Pensando en Cuba y Martí

Por Pedro Pablo Morejón

HAVANA TIMES – Pensando en Cuba me vino a la mente una canción, de la época republicana en el siglo XX. Desconozco al autor, decía:

“Martí, no debió de morir,
¡Ay, de morir!
Si Martí viviera un día
otro gallo cantaría
la Patria se salvaría
y Cuba sería feliz.

No soy un fanático, no creo en iluminados, pero no hay duda que un Martí vivo hubiese hecho una diferencia sustancial y positiva en la historia de Cuba actual.

Por las causas que fueran nos tocó ser de los últimos en adquirir conciencia de nuestra nacionalidad. Cuando ya los Virreinatos de Nueva España, Perú y Nueva Granada habían dejado de existir, al calor de las luchas emancipadoras de Bolívar, Sucre, San Martín, O Higgins, Hidalgo, Morelos y otros, nuestra Patria continuaba siendo una colonia fiel a la corona española.

La guerra de 1868-1878, a pesar de constituir toda una epopeya, culminó en un fracaso colosal, evidenciado por el famoso Pacto del Zanjón. Con todo, no creo que exista algún otro caso de ideales tan nobles en proceso independentista alguno, por el cual hacendados pudientes, terratenientes y esclavistas estuvieron dispuestos a perderlo todo, sufragando la guerra con sus recursos.

Un caso emblemático ocurrió con Francisco Vicente Aguilera, quien, siendo probablemente el hombre más rico de Cuba, gastó toda su fortuna hasta quedar en la pobreza. Sin embargo, fueron el caudillismo y las divisiones internas entre los revolucionarios las que dieron al traste con la victoria.

Después de algunas escaramuzas como la Guerra Chiquita y conspiraciones infructuosas, se alza como un gigante la figura de José Martí, escritor, abogado, maestro, filósofo, periodista, y mucho más. Un hombre de pensamiento político liberal, ética elevada y poderoso en palabras, que por encima de todo practicaba la religión de la libertad y el amor obsesivo por ver a Cuba independiente y democrática.

Martí portaba una estética coherente con sus ideas, indumentaria negra y una sortija con el nombre de Cuba, hecha de los grilletes del presidio sufrido en la temprana juventud. Él es considerado uno de los hombres más grandes y sabios de América en cualquier tiempo. Su inteligencia y genio político hizo lo impensable.

Unir a los veteranos del 68, limar diferencias, educar, preparar lo concerniente a la guerra que habría de comenzar en 1895, y lanzar todo un movimiento en función de la independencia definitiva del yugo español. Lamentablemente, encontró una muerte innecesaria provocada por un celo fanático a la libertad.

Vino la controversial intervención estadounidense y La República nació antes de tiempo. El 20 de mayo de 1902 se izó la bandera tricolor de la estrella solitaria, pero todo bajo la sombra de La Enmienda Platt, que limitaba nuestra soberanía nacional y que, por fortuna, pudimos sacudirnos en los años 30 del siglo XX.

Una República al fin, pero que distaba por mucho de ser perfecta e independiente. En otras palabras, éramos algo parecido a la finca de los estadounidenses.

Una República con una segunda intervención norteamericana, corrupción y dos dictadores. A pesar de eso éramos un país con esperanzas de desarrollo. Recibíamos emigrantes, tuvimos el momento democrático más sublime con la Constitución de 1940, la más avanzada de la época. En la década de 1950 habíamos logrado índices de desarrollo humano y progreso social entre los mejores de América Latina, e incluso de España, según datos manejados por la ONU. Obviamente, distábamos de ser un país feliz. Padecíamos una dictadura corrupta y entreguista. Se hizo una revolución para derrocarla.

¿Y cuál ha sido el resultado? Miremos estos 61 años en retrospectiva, preguntémonos ¿qué hemos tenido y qué tenemos? Un país todavía hermético, atrasado, que durante décadas no avanzó nada. Una nación de emigrantes por millones, porque la gente no encuentra futuro. Una tierra sin democracia, penetrada por una ideología importada y totalitaria, generador de conflictos internacionales, con una economía desastrosa, donde las personas padecen de escasez y privaciones causadas por dos bloqueos.

Un país donde los ciudadanos son encarcelados o discriminados a causa de sus ideas y opiniones, saturado de delatores, oportunistas y cobardes con doble moral, también por individuos que a causa de su analfabetismo cívico la emprenden contra bustos de Martí como manifestación de rebeldía y enojo contra un sistema que los ha confundido al apropiarse de todo lo sagrado. Un país lleno de fracturas, que a veces pienso que ni el Apóstol podría salvar.

 

Pedro Morejón

Soy un hombre que lucha por sus metas, que asume las consecuencias de sus actos, que no se detiene ante los obstáculos. Podría decir que la adversidad siempre ha sido una compañera inseparable, nunca he tenido nada fácil, pero en algún sentido ha beneficiado mi carácter.Valoro aquello que está en desuso, como la honestidad, la justicia, el honor. Durante mucho tiempo estuve atado a ideas y falsos paradigmas que me sofocaban, pero poco a poco logré liberarme y crecer por mí mismo. Hoy soy el que dicta mi moral, y defiendo mi libertad contra viento y marea. Y esa libertad también la construyo escribiendo, porque ser escritor me define.

Pedro Morejón has 57 posts and counting. See all posts by Pedro Morejón

20 thoughts on “Pensando en Cuba y Martí

  • Amigo Pedro es un artículo excelente. Me encantó es un gran homenaje al maestro. Me dió gusto que me acompañes en el tema martiano cada enero. Yo publicaré uno en breve también. Está muy bien escrito y muy acertado todo. Felicidades.

  • Esos muertos “chilenos” sí sabe usted contarlos muy bien. Esos heridos en Chile sí son seres humanos. Esos daños materiales causados por tan justa sublevación ciudadana son apenas perceptibles…
    Se me parece mucho usted, Don Eduardo, a “Prensa Latina” cuando habla de las bombas “norteamericanas” que sí matan mujeres indefensas y niños inocentes… el resto es invento del capitalismo malvado para asfixiar a las verdaderas y justas sociedades. Saludos y he concluido con usted, por el momento.

  • …suertudos los chilenos que viven en democracia…solo veintipico de muertos,miles de heridos,denuncias de todo tipo de abusos y quien sabe cuantos los detenidos…menos mal que viven en democracia…

  • ¡Y qué gran suerte han tenido, Don Eduardo, que Chile, vive en democracia!
    ¿Le pregunto qué hubiera pasado, si esas mismas manifestaciones por tantas desigualdades sociales hubieran ocurrido en las calles de Caracas, de La Habana, Managua, en la recién estrenada por el comunismo Hong Kong, o en las prístinas calles de Pyongyang? ¡Sin dejar de mencionarle la Plaza Tiananmen!
    Se me hace muy difícil asimilar que quienes demandan un cambio estructural tan grande en Chile le quemen el medio de transporte a la clase trabajadora porque “los poderosos, la élite” no toman el Metro (tren subterráneo) para ir a trabajar o regresar a sus casas.
    Se me hace muy difícil asimilar que el 3.75% de aumento en la tarifa en los horarios picos, haya desatado la quema de las múltiples estaciones del tren subterráneo. Este afán de destruirlo todo, no es protesta, es delincuencia.
    En un sistema de transporte considerado uno de los más modernos de América Latina y que moviliza cada día a cerca de tres millones de pasajeros no puede ser que un grupo que no llega a ser el 0,1% de esos tres millones de pasajeros causara esas molestias y obligara a las personas a asumir los costos de su irresponsabilidad.
    ¿Qué desean, qué quieren? ¡¿Carretones tirados por caballos y hombres en bicicletas sirviendo como bestias para transportar a los menos desposeídos?! Les recomiendo un destino segurísimo: cualquier ciudad del paraíso proletario.

  • Señor Eduardo.
    Leyó bien el artículo?? Acaso no mencioné en la historia sintetizada de Cuba en mi post que Los USA intervinieron dos veces, que éramos la finca de los americanos, y que las necesidaes materiales de los cubanos estaban en parte causadas por el “bloqueo” de USA??
    El error suyo es que se empeña en ver lo que quiere ver. A juzgar por sus comentarios, para usted la gran culpa de la tragedia cubana la tienen los USA, y en realidad no es así. Usted solo se parcializa en razón de su “simpatía” por eso que llama “revolución verdadera”
    Nada de lo que comenta le ofrece credibilidad por ser extremista en sus valoraciones, además de incongruente, a juzgar por un comentario suyo en otro artículo, citado aquí por el lector Martín donde acepta en sus palabra textuales que “…ya sabemos que cuba es una dictadura de lo peor que no tiene remedio pero…”
    No perderé más mi tiempo razonando con usted.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *