Chinos en la Güinera, un barrio en La Habana

Regina Cano

HAVANA TIMES — Las veces que he entrado en la Güinera si no he visto 3 ó 4 chinitos, no he visto a ninguno.

En las tardes o fines de semana, estudiantes chinos desandan el camino a su lugar de descanso, compran víveres, se disputan un taxi o una guagua con los lugareños o los ves saliendo del Barrio rumbo a algún lugar de esparcimiento o  diversión, con ropas y peinados de moda y su “tin tan chin chan” resonándonos a los oídos.

La Güinera es uno de los lugares bautizados y reconocidos como marginales desde antes del 1959 y también después.

Ubicado al suroeste del Centro de la Capital, vecino del Reparto Capri. En él  se han ido reuniendo generaciones de cubanos, lo mismo habaneros creando nuevas familias, que del interior del país en busca de la Ciudad del Oro: La Capital.

Lo real es que estudiantes de procedencia china aumentan allí su cantidad, compartiendo y disfrutando así las condiciones de este barrio a cambio -según dicen- de rentar un espacio entre varios o solos, y tal vez así ahorrar lo que les facilitan mientras estudian en Cuba.

La Güinera, -según cuentan- comenzó como un “Llega y Pon” y ha ido mejorando gracias al hacer de sus habitantes al establecer fundamentalmente negocios de mercado negro (informal) primero y después cuentapropismo, además de sus empleos estatales.

Aún subsisten -al parecer dependiendo uno del otro- el mercado negro -que dicen, incluyen ilícitos de los peores, no sé!- y casas de apariencia temporaria, hechas de madera y zinc, embalajes de mercancías, de chatarras y otros restos de cosas.

Casas que permiten el paso de la lluvia, siempre asaltadas por la intemperie, simplemente frágiles, aunque CADA VEZ SON LAS MENOS.

Lugar que posee micro vertederos de basura frecuentes y zanjas de aguas grises mantenidas por sus vecinos.

Allí los hechos delictivos tomaron plaza alentados por las pasiones y la necesidad. Antiguamente la policía no entraba a esta zona, pero con la Revolución hubo algunos cambios sociales.

Un barrio con muy mala fama en la Ciudad. Con una población siempre en crecimiento. Donde existen 2 ó 3 lugares de ventas en CUC y unos pocos edificios realizados por el Movimiento de Microbrigadas –desde los 70´s a los 80´s mayor auge-.

Creo que son los chinos un aporte más a la economía de esta localidad, quienes puede que su propia necesidad los obligue a refugiarse en un lugar como este, por un alquiler más barato o por acercarse a su lugar de estudio, como sucede en cualquier otro lugar del mundo, aunque para los cubanos aún resulte un acontecimiento extraño.
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Nota: Me quedé con las ganas de tomar mejores fotos de las casas más precarias del lugar, pues me aconsejaron no entrar a un lugar llamado “El Purguero” con la cámara.

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Regina Cano

Regina Cano:Nací y he vivido durante toda mi vida en La Habana, Cuba, la isla de la que no he salido aún y a la cual amo. Vine a esta realidad un 9 de Septiembre. Mis padres escogieron mi nombre por superstición, pero mi madre me crió fuera de la religión que profesaba su familia. Estudié Contabilidad y Finanzas en La Universidad de La Habana, profesión que no desempeño por ahora y que decidí cambiar por hacer artesanías, algo de cerámica y estudiar un poco sobre pintura e Inglés. Ah! Sobre la foto; me identifico con los preceptos Rastafari, pero no soy una de ellos, solo tengo este gorro que uso de vez en cuando, pero les aseguro que no tenía una foto mejor.


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