de lo habitual, también me ha enseñado varios trucos de supervivencia, por los cuales creí que no tendría que pasar, después de haber dejado atrás la hambruna de los tiempos del mal llamado periodo especial. 

Pero estar en casa, más de lo que quisiera, también me ha permitido deleitarme con algunos pequeños placeres, que por el corre corre cotidiano apenas logramos percibir.

Hoy, particularmente, disfruto de un desayuno en solitario.  Las niñas todavía duermen; mi esposo, otra vez, estará fuera de casa durante 15 días por cuestiones de trabajo; mis padres permanecen en la casona, y yo, pues, yo saboreo un pan con queso de buena calidad.

Ni siquiera en los mejores tiempos podemos comer queso en casa con regularidad, pero quiso la buena suerte que un gran amigo me regalara unas libritas, y como las chicas no están yendo a la escuela, no tuve que dejarlo solo para la merienda escolar como tantas veces.

Así que, con todo el tiempo del mundo a mi favor, preparo un pedazo de un pan suave -bueno, no tanto, más o menos-, coloco una pequeña lasca de queso dentro de él -no, no es pequeña, es bien grande- y espero pacientemente que la vieja sandwichera le proporcione algo de calor.

Me siento en mi viejo balance y poco a poco, bocado a bocado ingiero mi exquisito pan; lo acompaño con un aromático café criollo, que fue tostado por una vecina.

Completamente sola, con pensamientos lejos de mi cuerpo, disfruto de un sabor que había olvidado por completo: ¿queso? ¿qué es eso?, ¿desayuno?, pues, sí, estoy desayunado. Entonces me digo: no importa cuánto suframos, ni lo lejos que estemos de algunas personas amadas, tampoco cuánta miseria nos rodee, no todo está perdido, ¿verdad?

Rosa Martínez

Rosa Martínez: Soy una colaboradora más de Havana Times, profesora universitaria y madre de dos niñas bellas y malcriadas que son mi mayor felicidad. Mis grandes pasiones son leer y escribir y gracias a HT puedo cumplir con la segunda. Espero que mis escritos contribuyan a tener una Cuba más inclusiva más justa. Espero que algún día pueda mostrar mi rostro junto a cada uno de mis posts, sin temor a que me llamen traidora, porque no lo soy.


One thought on “No todo está perdido

  • el 11 junio, 2020 a las 4:04 pm
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    Te comes un pan malo con un miserable pedacito de queso. La pasas de Caín para encontrar un miserable alimento, tus hjas no pueden ir a la escuela, tu esposo no te puede ayudar durante 15 días…. y le pones por título a tu escrito “No todo está perdido”. Sin dudas, el “Sindrome de Estocolmo” pues afectar tanto o peor que el coronavirus. ¡Increíble!

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